• Falenas Carlos Verger Fioretti (1872 - 1929) Óleo sobre lienzo 1920 Madrid, Museo Nacional del Prado (depositado en Zamora, Museo de Zamora).

  • La bestia humana Antonio Fillol Granell (1870 - 1930) Óleo sobre lienzo 1897 Madrid, Museo Nacional del Prado.

  • Crisálida Pedro Sáenz Sáenz (1863 - 1927) Óleo sobre lienzo 1897 Madrid, Museo Nacional del Prado (depositado en Sevilla, Cuartel General Fuerza Terrestre del Ejército del Aire).

  • Detalle de las obras “Maria Hann, esposa del autor” (Izquierda) y “Después del baño” (su mujer en el mismo diván) de Raimundo Madrazo (1841-1920) en la inauguración de "Invitadas". EFE/Emilio Naranjo

  • Inauguración de la muestra"Invitadas". EFE/Emilio Naranjo

  • Detalle de la obra Antonio Fillol (1870-1930) “La rebelde” en la inauguración de "Invitadas". EFE/Emilio Naranjo

El Museo del Prado revisa en «Invitadas» la misoginia en la pintura y la sociedad del siglo XIX

Carmen Sigüenza | Madrid - 6 octubre, 2020

Las Invitadas suelen ser mujeres que asisten a cualquier acto o convocatoria precedida de una invitación. Mujeres a las que se les ponen una silla porque no tienen lugar propio y de las que se espera que se vayan pronto. Invitadas fueron las mujeres durante muchos siglos en el arte y en la sociedad en general. Ahora Las invitadas es el título de la ambiciosa y esperada exposición que revisa de forma crítica la imagen de la mujer y su consideración moralista en el mundo del arte y en el sistema institucional del siglo XIX y primeras décadas del XX, que acaba de inaugurar el Museo del Prado.

Invitadas, un viaje crítico del Museo del Prado al centro de la misoginia

Las invitadas es la primera exposición temporal que inaugura el Museo del Prado, tras su reapertura el 6 de junio. «No se trata de una bienal sobre pintoras, ni de arquetipos. Se trata de dar visibilidad a las pintoras del siglo XIX y primeras décadas del XX y explicar el molde patriarcal al que tuvieron que hacer frente», según el comisario de la muestra, conservador del Área de pintura del siglo XIX, Carlos G. Navarro, quien añade que se trata de un viaje crítico al epicentro de la misoginia del siglo XIX».

“Invitadas. Fragmentos sobre mujeres ideología y artes plásticas en España (1833-1931)” tiene como objetivo reflexionar sobre el papel de la mujer y los diferentes roles que desempeñó en el sistema artístico español desde el reinado de Isabel II hasta el de su nieto Alfonso XIII, y se podrá visitar en las salas A y B del edificio Jerónimos hasta el 14 de marzo de 2021.

La mujer, papel subsidiario

Estructurada en 17 secciones, la muestra recorre una selección de más de 130 obras, -procedentes en su mayoría de la colección del Museo Nacional del Prado, pero también  de las colecciones reales de Patrimonio Nacional y de otras colecciones públicas y privadas- que, en gran parte, participaron en exposiciones internacionales o fueron ganadoras de premios de Exposiciones Nacionales creadas en 1853 para fomentar el progreso del arte español y constituir una imagen ideológica de la nación.

El recorrido se estructura en dos partes, una con obras firmadas por hombres y en los que la mujer ocupa un papel subsidiario, y un segundo bloque que muestra a una serie de autoras de la época, en muchas ocasiones por primera vez y completamente desconocidas para el gran público.

Bodegones y miniaturas, únicos géneros para ellas

Obras de José Belliure y Gil, Mateo Inurria, Ignacio Zuloaga o Raimundo de Madrazo comparten protagonismo con desconocidas pintoras como Maria Roësset Mosquera, Flora López Castrillo, Aurelia Navarro Moreno, Jane Clifford -una de las primeras fotógrafas-, la copista Emilia Carmena de Prota o Concepción de Figuera Martínez-Güertero, que firmaba como Luis Lármig.

También hay varios cuadros de reinas que fueron pintoras como Isabel II, que cuenta en la muestra con una copia de la «Sagrada familia del pajarito» de Murillo, y de pintoras de bodegones y miniaturas, los dos únicos géneros en los que muchas mujeres pudieron desarrollar su carrera.

La pinacoteca ha hecho un gran esfuerzo de restauración, se han restaurado 40 cuadros, y algunos de ellos formarán parte de la reordenación que el museo prepara sobre la colección del siglo XIX, ha anunciado el director del Museo, Miguel Falomir.

Los desnudos validan la violencia contra la mujer

En total, el Museo del Prado expondrá, en Invitadas, una veintena de temas y 130 obras. Probablemente será la selección de desnudo «la que acumule más polémica», ha reconocido el comisario de la muestra, ya que las obras elegidas ponen el acento en la «validación de la violencia que se ejercía contra mujeres» en la época.

Se puede ver a esclavas desnudas o a modelos que lloran porque no quieren posar, aunque más escandalosos son dos cuadros de Pedro Sáenz Sáenz con niñas prepúber, desnudas y en clara actitud sexual que en la época no solo no generaron ninguna sorpresa, sino que fueron adquiridas y premiadas por el gobierno conservador de Cánovas del Castillo. Una de ellas posa con sus juguetes.

El bordado, arte menor

Para ofrecer un mapa más preciso de las arte firmado por mujeres no solo hay pintura y escultura, también hay bordado, una de las «artes menores» a las que se relegaba a las mujeres; y cine, con varias obras de Alice Guy, una pionera de la ficción del cine, que ha sido sepultada por la historia pese a que llegó a filmar más de mil películas.

El filme que pone fin a la muestra es «Las consecuencias del feminismo», una película muda en la que Guy recreó una sociedad ficticia en la que los hombres se encargan de las tareas del hogar y las mujeres trabajan y pasan buenos momentos en los cafés.

Compromiso del Museo con las mujeres artistas

El Museo del Prado, igual que el resto de grandes pinacotecas del mundo, ha sido criticada por la falta de mujeres en su colección, ante lo que Falomir ha recalcado el compromiso de visibilización de la mujer en su programación.

«El trabajo de esta exposición no lo ha hecho ningún otro museo europeo», asevera Falomir.

“Creo que uno de los mayores atractivos de la exposición radica precisamente ahí, en no haber acudido a la periferia sino al arte oficial de la época. Es posible que alguna de estas obras sorprenda a una sensibilidad contemporánea, pero lo hará no por su excentricidad o malditismo, sino por ser expresión de un tiempo y una sociedad ya periclitados”, asegura Falomir,