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Bibiana Aido: "El 40% de las mujeres en el mundo ha vivido algún tipo de violencia digital"

Cristina Bazán | Redacción Efeminista - 5 diciembre, 2025

La nueva directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Bibiana Aido, afirma que el 40 % de las mujeres en el mundo ha vivido algún tipo de violencia digital, que el 70 % de las víctimas de esa violencia también ha sufrido difamación, y que las niñas y adolescentes sufren acoso en redes sociales por primera vez entre los 14 y los 16 años.

Unas cifras que dan cuenta de una realidad "creciente y muy preocupante" que ha llevado a ONU Mujeres a lanzar una campaña regional denominada 'Ping' (como el sonido de una notificación de mensaje), con la que buscan generar conciencia sobre cómo las tecnologías cotidianas se convierten en armas de violencia contra mujeres y niñas cuando se difunde, por ejemplo, contenido íntimo sin consentimiento.

"Quienes comparten este contenido están participando de la violencia y ampliando el daño, y todas y todos podemos actuar para frenar la cadena de difusión no compartiendo, no comentando y denunciando. Ese es nuestro llamado de este año: Corta la cadena", añade Aido en una entrevista por videconferencia con Efeminista.

La también exministra española de Igualdad afirma que la violencia digital -que incluye el ciberacoso, la extorsión sexual, entre otras agresiones- es una "violencia perversa" que no solo se da en las redes sociales, sino que "es real".

"Tiene un impacto sobre la vida de las mujeres que la sufren, con consecuencias para su salud y bienestar emocional. Muchas tienen pensamientos suicidas y acaba en el suicidio en algunas ocasiones", asegura.

Por tanto, "es una violencia que requiere de la mayor atención para actuar y creemos que todas y todos podemos hacer algo".

Violencia digital que traspasa a la vida real

Aido explica que en la región hay una falta de estadísticas coherentes, comparables y permanentes entre los diferentes países y que abordar ese vacío de datos es también un llamado que le hacen a los Estados, ya que contar con eso es vital para generar acciones con evidencia.

Sin embargo, hay estudios en determinados países que dan una idea de la tendencia y dimensión de esta violencia.

Recuerda que, recientemente, en Colombia se presentó un informe sobre violencia digital contra las mujeres que participan en política, en el que más del 80 % reportó haberla sufrido y que algo más del 40 % dijo que no volvería a participar.

"Vemos cómo desincentiva la participación y que además es una violencia que no solo se dirige a la mujer que la recibe, sino a todas las que tengan vocación de participar en política. Y también genera una autocancelación en las activistas y defensoras que están en redes", menciona.

"Es una violencia disuasoria, disciplinante, que dice: 'Si participas, si haces oír tu voz, mira lo que puede pasarte'", añade.

La directora regional de ONU Mujeres reitera que es una realidad que impacta en el bienestar de las niñas, adolescentes y mujeres, en el rendimiento escolar, en la salud mental, en su manera de relacionarse con el mundo, con sus amistades, con la familia y con la pareja. "Hay impactos en múltiples aspectos de la vida real, por eso nos parece importante generar conciencia de eso. No es solo en las pantallas, traspasa la vida real", insiste.

También les preocupa el uso de la inteligencia artificial para agredir a las mujeres, ya que "la mayoría de las 'deepfakes' sobre temas sexuales están protagonizadas por mujeres".

"Y por eso también hacemos un llamado a las plataformas digitales, porque necesitamos su compromiso para detectar y frenar el contenido dañino. Creo que deben dejar de ser el canal del problema para convertirse en parte activa de la solución", asegura Aido.

Tipificar la violencia digital y financiar las leyes

La directora regional de ONU Mujeres afirma que es importante que se tipifique en la región este tipo de violencia de género, que se reconoce de esta manera en países como México, Ecuador o Argentina, aunque en otros se sancionan algunas agresiones en normativas sobre ciberdelincuencia.

Señala también la importancia de que se impulsen campañas de sensibilización y programas que permitan identificar y prevenir esta violencia, pero además, llama a que las leyes se financien y se implementen.

"Apenas se invierte un 1 % de los presupuestos de los Estados en prevención de la violencia contra las mujeres", lamenta Aido, que insta a los Gobiernos a que "esa voluntad política plasmada en las leyes pase a acciones concretas".

"Falta mucho para contar con el presupuesto realmente contundente y necesario para el abordaje desde la perspectiva de la prevención", asegura.

Aido agrega que hay que entender la violencia que sufren las mujeres como un continuum, que se manifiesta en diversos espacios que ellas ocupan.

"Existe la violencia física, pero la raíz es precisamente la desigualdad existente en nuestras sociedades y es importante entender ese continuum de violencia que sufren las mujeres: violencia en la vida real, violencia en los espacios públicos, violencia en el espacio laboral, acoso en el transporte público, violencia digital, violencia económica, patrimonial, violencia obstétrica, violencia política", explica.

El negacionismo de la violencia de género

En ese mismo sentido, afirma que la violencia de género es una realidad "extremadamente dura" en la región, por lo que "negar la evidencia en un mundo donde la desinformación y las noticias falsas circulan a una velocidad mucho mayor que la información veraz y que las estadísticas y las evidencias, claro que hace daño".

Y da más cifras: "Once mujeres cada día son víctimas de feminicidio en la región y cerca de 840 millones de mujeres, aproximadamente una de cada tres, han experimentado violencia por parte de su pareja o violencia sexual a lo largo de su vida", alerta.

"Ojalá fuera información falsa, pero lamentablemente esa es una realidad, esas son las evidencias con las que contamos", añade.

Por lo que afirma que el negacionismo de la violencia se basa en contenido falso. "Lo que tenemos frente a nosotras es una realidad que sigue siendo tremendamente dura y que está demostrada con datos estadísticos reales. No se puede negar la evidencia", concluye.