Sara Morante

La escritora e ilustradora Sara Morante. Foto: Kala Malangala

Sara Morante publica «Flor Fané», «el retrato de un hogar dentro de un régimen autoritario»

Cristina Bazán | Guayaquil - 10 enero, 2022

Durante algún tiempo, la ilustradora Sara Morante estuvo escribiendo la historia de una mujer adulta, que sería la protagonista de su nuevo libro. Sin embargo, un día introdujo un flash back con un estilo mucho más directo y en el que aparecía el primer contenido con un tema de violencia. Ahí se dio cuenta de que lo que tenía era la voz de una niña. 

Así nació Flor Fané, un título publicado por Astiberri que mezcla la escritura con la ilustración y que, a decir de su autora, es «el retrato de un hogar dentro de un régimen autoritario», en el que una niña llamada Olga se sumerge en un mundo creado por su imaginación para sobrevivir a los malos tratos que recibe de su padre durante años.

«Me interesaba explorar qué mecanismos necesita una persona que vive en un ambiente de violencia para identificar esa violencia y darse cuenta de que no es normal, que no pertenece a la crianza, y para identificar la razón por la que el maltratador lo hace», cuenta en una entrevista a Efeminista Morante (Torrelavega, 1976).

La historia de Flor Fané

Pregunta: ¿Flor Fané está influenciada por la actualidad?

Respuesta: Lo que a mí me motiva a escribir no es tanto la actualidad, sino mi propia curiosidad y necesidad de crear una historia y ver hasta dónde llega un personaje con esas características, con esa personalidad y en el contexto o el escenario que le construyo.

Lo que me interesaba era, primero: la mirada subjetiva de abordar un problema; segundo: la voz infantil, cómo los niños tienen muchos menos recursos que un adulto para identificar algo y luego para verbalizarlo y para hacer reflexiones, y en tercer lugar: la violencia, los efectos de la violencia y la violencia normalizada. Yo creo que es un tema que puede ser de actualidad, pero que tristemente es universal y atemporal.

En Flor Fané no he querido en ningún momento justificar, ni poner voz, ni el foco en el padre. Pero sí me interesa que el lector vea la importancia que tiene que una víctima de maltrato comprenda que el maltrato responde a ese abismo de quien maltrata, que responde a la debilidad de la persona que es violenta.

Los maltratadores, en cualquier ámbito, son personas extremadamente inseguras y débiles, dependen emocionalmente de esas personas que tienen sometidas a su autoritarismo, porque Flor Fané es el retrato de un hogar dentro de un régimen autoritario. ¿Por qué? Porque es fascismo absoluto, no hay una democracia, porque quien es maltratador tiene bajo su talón al resto de las personas de su familia.

La necesidad de buscar un lugar seguro

P: Aunque esto es ficción, la forma en que la protagonista recurre a su imaginación podría ser parte de una historia real…

R: Creo que es fundamental. Todas las personas tenemos imaginación y los niños son completamente capaces de crear unos mundos imaginarios, la diferencia es que algunos de esos mundos imaginarios responden a algo lúdico y otros responden a una necesidad de buscar un lugar seguro. En este caso, es el lugar seguro que Olga necesita, y que se construye a lo largo de toda su vida.

Pero no solamente es eso, ese universo simbólico o ese cosmos personal que se construye también le sirve para comprender muchos de los rasgos de los adultos, muchas de las cosas que suceden a su alrededor, la muerte como circunstancia de la vida, el sexo cuando llega a la edad y comienza a hablar de ello…

Portada del libro «Flor Fané» de Sara Morante.

P .-¿Significó para usted un esfuerzo volver hacia atrás y contar esta historia como si fuera una niña?

R.- Es evidente que requirió un ejercicio casi arqueológico. Cuando escribimos, si queremos dar voz a una persona, a una niña en este caso, tenemos inevitablemente que volver a nuestra infancia. 

Yo recuerdo muchísimo los pensamientos que tenía de niña, las reflexiones que hacía, recuerdo muy bien cuando llegaba a ciertas conclusiones poco a poco y ponía en tela de juicio mucho de lo que los adultos pensaban o decían.

He tenido que recuperar mi propia voz para que no suene impostada y que sea lo más natural posible. 

Sara Morante: «Hay que saber utilizar la ira»

P.- ¿Y cómo ha podido identificar estas violencias para poderlas explicar en el libro?

R.-Yo tengo recuerdos de niña de haber presenciado frases, comentarios, gestos, que yo no identificaba como machismo, pero ya tenía esa sensación de que era turbio. Ahora de adulta, que tengo herramientas para verbalizarlo, especialmente en los últimos años en que estamos todas mucho más sensibilizadas, es cuando voy recolectando todo esto y, claro, construyes esta historia con esos pilares, pero porque lo has vivido.

Tampoco es exactamente la violencia el eje de Flor Fané, sino la ira. La ira como herramienta, porque hay dos tipos de ira en este libro y aquí tengo que decir que este libro no pretende ser un manual de nada… Pero hay dos tipos de ira, la ira del maltratador y la ira que se le rebota a la víctima.

Si esa ira se utiliza bien, te puede ayudar a cumplir con esa tercera Ley de Newton que está en la cita con la que comienza Flor Fané, que es que cuando un cuerpo golpea a otro irremediablemente ese cuerpo que golpea va a salir disparado al lado contrario. Esa ira hay que saber utilizarla porque es inevitable que la sientas, pero tienes que emplearla bien para salir, huir de eso. Y creo que hay mucha luz también porque la vida es luces y sombras y cuanto más oscura es la oscuridad más te deslumbra la luz. Esos contrastes están en Flor Fané y son importantes también.

El proceso de ilustración

P.-¿Cómo fue la combinación entre el texto y la ilustración?

R.- Cuando surgió la ocasión de publicar con Astiberri, pensé que, como es una editorial de cómic, yo podía hacer un monólogo interior, alargar esa voz en los capítulos con una secuencia de dibujo que sea más íntima, más onírica.

Y bueno, yo pensé que esta historia estaba cerrada, que Olga ya había dicho todo lo que tenía que decir, pero me encontré, cuando estaba en el proceso de ilustrarlo, que Olga lo que tenía que contar eran dos cosas importantísimas, uno: sus formas de matar a un padre, que es cuando fantasea con asesinar a su padre durante muchos años de su vida hasta la adolescencia como recurso para canalizar esa rabia, esa agresividad que tiene y con la que no sabe qué hacer. La parte gráfica es muy importante porque ella lo escribe pero también lo dibuja.

Y lo segundo es el universo al que escapa. Yo no sabía que esa parte podía alargar la historia o complementarla, darle más profundidad a su voz, dibujando ese cosmos al que escapa y que le ayuda a comprender lo que le está sucediendo.

Ilustraciones de Flora Fané. Foto facilitada por la editorial Astiberri. EFE/Astiberri

La igualdad en el mundo editorial

P.- En 2019, a propósito de la creación del cartel de la Feria del Libro, dijo que las mujeres «están muy invisibilizadas» en el sector editorial, ¿Qué piensa ahora?

R.-Yo sigo leyendo prácticamente mujeres, sigo viendo que en las presentaciones y en los clubes de lectura sigue habiendo en un 90 % más mujeres lectoras. Yo sigo leyendo más mujeres porque creo que ese activismo colectivo ha ayudado a que estén más presentes.

Además ahora leo a mujeres vivas. Pero en la RAE sigue habiendo más académicos hombres, eso partiendo de la base. Creo que sigue un poco igual en el sentido de que hay más editoras, pero en los puestos de dirección sigue habiendo también más hombres, sigue existiendo esa desigualdad.