Safia El Aaddam: El feminismo blanco debe ceder espacios

Cristina Bazán | Madrid - 1 junio, 2022

La escritora Safia El Aaddam, autora del libro «Hija de inmigrantes», asegura que el feminismo blanco debe «ceder espacios» y «hacerse eco de las luchas» de las feministas racializadas y migrantes, pues viven distintas realidades.

«Creo que el feminismo es interseccional, porque si no no es feminismo. Igual que no queremos que los hombres hablen por las mujeres, tampoco queremos que las mujeres blancas hablen por las mujeres racializadas y migrantes porque tenemos otras necesidades y para hacerlo desde un punto de vista paternalista, islamófobo y violento, pues mejor que no se haga porque se ejerce violencia sobre otras mujeres», afirma a Efeminista la escritora de origen amazigh durante su paso por la Feria del Libro de Madrid, hasta donde ha llegado para encontrarse con quienes la leen tras la publicación de su primera obra (Nube de tinta, 2022).

Para El Aaddam, a quien también se la conoce por las acciones que impulsa desde su cuenta de Instagram @hijadeinmigrantes, desde el feminismo blanco no se habla de la regularización de las mujeres migrantes o de su protección, «ni de que están más expuestas a sufrir violaciones y agresiones sexuales y que no pueden denunciarlo por miedo a que las deporten».

«Hay que tener una perspectiva feminista, antirracista, interseccional, que tenga en cuenta la realidad de otras mujeres, porque la realidad de una mujer racializada y migrante no es la misma que la de una mujer blanca», agrega.

«Hija de inmigrantes», de Safia El Aaddam

Pregunta: Está en su primera Feria del Libro de Madrid, ¿cómo ha sido la experiencia?

Respuesta: Estoy muy contenta. No había estado nunca en la Feria del Libro de Madrid y estarlo por primera vez, y además como autora, con muchísima gente que me espera en Madrid, es muy emocionante.

P: Ha publicado recientemente su novela «Hija de inmigrantes»…

R: Sí, la protagonista es una niña que se convierte en una mujer que ha nacido en un pueblo de Cataluña.

El hilo conductor de la novela es la terapia, porque la protagonista acude a una profesional de la salud mental por problemas mentales que tiene y descubre que esos problemas se originan en la infancia por el rechazo, el racismo, la pobreza, la exclusión. Y bueno, la acompañaremos descubriendo todo esto durante su proceso de reconciliarse con la identidad. Y conoceremos un poco cómo estamos tratando a las personas que son hijas de inmigrantes en un país en el que han nacido, pero que las rechaza.

P: Pone el foco en la salud mental, en cómo es el trato a las hijas de inmigrantes y cómo eso les afecta de muchas maneras. ¿Hay algo de su experiencia en el relato?

R: Sí, pongo el foco en la salud mental porque creo que es muy importante. Creo que las personas migrantes viven constantemente en estrés desde que llegan y además las hijas de inmigrantes lo heredamos. Heredamos estos problemas mentales y traumas generación tras generación porque no se curan.

Me parece súper importante ponerlo sobre la mesa y basarme en mi propia experiencia y la experiencia de muchísimas hijas de inmigrantes que viven lo mismo que yo he vivido y que también tienen su historia propia.

Reconciliarse con la identidad

P: En el libro habla del pelo como una cuestión política, ¿por qué lo plantea así?

R: Porque a una edad muy temprana las niñas de origen africano nos encontramos con este rechazo de nuestro pelo. Que nuestro pelo es desde estropajo, que es feo, que es mejor tener el pelo liso. Entonces ahí empiezas a rechazar cosas de quien eres en verdad. Nuestras ancestras nos han transmitido sororidad, cuidados a partir del cuidado del cabello y me parecía muy importante reivindicar y mostrar cómo se vive el cabello dentro de nuestras comunidades, cómo nos cuidamos las mujeres unas a otras. Ese momento de ritual y de reconciliación con nuestra identidad.

P: Habla también de esa necesidad que se crea de acoplarse a la identidad del nuevo país.

R: Sí, al canon de belleza blanco occidental. Yo lo he visto. Desde muy pequeña he visto cómo mujeres de mi familia han tenido que usar productos químicos para alisarse el pelo porque lo tenían muy rizado, lo tenían afro. Y productos, incluso para blanquearse la piel, que son muy nocivos para la salud. Por esto de que cuanto más oscura la piel, peor. Cuanto más rizado el pelo, peor. Se acentúa además con el racismo aquí y nuestras madres o mujeres anteriormente lo han hecho por el canon de belleza occidental. Y las hijas que nacimos en España, por el racismo también.

Portada del libro

Portada del libro "Hija de inmigrantes", de Safia El Aaddam.

Reencontrarse con otras hijas de inmigrantes

P: Creó su cuenta en Instagram como @hijadeinmigrantes y es muy conocida ahí. ¿Por qué decidió nombrarse así?

R: Creé la cuenta en un momento en el que no me encontraba, no sabía exactamente quién era ni qué etiqueta tenía que tener si yo no era migrante, no había dejado ningún país nunca para vivir en otro, sino que nací aquí. Al mismo tiempo no era española porque ni tenía la nacionalidad española ni se me veía como tal.

Entonces decidí empezar a reivindicar las situaciones que yo estaba viviendo en cuanto al derecho a voto, la nacionalidad española, el racismo social. Y pensé: «Bueno, pues soy hija de inmigrantes, heredo esa etiqueta, heredo este estatus legal y creo que este nombre es el adecuado». Y la verdad es que me he podido conectar con miles de hijas de inmigrantes en todo el país.

El feminismo blanco debe «ceder espacios»

P: Autoras y activistas feministas han reclamado al feminismo su inclusión en la lucha antirracista. ¿Cree que hace falta implicación?

R: Yo creo que sí. Creo que el feminismo es interseccional, porque si no no es feminismo. Igual que no queremos que los hombres hablen por las mujeres, tampoco queremos que las mujeres blancas hablen por las mujeres racializadas y migrantes porque tenemos otras necesidades y hacerlo desde un punto de vista paternalista, islamófobo y violento, pues mejor que no se haga porque se ejerce violencia sobre otras mujeres. Rompemos el techo de cristal, pero a costa de las mujeres migrantes y las mujeres racializadas.

No se habla de la regularización de las mujeres migrantes, no se habla de la protección de las mujeres migrantes que están más expuestas a sufrir violaciones y agresiones sexuales, que no pueden denunciarlo por miedo a que las deporten, o incluso que tengan papeles que dependan de sus maridos y no pueden denunciarlos porque si no les quitan los papeles. Entonces hay que tener una perspectiva feminista, antirracista, interseccional que tenga en cuenta la realidad de otras mujeres, porque la realidad de una mujer racializada y migrante no es la misma que la de una mujer blanca. Ellas cuenta con más privilegios dentro de todo este patriarcado.

P: ¿Y qué cree que deberían hacer?

R: Yo creo que es muy importante ceder espacios. Creo que hay muchísimas mujeres racializadas y migrantes que tienen muchísimo que decir en este país. Y creo que es muy importante ceder espacios y hacerse eco de sus luchas. No invisibilizarlas ni silenciarlas.

Los retos del feminismo

P: ¿Cuáles cree que son los retos del feminismo?

R: Yo creo que hay que pararse y revisarse y pensar: “Estamos en una sociedad machista y patriarcal, tenemos que luchar por los derechos de las mujeres, pero ¿estamos excluyendo a alguien? ¿Estamos excluyendo alguna lucha que también afecta a las mujeres? Y tener esa mirada un poco más abierta y no reproducir lo que reproducen los hombres con las mujeres.

Es decir, no quiero que un hombre me invite a su podcast o a su espacio solo el 8M. Pues a mí tampoco me gustaría que una mujer que cuenta con una voz enorme, y además es privilegiada, cuente solo con las mujeres racializadas el día contra la discriminación racial, que haya más diversidad e inclusión real en estos espacios, sobre todo.

P: ¿Cómo han recibido los lectores la historia que cuenta en su libro?

R: La acogida ha sido brutal. Estoy muy contenta. Una semana después de la salida del libro en librerías ya había salido la segunda edición y ahora ya ha salido la tercera edición.

Estoy muy contenta porque está llegando donde yo quería que llegase, que es a las hijas de inmigrantes, a las personas migrantes para que reconozcan esas vivencias y las abrace esta lectura. Y a las personas profesionales que trabajan en ámbitos de educación, de sanidad, de muchos ámbitos y que pueden usar este libro como herramienta de cambio.