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Mujeres afganas caminan por una calle en Kandahar, Afganistán, el 8 de mayo 2022. EFE/Stringer

Los talibanes imponen más restricciones a las mujeres en Afganistán

EFE | Kabul - Naciones Unidas - 9 mayo, 2022

Los talibanes han vuelto a imponer restricciones a las mujeres y niñas en Afganistán. Esta vez, han decretado el uso obligatorio del burka en lugares públicos para todas, una medida que se suma a la larga lista de limitaciones para las afganas desde que los fundamentalistas tomaron el control del país a mediados de agosto de 2021, y que ya ha provocado el rechazo de Naciones Unidas.

«A pesar de que el 99 % de las mujeres afganas ya usan hijab, el resto también debería usarlo y no hay excusa para ellas», ha informado el todopoderoso Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio en una orden pública a finales de la semana pasada.

El documento especifica que con hijab se refieren a todas aquellas prendas que cubran todo el cuerpo. Y que en este caso «el burka es la mejor versión de ello».

Las restricciones para las mujeres en Afganistán

La nueva orden establece que las mujeres «que trabajan con el Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) en departamentos relevantes y no usen hijab, serán despedidas de sus trabajos», al igual que «si la hija o esposa de un trabajador/funcionario del gobierno no usa hiyab» también será suspendido.

En caso de que las afganas no acaten esta norma, las fuerzas de seguridad primeramente acudirán a informar al tutor o miembro masculino del hogar, y si siguen sin cumplirla, se lo llamará declarar, se lo podrá detener «por tres días» y se lo enviará «a los tribunales para recibir su castigo» como última instancia, advierte el comunicado.

La activista social afgana Yalda Parwani ha señalado a Efe que esta imposición hacia las mujeres por parte de los fundamentalistas es una forma de «convencer a sus combatientes de que están haciendo un gobierno islámico en Afganistán como se les prometió durante la guerra de los últimos 20 años».

«El hijab es nuestra felicidad y orgullo como mujeres musulmanas, pero el gobierno talibán simplemente nos impone que usemos su código de vestimenta específico para nosotras», ha zanjado.

La ONU denuncia la escalada de limitaciones

La ONU ha denunciado este 9 de mayo la última orden anunciada por el Gobierno talibán de Afganistán y ha asegurado que supone una escalada de las restricciones contra mujeres y niñas y una nueva violación de sus derechos.

«Estoy muy preocupada por el anuncio de los talibanes de que todas las mujeres deben cubrirse la cara en público, de que las mujeres sólo deben salir de su casa en caso de necesidad y de que las violaciones de esta directiva se traducirán en castigos a sus parientes varones», ha señalado en un comunicado la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous.

La agencia de Naciones Unidas para la igualdad de género ha subrayado que la libertad de movimiento es un derecho humano fundamental y un requisito para que las mujeres puedan ejercer el resto de sus derechos y participar plenamente en la sociedad.

«La última directiva de los talibanes es una nueva escalada de las restricciones sobre mujeres y niñas, que incluyen la imposibilidad de volver al trabajo y la incapacidad de continuar con su educación», ha lamentado Bahous en respuesta a esta nueva orden de las autoridades de Kabul.

Una suma de decisiones radicales

Desde la llegada al poder de los talibanes a mediados de agosto, las mujeres han visto cómo sus derechos se reducen con restricciones como la prohibición a las adolescentes de asistir a las escuelas, la segregación por sexos en lugares públicos o el veto a viajar sin velo y acompañadas de un familiar masculino en trayectos largos.

Pese a que los fundamentalistas prometieron respetar los derechos de las afganas para poder obtener reconocimiento internacional, la realidad que viven las mujeres en ese país se asemeja cada vez más a la época del primer régimen talibán de 1996 y 2001, cuando fueron recluidas en sus hogares, sin posibilidad de estudiar o trabajar.

Bahous ha asegurado que estas medidas están limitando cada vez más la capacidad de las mujeres para ganarse la vida, acceder a la sanidad y educación, buscar protección, escapar de situaciones de violencia y ejercer sus derechos.

«Estas crecientes violaciones de los derechos de las mujeres y niñas están costando a Afganistán en muchos sentidos y están teniendo un impacto en su crecimiento social y económico», ha señalado la responsable de ONU Mujeres, citando estudios que apuntan a que las restricciones laborales contra la mujer han tenido un coste inmediato de hasta mil millones de dólares o un 5 % de la economía afgana.

Según Bahous, estas últimas restricciones harán más difícil o incluso imposible la recuperación de un país donde más de la mitad de la población requiere asistencia humanitaria.

ONU Mujeres ha llamado «urgentemente» a los talibanes a cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos y a la «inmediata restauración de la libertad de movimiento independiente para mujeres y niñas y sus derechos al trabajo y la educación al nivel más alto».