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25N | De Natalia Lacunza a Lola Vendetta: el arte para visibilizar la violencia machista es "cuestión de supervivencia"

Macarena Baena Garrido y Laura de Grado Alonso | Madrid - 25 noviembre, 2025

A través de canciones, libros, películas, dibujos, viñetas, documentales, series, podcasts... numerosas artistas, comunicadoras y mujeres del ámbito de la cultura han utilizado su arte, su creatividad o su proyección para visibilizar la violencia machista. Lo hacen, dicen, por una cuestión de "supervivencia", porque la violencia machista se ha convertido en algo "inherente" a la vida de las mujeres y porque están convencidas de que el arte "es una importante herramienta transformadora, comunicativa y de conciencia".

Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, algunas de ellas han querido colaborar con Efeminista y contar en qué momento de su carrera profesional decidieron visibilizar la violencia machista o qué les llevó a hacerlo.

Natalia Lacunza, Sindy Takanashi, Carla Galeote, Pamela Palenciano, Raquel Riba Rossy, Almudena Carracedo, Nuria Labari, María Herrera, María Bestar, Sabina Urraca, Paula Bonet, Erika Dos Santos, Semíramis González, María San Miguel, Ana Bernal Triviño y Raquel Holgado son algunas de las mujeres que utilizan sus creaciones para visibilizar y alzar la voz contra las violencias machistas que, de una u otra manera, atraviesan las vidas de mujeres y niñas. La mayoría ha sufrido en primera persona algún tipo de violencia, otras simplemente no conciben hablar de mujeres sin tener en cuenta algo tan cotidiano para ellas.

Los insoportables datos de la violencia machista

Estos días se ha conocido un demoledor informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS): alrededor de 840 millones de mujeres en todo el mundo, una de cada tres, han sufrido violencia de pareja o sexual en algún momento de su vida.

Solo en España, 1.333 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas desde 2003 (38 este año) y 65 niñas y niños han sido asesinados en crímenes vicarios por sus padres o las parejas de sus madres desde 2013 (3 en 2025). Unos feminicidios a los que hay que sumar los perpetrados fuera del ámbito de la pareja (sexuales, sociales, familiares o vicarios): son 87 víctimas mortales desde 2022 por el simple hecho de ser mujeres. Son las cifras oficiales, pero hay más, según el portal Feminicidio.net, solo en 2025 ya han sido asesinadas 82 mujeres.

España es un país donde se denuncian 14 violaciones y 43 agresiones sexuales al día; donde más de 100.000 mujeres se ven obligadas a vivir con supervisión policial para evitar que los hombres que las han maltratado vuelvan a hacerlo; donde más de 5.000 hijas e hijos de esas mujeres, no pueden llevar una vida normal porque hay riesgo de que las parejas o exparejas de sus madres extiendan a ellos la violencia. Una violencia que muta y se adapta, y que ahora campa a sus anchas en los entornos digitales en forma de cyberflashing, deepfake, sextorsion, grooming, ciberacoso sexual o sexting coercitivo.

Un país donde cada día hay una media de 500 denuncias por violencia de género. Y explican los cuerpos policiales que los delitos relacionados con las violencias machistas son los más infradenunciados por numerosas razones como el miedo a denunciar, el temor a las represalias, la dependencia económica o emocional del agresor, la falta de confianza en el sistema, la vergüenza, el estigma social, la dificultad para obtener pruebas o el temor a no ser creídas.

Económica, psicológica, institucional, vicaria, digital, sexual... son múltiples las formas que adopta la violencia machista y eso hace casi imposible que mujeres y niñas escapen a alguna de ellas, ya sea en el ámbito familiar, laboral, social o sexual.

Especialistas insisten en que la lucha contra las violencias hacia las mujeres debe ser un compromiso colectivo y permanente con los derechos humanos, con la democracia y con la dignidad de las personas, un compromiso que, desde el mundo del arte, la comunicación y la cultura numerosas mujeres lo han asumido en primera persona. Estas son algunas de ellas:

Natalia Lacunza, cantante y compositora

La artista, Natalia Lacunza asegura que su propia experiencia vital como mujer y como persona pública es lo que la ha llevado a "expresar la necesidad de un cambio" y a "reivindicar los derechos de las mujeres y las desigualdades que vivimos día a día".

Cantante y compositora, Lacunza habla en sus canciones de relaciones tóxicas, machismo y violencia y, días después de presentar su segundo LP, N2STAL5IA, asegura a Efeminista que "es inevitable hablar desde lo que te ha pasado" y añade que con su música quiere conseguir que quien haya pasado por algún episodio de violencia "se pueda apoyar y sentirse identificada con eso que me pasa a mí como persona pública y que les pasa a todas las demás".

Se trata de "una cuestión de supervivencia y de propia expresión", asevera, y considera que "dentro de la libertad coartada que tenemos", ponerle palabras a esto es "algo muy valioso", "un pasito hacia el reconocimiento total" de las violencias que afectan a mujeres y niñas.

Sindy Takanashi, presentadora del podcast 'Queridas Hermanas'

Sindy Takanashi, conocida creadora de contenido, fundadora de la Agencia de Genyas, presentadora del podcast Queridas hermanas y productora feminista, explica que con su trabajo pretende aportar su "granito de arena", especialmente en lo referente a la violencia sexual, "para tratar de ponerle nombre a las violencias más normalizadas" y, por lo tanto, "más invisibilizadas".

Lo hace, dice, "para intentar llegar a las personas que, incluso sin ellas mismas saberlo, sufren violencia sexual en su relaciones, o han sufrido algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida", personas que, pese a no saber que están siendo víctimas de esa violencia, "sí que están sufriendo las consecuencias".

El activismo de Sindy Takanashi nace de su experiencia como superviviente de violencia sexual, algo que ha marcado su discurso público y que refleja en trabajos como el podcast Queridas Hermanas (Podimo), un espacio en el que trata temas como la violencia machista, la maternidad o la salud mental mediante entrevistas, reflexiones y testimonios en primera persona. Además, actualmente presentar el programa ¡Señora! en Flooxer, donde da protagonismo a las mujeres mayores en diálogos sinceros y críticos.

Carla Galeote, divulgadora digital

Carla Galeote, divulgadora digital sobre feminismos, recuerda que lo que le hizo dar el paso de proyectarse públicamente para hablar de feminismos fue sentirse sola y pensar que las redes sociales podían ser un lugar de encuentro, de pensamiento crítico y de comunidad con otras mujeres, sobre todo ante las violencias machistas.

"Lo que me hizo dar el paso de proyectarme públicamente para hablar de feminismos fue sentirme sola en clase y sentir que las redes sociales podrían ser un espacio de construcción, de pensamiento crítico y de comunidad para que todas esas mujeres, que como yo en ese entonces, se sentían solas y no encontraban compañeras feministas, pudieran sentirse allí apoyadas y sobre todo en comunidad ante violencias machistas", explica a Efeminista.

Comunicadora, activista feminista y creadora de contenido con una fuerte presencia en redes sociales, Carla Galeote se ha convertido en un referente de la generación Z en temas de igualdad, salud mental, diversidad y derechos humanos. Es autora de Hablemos de feminismos, un ensayo en el que comparte su testimonio y analiza cómo el patriarcado se adapta a las nuevas realidades digitales, combinando reflexiones personales con reivindicaciones políticas.

Pamela Palenciano, actriz y activista

La actriz y autora del monólogo No solo duelen los golpes, sobre violencia de género en la pareja, Pamela Palenciano se define como "artivista", una acrónimo de artista y activista.

Hace veintitrés años que comenzó a trabajar en el proyecto No solo duelen los golpes, que primero fue una exposición de fotografía, después se transformó en un taller donde se trabajaba la prevención de la violencia en machistas a través de las fotos y, finalmente, se convirtió en monólogo.

Estando en El Salvador, Pamela Palenciano descubrió el teatro como una herramienta "súper transformadora y potente" para poder contar la historia de maltrato que enfrentó cuando era adolescente, de los 12 a los 18 años, con su primer novio y decidió llevar esa herramienta teatral a las aulas, a los teatros, y a muchos espacios donde también acude gente adulta.

"Es súper bonito las artistas y todas las mujeres que elegimos nuestra profesión para poner en el centro cómo denunciar la violencia machista", añade la también creadora de Arrancamiento, una obra de teatro en la que denuncia la violencia institucional que sufren las madres que denuncian abusos sexuales contra sus hijos e hijas.

Raquel Riba Rossy, dibujante, ilustradora y autora de 'Lola Vendetta'

Raquel Riba Rossy, dibujante, ilustradora y autora de Lola Vendetta, decidió dedicar su carrera a visibilizar las violencias machistas porque es "algo evidente".

"Lo he podido ver en primera persona", asevera la ilustradora que ha acompañado a muchas víctimas de violencia machista, ha hecho proyectos artísticos con ellas y ha estado en contacto con "muchísimas supervivientes" a lo largo de su carrera, en la que también ha trabajado con trabajadoras y trabajadores sociales, psicólogas y psicólogos y psiquiatras que se dedican a sostener a las supervivientes de violencia machista.

Lola Vendetta, el personaje icónico de Riba Rossy, es una justiciera feminista que, katana en mano, cuestiona los estereotipos de género. A través de Lola, denuncia el machismo, tabúes como la menstruación, la maternidad idealizada y los roles sociales impuestos. En sus libros Más vale Lola que mal acompañada, ¿Qué pacha, mamá?, Lola Vendetta y los hombres, Una habitación propia con Wifi y Katanazo al amor romántico, combina humor, crítica social y reflexión y se ha convertido en un referentes del feminismo gráfico en España.

Riba Rossy reconoce que España es uno de los países europeos más avanzado en la recogida de datos de feminicidios pero "sigue habiendo muchísimo trabajo por hacer" y recuera que España "sigue siendo uno de los países top en turismo sexual".

"Aquí vienen hombres de todo el mundo a pasar unas vacaciones de ensueño en el Mediterráneo y contratar, con su pack de vacaciones, violaciones pagadas", asevera.

Quien niega la violencia machista, concluye la ilustradora, "es porque le conviene, porque de alguna manera le conviene el sometimiento de las mujeres y la inmovilización de las mismas".

Almudena Carracedo, directora de cine y documentales como 'No estás Sola'

La directora de las películas documentales No estás sola. La lucha contra La Manada y El silencio de otros, Almudena Carracedo, hace muchos años que decidió que el cine era su "camino" para visibilizar y denunciar temas urgentes de justicia social y de derechos humanos.

Y apostó por hacerlo "desde la emoción, el rigor y la empatía del cine documental" con el fin de acercarse a otros públicos "que nunca se han parado a pensar que las violencias machistas son esencialmente un problema de derechos humanos".

Su primer éxito fue Made in L.A. (2007), por el que ganó un Emmy y en el que narra la lucha de trabajadoras inmigrantes latinas en talleres de costura de Los Ángeles. Más adelante, en colaboración con Robert Bahar, dirigió El silencio de otros, sobre las víctimas del franquismo, por el que recibió el Goya al mejor documental.

Y con el documental No estas sola. La lucha contra La Manada, trato de "visibilizar, de alguna manera, esta universalidad de la violencia sexual contra las mujeres", explica.

El documental busca dar voz a las víctimas supervivientes y a miles de mujeres que puedan sentirse representadas, mientras retoma el caso de La Manada, marcado por la desinformación, para analizar cómo se manifestó el patriarcado en medios, redes y sociedad.

A la vez, según su directora, realiza un ejercicio de memoria colectiva, y recuerda la movilización de un millón de personas que generó un cambio social y legislativo en España. El cine, asegura, puede ser una herramienta para impulsar transformaciones sociales.

"Llegar con ese tipo historias a gente que jamás se ha planteado que todas las mujeres que nos rodean han vivido algún tipo de violencia sexual y apelar a la empatía para ayudar a transformar esa mirada, es casi el corazón de mi trabajo como cineasta", concluye.

Nuria Labari, escritora y periodista

La escritora y periodista Nuria Labari, autora de obras como La mejor madre del mundo, El último hombre blanco, No se van a ordenar solas las cosas o La amiga que me dejó, esgrime dos razones para denunciar públicamente la violencia contra las mujeres y contra los cuerpos y las identidades femeninas: justicia y revolución.

Justicia, explica, porque "es imposible habitar una identidad femenina sin padecer esta violencia en todas las esferas de la vida": familiar, romántica, sexual, laboral y, "por supuesto", política.

Y revolución porque, "más allá de las denuncias concretas y la necesidad de justicia para cada mujer y para cada cuerpo que ha sido violentado, la lucha contra las violencias machistas es una herramienta que genera un cambio de cultura, de normas sociales, de modelos de relación de familias, de producción". "Claramente es la oportunidad más transformadora y más relevante de este siglo", asevera.

María Herrera, directora de cine

La cineasta y guionista María Herrera, explica a Efeminista que con el cortometraje El cuento de una noche de verano, ha intentado visibilizar un tipo de violencia sexual y violencia machista "que ha estado menos representada y que consiste en la retirada del condón sin el consentimiento" y considera que las personas que se dedican al mundo de la cultura tienen "una responsabilidad a la hora de generar imaginario colectivo".

Ganadora de un Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción como productora de Arquitectura emocional 1959, la cineasta colabora con distintas productoras en el desarrollo de series como guionista y debutó como directora y guionista con el cortometraje El cuento de una noche de verano, en la Sección Oficial Internacional de Seminci.

"Para mi era importante hacer una película luminosa y sanadora de reparación colectiva" de las víctimas, añade, porque, mientras desde el feminismo se transforman las instituciones policiales y judiciales para que las víctimas dejen de enfrentarse a procesos retraumatizantes y revictimizadores.

"El cine puede ser ese otro espacio de reparación colectiva, una sala de cine, una pantalla.. y creo que es muy importante para las mujeres, para las víctimas de violencia sexual, el derecho a narrarnos, el derecho al relato y el derecho a generar un contrarrelato desde el feminismo", añade.

María Bestar, directora del documental 'No estas loca'

Durante años la actriz, directora y cantante María Bestar recorrió Latinoamérica con su carrera musical y conoció de primera mano a asociaciones de mujeres víctimas de ataques de ácido, de maltrato y a niños víctimas de trata. Más tarde, al trabajar en el cine, tomó conciencia del poder de esta herramienta para denunciar la violencia.

 

Coincidió con un momento de su vida en el que "lo estaba pasando francamente mal" como víctima de violencia vicaria. "Soy artista y madre… y entonces salió el guion del cortometraje No estás loca".

Tras presentarlo en muchos festivales, “me di cuenta de que había mucho más que contar”, que la violencia vicaria afectaba a muchas mujeres y menores en España, recuerda, y decidió producir el documental No estás loca. La verdad sobre la violencia vicaria, resultado de meses de rodaje y numerosos testimonios de especialistas y víctimas.

Con este proyecto, Bestar quiere "formar y educar", mostrar que la violencia vicaria no es sólo el acto extremo, sino algo que muchos menores sufren a diario, e insiste en la urgencia de tomar conciencia para poder combatirla como sociedad.

Sabina Urraca, escritora y editora

Sabina Urraca, escritora, editora y autora de obras como El celo o Niñas prodigio, asegura que "jamás" ha intentado "incluir, recalcar, señalar, visibilizar las violencias machistas" en su obra y que eso sucede "precisamente, y desgraciadamente", porque las violencias machistas son algo inherente a las mujeres.

"Es algo tan inherente a la vida de una mujer o de un personaje que sea una mujer, que es algo que sucede en la trama, que aparece aunque no vayas a hablar explícitamente de eso, aunque no tengas ninguna intención de hablar de ellas, siempre, de alguna forma, se cuelan", asegura.

Sabina Urraca imparte talleres de escritura, colabora en varios medios de comunicación y participado en iniciativas para impulsar nuevas generaciones literarias.

Paula Bonet, pintora, ilustradora y escritora

La pintora, ilustradora y escritora Paula Bonet utiliza su arte para visibilizar las violencias machistas "para tratar de entender" y porque, en su opinión, "es importantísimo" nombrarlas y resignificarlas para erradicarlas.

"Lo que hago es intentar entender aquello que me duele, que es injusto. Intento poder nombrar esto que explica tan bién Rebeca Solnit, esa serpiente que está en la hierba y no la identificas pero que, nada más salir, tienes que alumbrar de la manera que sea porque las violencias machistas son escurridizas".

Paula Bonet fue víctima durante años del acoso de un hombre, un acoso que incluyó persecución en su taller y amenazas graves por redes sociales hasta que, en 2022, su agresor fue condenado a internamiento psiquiátrico y se le impuso una orden de alejamiento de diez años. Tras su puesta en libertad, Bonet decidió retirarse temporalmente de la vida pública por seguridad, y en su obra La anguila reflexiona sobre esta experiencia y la violencia machista que vivió.

Las violencias machistas, recuerda a Efeminista, "están en el lenguaje, están en el núcleo familiar más amoroso, están campando a sus anchas por el mundo, y somos nosotras las más perjudicadas".

Y por ello considera esencial visibilizarlas, algo que ella hace, asegura, "incluso desde antes de tener conciencia feminista".

"Creo que es importantísimo nombrar, creo que es importantísimo resignificar y creo que es importantísimo alumbrar sobre todo para erradicarlas y darnos herramientas, las unas a las otras. Saber que no estamos solas, que no somos raras, que eso que nos está sucediendo no nos está sucediendo por nada personal, sino que nos sucede porque vivimos en un sistema que todavía nombra en masculino, que todavía está hecho a medida de solo una parte de la población y que todavía no nos tiene en cuenta".

Erika Dos Santos, rapera, freestyler, mamacita y productora

La rapera y activista Erika Dos Santos, que se presenta como "rapera, freestyler, mamacita y productora" es otra de las artistas que utiliza su trabajo para visibilizar las violencias machistas.

"Trabajo con la música intentando visibilizar las situaciones de violencias machistas a través de mis propias vivencias", explica Dos Santos, que en 2019 se convirtió en una de las primeras mujeres, junto con la también rapera Sara Socas, en pasar a una semifinal de la Batalla Red Bull.

Y lo hace a través del rap y el freestyle "un mundo masculinizado que por suerte ser está cambiando" y en el que su objetivo es "darle un poquito esa vuelta y conseguir normalizarlo" mediante los mensajes con los que compone su rap para lanzar, dice "un mensaje bueno y bonito".

Semíramis González, directora de la Fundación La LABoral Centro de Arte de Gijón

La historiadora, comisaria y actual directora de la Fundación La LABoral, Centro de Arte, Creación Industrial y Promoción Cultural de Gijón, Semíramis González, se muestra convencida de que "lo artístico es una herramienta comunicativa y de conciencia muy importante" que permite hacer consciente a la población de las violencias que sufren las mujeres "y que atañen a toda la sociedad".

A lo largo de su extensa trayectoria profesional, la historiadora y directora artística ha utilizado la creación, las exposiciones y el comisariado como una herramienta de denuncia, de visibilidad para transformar la sociedad hacia una más igualitaria, explica a Efeminista.

"He utilizado la plataforma y la visibilidad que nos da el sistema del arte para denunciar las violencias machistas a lo largo de toda mi carrera y también ahora en este centro", concluye.

María San Miguel, actriz, dramaturga, directora y productora teatral

Para la actriz, dramaturga, directora y productora teatral María San Miguel, la razón por la que decidió visibilizar las violencias machistas a través de su trabajo son dos y muy contundentes: "lo hago porque no conozco a ninguna mujer que no haya sufrido violencia alguna vez y también por "las que lo hicieron antes y nos marcaron el camino".

En 2010 María San Miguel fundó la compañía Proyecto 43-2, desde la que ha creado trabajos de teatro documental basados en la investigación y en entrevistas personales. Entre sus obras destacan Proyecto 43-2, La mirada del otro y Viaje al fin de la noche, que conforman la trilogía Rescoldos de paz y violencia, centrada en el impacto del conflicto vasco.

En 2020 estrenó I’m a survivor, una pieza en la que aborda el duelo junto a su madre, y en 2025 presentó The Big Crunch. Apuntes para un proceso de (re)escritura, donde continúa su línea de trabajo sobre memoria, biografía y procesos creativos.

Ana Bernal Triviño, profesora, periodista y escritora

Ana Bernal Triviño, profesora, periodista y escritora, advirtió hace años que visibilizar la realidad de las víctimas en los medios pasaba por la formación de nuevos profesionales y la elaboración de textos pedagógicos y de ensayo.

"Como docente me di cuenta de que se estaban produciendo malas prácticas periodísticas y que había que formar a profesionales desde el inicio”, y que eso pasaba por la responsabilidad de la universidad, explica. "Y como escritora, sentí la necesidad de hacer pedagogía sobre esta realidad".

Coincidió, cuenta, con un contexto marcado por casos mediáticos que despertaron un mayor interés informativo, como el de La Manada, Juana Rivas o el MeToo, que evidenciaron la urgencia de un enfoque crítico en la información.

Ana Bernal-Triviño, que acaba de publicar el ensayo La raíz del poder. Una historia de desigualdad, es también autora de Hacia una comunicación feminista, No manipuléis el feminismo y una trilogía ilustrada sobre Federico García Lorca compuesta por Las mujeres de Federico, Los hombres de Federico y Vuelve Federico.

Su compromiso, recuerda, viene "de mucho antes" porque se forjó en la familia: "Por parte de mi tía, de mi abuela y de mi madre, adquirí un compromiso muy férreo con la igualdad y la visibilización de las víctimas". Desde entonces, ha observado un déficit en la agenda mediática y la ausencia de referentes que den voz a las mujeres en la primera línea de la actualidad.

Hoy, según Bernal Triviño, este trabajo sigue siendo crucial. “Estamos sufriendo una reacción muy violenta. La agenda feminista ha perdido el posicionamiento que tenía hace unos años, y además está manchada por un estigma que afecta a quienes nos dedicamos a ello”.

Raquel Holgado, cineasta y guionista de 'Caracolas'

Cineasta y guionista, Raquel Holgado ha trabajado más de veinte años en centros públicos con niñas y niños con trastornos de conducta, constatando que muchos sufrían violencia y repetían patrones aprendidos, ya fuera por estrés postraumático complejo, trastorno límite o aprendizaje vicario.

Su experiencia con menores víctimas de violencia machista la impulsó a escribir, junto a Rubén Pascual, el largometraje Caracolas, que “une cine y ciencia” para dar a conocer su situación. Con esta película quiere visibilizar cómo la violencia vicaria y de género afecta a la salud mental de los menores, ya sea como testigos directos o por instrumentalización del maltratador, y explicar las terapias disponibles.

Considera que la violencia vicaria es la más dura para las madres y causa graves daños también en los hijos e hijas. Para profundizar en este fenómeno, Holgado ha organizado, con la colaboración del ICA, unas jornadas institucionales el 27 de noviembre en la Fundación ONCE, con especialistas como la psiquiatra Anabel González y la psicóloga Rocío Benítez.

La violencia machista vulnera los derechos humanos

La violencia contra las mujeres es una grave vulneración de derechos humanos y un problema estructural que requiere la implicación de toda la sociedad para erradicarla. Los crímenes machistas representan la máxima expresión de un conjunto cotidiano de violencias simbólicas, psicológicas, sexuales y económicas que afectan a la vida de millones de mujeres y niñas en todo el mundo.

Muchas de estas violencias permanecen invisibles, normalizadas o justificadas por un sistema social y cultural patriarcal que dificulta su denuncia y perpetúa la desigualdad de género. Reconocer que se trata del problema estructural más grave de cualquier sociedad es clave para avanzar en su eliminación.

La educación y la cultura son pilares fundamentales para prevenir la violencia machista. La educación afectivo-sexual, el respeto a los límites y la empatía son herramientas esenciales para la convivencia. Prevenir implica enseñar desde la infancia que nadie tiene derecho a controlar, humillar o agredir a otra persona, y que el consentimiento y la libertad deben guiar toda relación.

Las políticas públicas siguen centradas mayoritariamente en la respuesta y la protección, relegando la prevención y la reparación. Escasean recursos, formación especializada y una visión integral que permita erradicar el problema desde su raíz.

Recursos de atención a la violencia

El 016 atiende a todas las víctimas de violencias machistas las 24 horas del día y en 52 idiomas. También el correo 016-online@iguadad.gob.es. En Whatsapp en el 600000016 y en el chat online desde la página web de la Delegación del Gobierno contra la Violencia Machista.

Si una mujer se encuentra en una situación de emergencia también puede llamar al: 112 Emergencias, 091 Policía Nacional y 062 Guardia Civil. Si no puede llamar, puede recurrir a la aplicación Alertcops, que envía una alerta con su ubicación a las fuerzas de seguridad.

Las víctimas de maltrato sordas, con discapacidad auditiva, ciegas o sordo ciegas pueden llamar al 016 con 900 116 016, SVisual, ALBA, Telesor, ATENPRO y la app PorMí. Al 112 con la app 112Accesible. Al 091 y 062 con SVIsual y con la app AlertCops. Los menores también pueden dirigirse al teléfono de la Fundación Anar: 900202010.