olivia laing todos los cuerpos

La escritora Olivia Laing. Foto cedida por Paidós / Sophie Davidson.

Olivia Laing: Cargamos el pasado sobre nuestros cuerpos y eso limita nuestra libertad

Carmen Sigüenza | Madrid - 10 mayo, 2022

La ensayista británica Olivia Laing, autora de El viaje a Echo Spring o La ciudad solitaria, un éxito traducido a 18 idiomas y del que se han vendido más de cien miel ejemplares, publica ahora con Paidós Todos los cuerpos, un profundo ensayo sobre el cuerpo como fuente de placer y de dolor, frágil y fuerte a la vez, como herramienta de lucha política y conquista de libertades, pero sometido a profundas presiones sociales y de poder.

Para ello, esta reconocida escritora trans, colaboradora en The Guardian o New York Times, entre otros, analiza por qué ciertos cuerpos están sometidos  a tanta violencia y odio y repasa los movimientos históricos que han luchado por la libertad con el cuerpo, como los movimientos feministas y por los derechos LGTBIQ y la liberación sexual.

Y lo hace también recuperando figuras ricas y complejas del siglo XX como Nina Simone, Susan Sontag, Freud, Malcolm X, Andrea Dworkin y muy profundamente la del psicoanalista Wilhelm Reich, uno de los discípulos más aventajados de Freud, luego renegado por el vienés, creador de la teoría del orgón y del término de ‘coraza’ del carácter, con el que explica que todos reprimimos el dolor del pasado y las emociones o deseos prohibidos. «Literalmente, cargamos el pasado sobre nuestros cuerpos y eso limita nuestra capacidad de ser libres», explica Laing en una entrevista con Efeminista.

Olivia Laing libro todos los cuerpos

Portada del libro «Todos los cuerpos». Cedido por Paidós.

PREGUNTA.- ¿Cómo nace este libro?

RESPUESTA.- En cierto modo, nace de mi último libro de no ficción, La ciudad solitaria. Al acabar de escribir un libro me suele invadir una sensación de no haber abordado por completo alguna cuestión y en aquel momento me impactaba lo que estaba sucediendo con los cuerpos de la gente, su enfermedad, su sexualidad… un montón de cosas que no había tratado realmente.

Era allá por el 2015, cuando también se estaban dando una enorme cantidad de acontecimientos políticos en torno a los cuerpos: la crisis de los refugiados, el auge de la extrema derecha, Trump y el Brexit, seguidos por el movimiento Me Too y el Black Lives Matter. Quería entender realmente por qué ciertos cuerpos están sometidos a tanta violencia y odio y explorar la historia de los movimientos por la libertad. Estaba buscando esperanza, pero también comprensión.

El autoritarismo busca amordazar los cuerpos divergentes

P.- En su libro habla del cuerpo como fuente de placer, dolor, como elemento político y de poder, como cárcel, como arte, como elemento que habla de todo lo que nos sucede, como símbolo de conquista por la libertad, pero ¿qué sentido tiene hoy en una sociedad líquida y transparente?

R.- ¡No sé yo si la sociedad actual es tan líquida o transparente! Ojalá lo fuera, pero creo que muchas de las viejas prescripciones sobre el cuerpo siguen ejerciendo una gran presión. Los policías blancos siguen disparando a hombres, mujeres y niños negros en Estados Unidos. Tenemos una crisis de refugiados de una magnitud inmensa y el fantasma del fascismo sigue muy vivo en Europa. Corren tiempos peligrosos y en momentos como estos los gobiernos autoritarios y de extrema derecha buscan amordazar los derechos de los cuerpos divergentes. Creo que es algo a lo que tenemos que oponer resistencia.

P.- El cuerpo hoy está sometido a una disciplina tan grande para mejorar sus aptitudes e imagen que anula al individuo. ¿Qué opina? ¿por qué queremos escapar del él?

R.- Todos queremos ser amados y deseados y tenemos miedo al rechazo, por lo que nos volvemos muy normativos en cuanto a nuestra apariencia.  Existe un deseo por encajar. Aunque sí que creo que está empezando a cambiar, que la industria de la belleza está empezando a revisar su racismo, su gordofobia y su obsesión por los cuerpos muy normativos, y que estamos empezando a aceptar los cuerpos queer, racializados, con discapacidad o trans. A mí me parece algo fascinante. Me gusta que todo sea lo más diverso posible.

Cargamos el pasado sobre nuestros cuerpos

P.- En «Todos los cuerpos» recupera la figura del psicoanalista Wilhelm  Reich, una persona muy interesante que proponía el orgasmo para detener al patriarcado el fascismo. Pero, más allá de esa utopía, él hablaba que sus pacientes llevaban una ‘coraza’ en su cuerpo donde almacenaban el dolor y las tensiones. ¿Cuál fue su aportación? ¿Qué representa hoy este pensador de principios del siglo XX, que fue uno de los discípulos más brillantes de Freud?

R.- Creo que esa idea de la coraza del carácter es muy importante. Reich creía que reprimimos el dolor del pasado y las emociones o deseos prohibidos, y nos vamos volviendo cada vez más rígidos. Literalmente, cargamos el pasado sobre nuestros cuerpos y eso limita nuestra capacidad de ser libres, espontáneos, alegres. Y en cierto modo todos lo hacemos. Reich desarrolló formas de liberar esos sentimientos, pero también fue una psicoanalista muy poco al uso, porque no veía el trauma como un problema puramente individual.

Reich se dio cuenta de que los problemas de mucha gente estaban relacionados con el trabajo, la vivienda, el machismo o la pobreza y que, para mejorar sus vidas, la sociedad también tenía que cambiar. Identificó las amenazas del fascismo y el auge de Hitler y pensaba que la protesta era tan importante como el psicoanálisis. Yo creo que eso es lo que lo hace tan relevante a día de hoy. Él comprendió que importan tanto nuestras vidas personales como las colectivas, y que puede haber soluciones colectivas a lo que nosotros vemos como problemas personales.

Reich, Susan Sontag, Nina Simone, Ana Mendieta…

P.- Pero también habla de de otras personalidades muy interesantes por diferentes razones relacionadas con el cuerpo, como las artista Ana Medieta o Agnes Martin; la escritora Susan Sontag, la feminista radical Andrea Dworkin, la cantante Nina Simone o el activista Malcom X… ¿Por qué qué ellos?

R.- Quería que el libro estuviese habitado por figuras potentes y cautivadoras que hubieran experimentado la opresión o la violencia en sus cuerpos, pero que también hubieran reflexionado en profundidad sobre ello y que, en cierto modo, hubieran resistido. Todas esas figuras son muy elocuentes y valientes, pero, inevitablemente, las fuerzas a las que trataron de resistir también las dañaron. No son personas perfectas ni santas.

Creo que eso es algo muy importante en nuestra cultura actual, el hecho de estar dispuesto a aprender de los demás sin empeñarnos en que sean perfectos o irreprochables en sus propias experiencias.

P.- La violencia contra la mujer es un hecho que lejos de desaparecer crece y dependiendo de en qué países más. ¿Qué cree que se debe hacer contra ello? las medidas punitivas no son suficientes y parece que hay una corriente negacionista que afecta a los más jóvenes ¿Qué opina ? ¿Es la educación la solución?

R.- Educar a los chicos, denunciar la misoginia en cuanto la veamos. Es especialmente crucial que esto lo hagan los hombres. Los hombres tienen que exhibir el respeto y el interés por las mujeres.

Al movimiento feminista «siempre le ha costado ser inclusivo»

P.- ¿Qué está impidiendo que una parte del movimiento feminista no escuche o no tenga un diálogo inclusivo con las personas trans?

R.- ¡Ay! Ojalá lo supiera. Como persona trans, lo encuentro muy deprimente. Al movimiento feminista siempre le ha costado ser inclusivo. En los años setenta era profundamente racista y ahora es muy tránsfobo. No todo el movimiento, está claro, pero es algo muy marcado. Resulta muy difícil proponer algo. Yo creo en el diálogo y la conversación, pero en este caso creo que internet ha complicado muchísimo las cosas, porque ha permitido que la conversación se vuelva violenta y llena de odio. Aquí lo importante es que las personas trans somos vulnerables y sufrimos violencia y acoso.  No tenemos ninguna agenda secreta para exterminar a las mujeres.

«¿Qué significa la libertad sexual cuando la realidad son las violaciones y las agresiones

P.- ¿La libertad sexual puede estar en peligro con medidas punitivas que, por ser tan protectoras por tantas razones evidentes, puedan concretarse en leyes problemáticas?

R.- Otra pregunta difícil de contestar. Potencialmente, sí. Sobre este tema recomiendo muchísimo El buen sexo mañana, de Katherine Angel, que hace una profunda reflexión sobre el consentimiento. Sin embargo, la mayoría de las violaciones siguen sin denunciarse y muy pocas acaban en condena, así que incluso con la legislación actual se permite una enorme violencia sexual.

¿Qué significa la libertad sexual cuando la realidad son las violaciones y las agresiones? ¿Qué tipo de libertad sexual pueden tener las mujeres cuando el riesgo de sufrir violencia sexual es tan alto? Ese es otro motivo por el cual Reich era tan radical: tenía muy claro que la liberación sexual no consistía simplemente en orgasmos maravillosos o noches salvajes. Consistía en crear un mundo en el que una mujer pudiera explorar el deseo sin que la atacasen o le dieran una paliza. Es alucinante que esta idea siga siendo radical cien años después.