Sandra Cauffman NASA

La directora adjunta de Astrofísica de la NASA, Sandra Cauffman. Foto: NASA/Aubrey Gemignani

Sandra Cauffman, la ingeniera que tumba estereotipos desde la NASA

Cristina Bazán | Guayaquil - 16 septiembre, 2022

Sandra Cauffman aún recuerda cuando, al querer ingresar a la universidad en su natal Costa Rica a inicios de los años 80, le negaron la matriculación en la carrera de Ingeniería Eléctrica porque «era para hombres». Ese rechazo no la frenó y hoy, desde un puesto de dirección en la NASA, busca tumbar los estereotipos de género que hicieron que se enfrentara a múltiples barreras y discriminaciones.

«Mi meta en este mundo es tratar de cambiar esos estereotipos poco a poco, rompiendo brechas y plantando semillas en niños y niñas», cuenta a Efeminista Cauffman desde Estados Unidos, donde trabaja para la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), y previo a su participación online en el Women Economic Forum (WEF) versión Ecuador.

A la NASA llegó hace 31 años tras migrar al país norteamericano para cumplir su sueño de estudiar la carrera que deseaba. No fue fácil, asegura, pues tuvo que aprender inglés lo más rápido posible, trabajar y sacar su título universitario al mismo tiempo. Luego se mudó muy cerca de una estación espacial, en el estado de Maryland, y empezó la ardua tarea de conseguir un puesto en aquel lugar y escalar hasta el cargo que tiene ahora: directora adjunta de Astrofísica.

«En Costa Rica la vida fue bastante dura. Mi mamá era madre soltera y le tocó salir a trabajar muy joven. Lo perdimos todo y nos quedamos en la calle. Vivimos situaciones terribles, pero para ella la educación fue muy importante, siempre fue esencial. Ella no pudo terminar el colegio y no quería que mis hermanos y yo repitiéramos la historia. Yo estoy aquí por ella», asevera.

Sandra Cauffman y la NASA

Cauffman relata que han sido múltiples las discriminaciones que ha vivido durante su camino a convertirse en directiva. Sin embargo, ha optado por no dejar que eso acabe con sus sueños.

«Incluso con una carrera he tenido que lidiar con el machismo porque aquí no solamente soy mujer, sino también soy una minoría hispana. He tenido que demostrar que sabía más que el hombre que estaba sentado junto a mí, pero nada de eso me dejó. Yo voy a tratar de seguir luchando y seguir buscando lo que necesito hacer para salir adelante y eso lo aprendí de mi mamá», recalca.

La directora adjunta de Astrofísica de la NASA cree que es necesario poner el foco en quienes «están llenos de esos estereotipos», personas que, dice, no quieren ver a otras como ella «salir adelante». «O de hombres que incluso no solo con su machismo psicológico sino con su acoso sexual quieren salirse con la suya».

«He tenido que trabajar mucho más duro que los hombres que estaban sentados junto a mí. A veces yo decía algo y no me escuchaban y el de al lado decía lo mismo y a él sí lo escuchaban. A veces hacían comentarios en mi cara y pedían que no me encargaran cosas porque yo soy mujer y tal vez no sabía», recuerda.

Ella cree que para que esto cambie se debe integrar a los hombres en las soluciones que se planteen desde las direcciones institucionales o desde los gobiernos. «Esto no es un problema que nosotras tenemos que resolver, tienen que unirse ellos también. Sin esa conversación va a ser muy difícil cambiar la cultura».

Pero, además, dice que hay que «educar a los niños desde pequeñitos e inculcarles que todos somos iguales y capaces y que todos podemos hacer todo lo que queremos». 

«Desde la casa se ven esas actitudes machistas. Los papás llegan y esperan que la comida sea servida. Se piensa que la mamá es la que cuida a los niños y que los hombres son los que van a trabajar y que las mujeres están en la casa. Todas esos estereotipos se aprenden en la niñez», afirma.

Tumbar los estereotipos

Aunque con el paso de los años la situación ha ido cambiando, Cauffman dice que «aún queda mucho camino por recorrer». Especialmente en grandes e importantes instituciones.

«Aquí en los Estados Unidos hay muchas más mujeres en carreras STEM, el problema es que llegamos a un punto y no avanzamos. No nos dejan, (está) ese techo de cristal. Y llega un momento en que cuesta pasar a esas posiciones ejecutivas y de más liderazgo. Cuesta romper esas barreras, pero hay que seguir tratando», afirma.

Sin embargo, es consciente de que vive en un país en el que ha gozado de más privilegios que otras mujeres alrededor del mundo. «En Costa Rica y en el resto de Latinoamérica hay mucho machismo, hay todavía mucho trabajo que hacer. Y hay otros países del mundo donde las mujeres no valen nada».

«Yo veo países como Arabia Saudita y lo que está pasando en Afganistán, inclusive en India, que a pesar de ser un país avanzado, las mujeres de ciertas castas no valen nada. No les dan su valor. Es un trabajo importante que hay que seguir haciendo y seguir luchando por la igualdad», recalca.

Es por esto que se ha comprometido a divulgar mediante charlas y programas que las mujeres son capaces de hacer lo que se propongan. «Para mí es una motivación poder plantar una semilla en una niña que se convierte en un arbolito que da mucho fruto», dice al tiempo que recuerda las veces que adolescentes se han acercado a agradecerle la inspiración que les ha transmitido.

Women Economic Forum Ecuador

Precisamente dar una de estas charlas es lo que ha hecho en el marco del Women Economic Forum (WEF). El WEF es la cámara global de mujeres formada por más de 250.000 miembros en 150 países, y cuya versión en Ecuador se lleva a cabo entre el 7 y 17 de septiembre.

Catalina Cajías, la directora de WEF Ecuador, explica a Efeminista que el propósito del evento es poner en valor la participación de la mujer en la ciencia, tecnología, petróleo, energía, la minería y los negocios.  «Por eso es importante que haya estos espacios propicios que generen estas conversaciones que inspiren», menciona.

«Según el Banco Mundial en 178 países todavía existen barreras legales que discriminan a las mujeres. Las mujeres tenemos tres cuartas partes de los derechos de los hombres. En 86 países las mujeres se enfrentan aún a algún tipo de restricción laboral», afirma.

Por estas razones, dice, la esencia de WEF Ecuador consiste en «trabajar para cerrar las brechas de pobreza, salud, educación y en los espacios de poder y decisión». «Somos 195 países y solo el 11% tiene a una mujer como jefa de Estado», enfatiza.

Y ahora, agrega, con la consolidación de los paneles digitales es importante que mujeres como Sandra Cauffman participen y cuenten su experiencia y el trabajo que realizan. «Según un estudio de Llorente y Cuenca, la representación de la mujer en estas conversaciones digitales es bastante mínima. En Ecuador es del 0,25 %».

«No hay pasos pequeños y desde WEF estamos orgullosas de conectar con estas grandes mujeres que tienen una trayectoria impecable y que son referentes para quienes vienen detrás», zanja la directora de WEF Ecuador.