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Fotografía de archivo de mujeres ante el paso del cortejo fúnebre Nelson Mandela. Pretoria, 11 de diciembre de 2013. EFE/Jim Hollander

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¿Por qué el 9 de agosto se celebra el Día Nacional de la Mujer en Sudáfrica?

Almudena Orellana | Madrid - 9 agosto, 2025

El 9 de agosto de 1956, una marea de mujeres recorrió las calles de Pretoria desafiando el opresivo régimen del apartheid. Así, marcharon unidas hasta los Union Buildings, el corazón del poder del gobierno sudafricano, para alzar la voz contra las conocidas como leyes de 'pases', un documento tipo pasaporte que el gobierno utilizaba para controlar, vigilar y restringir la libertad de la población negra.

Participaron en la marcha entre 10.000 y 20.000 personas, según estimaciones recogidas por el académico sudafricano Zamokuhle Mbandlwa en su artículo El Día de la Mujer, el Mes de la Mujer, ¿para quién? (Universidad de Durban, 2022)–, algo que marcó un punto de inflexión en la lucha de las mujeres del país y en el supremacismo blanco.

"Este fue el grito de guerra de 20.000 mujeres sudafricanas que protestaban contra la imposición, por parte del régimen del apartheid, de leyes odiadas que obligaban a las mujeres negras a portar pases en las zonas urbanas", palabras de la historiadora y activista Elinor Sisulu (Zimbabue, 1958), en El 50 aniversario de la Marcha de Mujeres de 1956: una reflexión personal (2006).

Y es que Sudáfrica vivió bajo el segregacionismo con un sistema basado en una dura jerarquización social y racial, legalizado por la Ley de Registro de Población de 1950. Una ley que clasificaba a los sudafricanos en cuatro grupos principales: 'blancos', 'negros', 'mestizos' y 'asiáticos', lo que determinaba casi siempre para mal todos los aspectos de la vida de los tres últimos grupos.

En aquella marcha, organizada por la Federation of South African Women (FEDSAW), las asistentes permanecieron treinta minutos en un silencio absoluto, justo antes de romperlo con canciones protesta. Entre ellas, el estribillo que se hizo más célebre: "Wathint’ abafazi, wathint’ imbokodo!”, que significa: "Si golpeas a una mujer, golpeas una roca".

Con él comenzaron las mujeres a ponerse de frente ante un sistema racista e injusto, así como buena parte del resto de la sociedad y del mundo.

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Foto de archivo de mujeres cantando y bailando en honor a Mandela en su funeral. Pretoria, 11/12/2013. EFE/Jim Hollander

Leyes de pases y comienzo de la lucha feminista

Las llamadas leyes de pases obligaban a las personas negras a llevar documentos que restringían su acceso a zonas urbanas y centros de trabajo. Aunque inicialmente se aplicaron solo a los hombres, a principios de la década de 1950 el gobierno del apartheid extendió dichas restricciones también a las mujeres. No fue hasta el gobierno del último presidente blanco sudafricano y predecesor de Mandela, Frederik Willem de Klerk (1989-1994), cuando comenzaron a desmantelarse.

"No solo la palidez de la piel podía influir en la clasificación, sino que también se hacían pruebas con otros factores, como el espesor y lo rizado del cabello. Así se hizo tristemente famoso el 'test del lápiz', una prueba que medía la facilidad con la que un lápiz pasaba a través del pelo de la persona a clasificar" (EFE, 24 de febrero de 2019).

Aquel paso más en el control establecido por el apartheid fue percibido por muchas mujeres como una nueva humillación hacia el colectivo femenino, lo que motivó a las mujeres de todas las razas a unirse en una lucha común que duró décadas y que fue seguida también por muchos hombres, incluso en diferentes países.

Así, en el primer congreso de la FEDSAW, cuya fundación tuvo lugar dos años antes de la marcha (1954), aquellas mujeres redactaron la Women's Charter, un documento-marco político e ideológico de la posterior marcha de Pretoria— que exigía derechos tan importantes como la igualdad salarial, el derecho a la educación, a una vivienda digna, derechos sobre propiedad, matrimonio e igualdad legal con los hombres.

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Foto de archivo de manifestación en contra del "Apartheid" ante la embajada de Sudáfrica. Madrid, 25 de agosto de 1985. EFE/caa

Activistas principales de la marcha de Pretoria

La marcha de 1956 fue un testimonio de la fuerza y la unión de muchas mujeres sudafricanas, entre las que destacó un grupo diverso de activistas encargado de liderar el movimiento. Lillian Ngoyi fue la figura central y cofundadora de la FEDSAW, quien impuso el célebre momento del silencio y exigió voz y poder político para las mujeres, convirtiéndose en la primera en llegar al Comité Ejecutivo del Congreso Nacional Africano (CNA).

Junto a Ngoyi se encontraban otras mujeres clave, como Helen Joseph, que formaba parte de los fundadores del Congreso de Demócratas (COD) de Sudáfrica y fue una de las líderes más visibles de la marcha, encargada de coordinar la recogida de firmas a nivel nacional.

Por su parte, Rahima Moosa representó a las mujeres indias actuando como una destacada organizadora del movimiento, y Sophia Williams-De Bruyn representó a las mujeres de ascendencia mestiza, formando parte también de la organización de las firmas y peticiones, a pesar de ser una de las más jóvenes.

"Con su coraje y altruismo, mantuvo la llama de la libertad ardiendo incluso en los peores momentos de la opresión del apartheid. Ella personificó valores que hoy siguen guiando nuestra lucha por la emancipación de la mujer y, de hecho, por la libertad de todo el mundo en todas partes", dijo el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, en unas declaraciones recogidas por EFE el 21 de octubre de 2018 sobre otra de las participantes de la marcha, conocida como Mama Albertina Sisulu.

A todas ellas se unieron otras figuras relevantes, como Annie Silinga, comprometida militante arrestada tras la marcha, y otras activistas como Amina Cachalia, Ray Simons, Frances Baard y Ruth Mompati, también con responsabilidades políticas en la dirección de la FEDSAW.

Reconocimientos nacionales e internacionales

Aunque la histórica marcha de Pretoria se convirtió en hito y ejemplo de la resistencia y capacidad de lucha de las mujeres sudafricanas, su reconocimiento llegó antes a nivel internacional que nacional. Así, en 1981, la Asamblea General de la ONU declaró el 9 de agosto ‘Día Internacional de Solidaridad con la Lucha de la Mujer en Sudáfrica y Namibia’, como muestra de apoyo a su resistencia y como recordatorio del impacto de aquella movilización.

Más tarde, en 1994 y ya en democracia, el presidente Nelson Mandela ('Madiba') oficializó el Día Nacional de la Mujer ('National Women's Day') estableciendo el 9 de agosto como jornada festiva nacional, con el fin de rendir homenaje al papel de las mujeres en la lucha contra el apartheid y en la construcción de una Sudáfrica más libre e igualitaria.

El papel de Mandela también fue crucial en la eliminación definitiva de la segregación racial y en la lucha feminista, sobre todo por parte de la que fuera su segunda mujer, Winnie Madikizela-Mandela, que se convirtió en uno de sus referentes más destacados.

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Pintura de Winnie Madikizela-Mandela portada por varias personas en su funeral. Johannesburgo, 11/04/2018. EFE/Stringer

Hoy esta fecha marca también el inicio del Mes de la Mujer en Sudáfrica, un periodo durante el que se reflexiona en torno a los desafíos que aún persisten, como la violencia de género, la desigualdad salarial, el acceso desigual a la educación o los derechos sexuales y reproductivos. Sin embargo, y aunque se han logrado avances, muchas organizaciones señalan que la verdadera uhuru —término suajili que simboliza la libertad total— sigue siendo una meta pendiente para millones de mujeres sudafricanas.

"Ninguno de nosotros será libre hasta que las mujeres de nuestro país sean libres", afirmó el gobernante y sucesor de Nelson Mandela, Thabo Mbeki, en una entrevista recogida por EFE el 9 de agosto de 2006.