La española Juana Rivas en el Tribunal de Cagliari (Cerdeña, Italia). EFE/ Carlos Expósito
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Juana Rivas apelará a la justicia internacional por la custodia de su hijo, tras un año sin hablar con él
El equipo jurídico de Juana Rivas acudirá a los tribunales internacionales después de que el Tribunal Supremo de Casación de Italia haya desestimado su último recurso contra la resolución que concedió a su expareja, Francesco Arcuri, la custodia del hijo menor de ambos, Daniel, de 11 años, con quien no habla desde hace un año.
El abogado Carlos Aránguez ha calificado el fallo de "nueva incoherencia" dentro de un proceso judicial que comenzó hace más de una década y que, a su juicio, está vulnerando los derechos fundamentales de la infancia y de las víctimas.
La Sección Civil del Tribunal de Casación italiano ha rechazado el recurso presentado por Rivas contra la decisión de la Corte de Apelación de Cagliari, que ratificó que el menor debía vivir con su padre, y ha condenado además a la granadina a pagar más de 6.400 euros en costas procesales y otras cuotas vinculadas al procedimiento.
La resolución atiende a la petición de la fiscal general adjunta, que había solicitado desestimar tanto el recurso principal como un segundo recurso con el que la representación legal de Rivas pretendía que el niño permaneciera con ella en España.
El alto tribunal italiano mantiene la custodia de Arcuri al considerar "no probadas y de carácter instrumental" las acusaciones de violencia y malos tratos formuladas por Rivas y valorar negativamente la conducta de la madre y su intención reiterada de apartar al menor de su padre.
Según recoge el fallo, los tribunales italianos consideran que Rivas es una persona "inestable" que utiliza a sus hijos en el conflicto con su expareja, mientras que Arcuri garantiza el cuidado, la estabilidad y la integración social del menor, de acuerdo con los informes de los servicios sociales y las investigaciones ordenadas por la Fiscalía de Menores.
Arcuri está acusado por la Fiscalía italiana de malos tratos a sus hijos
La defensa de Rivas cuestiona, sin embargo, que Daniel tenga que permanecer con su padre mientras Arcuri está acusado por la Fiscalía italiana de malos tratos físicos y psicológicos a sus hijos.
"Es una barbaridad: que un niño tenga que convivir y depender de su padre, sentado en el banquillo por maltratarle", ha asegurado el abogado.
El procedimiento penal comenzó en septiembre del año pasado y tiene sesiones programadas hasta diciembre, por lo que, según Aránguez, previsiblemente no terminará antes de que concluya este año.
El abogado ha denunciado la "lentitud insoportable" de esta causa y ha asegurado haber presentado todos los recursos posibles para evitar que un niño tenga que convivir y depender de una persona que está sentada en el banquillo acusada de maltratarlo.
El equipo jurídico acudirá ahora a instancias internacionales para que examinen la respuesta que los tribunales italianos y españoles, tanto civiles como penales, han dado a un caso que, según Aránguez, se ha convertido en un "laberinto jurídico" que está destrozando la vida de Daniel, de su hermano mayor, Gabriel, y de Juana Rivas.
Un año sin hablar con su hijo
El fallo se ha conocido coincidiendo con el primer aniversario del traslado del menor a Italia. Daniel volvió a vivir con su padre el 25 de julio del año pasado, después de permanecer con Rivas en Maracena (Granada) desde una visita a la familia materna durante la Navidad de 2024-2025.
En una carta remitida a los medios, Rivas ha asegurado que lleva desde entonces sin comunicarse con su hijo, que tampoco mantendría contacto con su hermano ni con ningún otro miembro de la familia materna.
La granadina, que ha reclamado "justicia, verdad y reparación", sostiene que Arcuri impide esas comunicaciones y ha criticado la rapidez con la que se tramitan los procedimientos judiciales en su contra frente a la duración de las causas abiertas contra su expareja.
También ha relatado que una amiga residente en Carloforte vio el pasado mayo al menor en una silla de ruedas y que Arcuri no le informó de lo ocurrido, unos hechos que trasladó a las autoridades italianas.
"En la madrugada del día 31 de mayo pasado, recibimos una llamada de una amiga residente en Carloforte, informándonos de que estaba viendo a Daniel en silla de ruedas, llevado por otros adolescentes. Arcuri no nos ha informado de nada", ha añadido Rivas.
"La justicia no solo me dio la espalda, sino que me ha criminalizado"
En su carta a los medios, ha relatado que su expareja se ha limitado a señalar en un mensaje escueto que el niño está muy bien, pese a lo que Juana Rivas ha puesto los hechos en conocimiento de las autoridades italianas.
La granadina ha criticado la "rapidez" con la que se tramitan todas las cuestiones judiciales en su contra y que los procesos contra el italiano "se eternizan", pese a lo que Arcuri tiene desde el año pasado abierta una causa penal en su contra que continuará en el Tribunal Penal de Cagliari en noviembre.
"Y mientras tanto, mi hijo Daniel, una de las dos víctimas principales del delito del que se acusa a Francesco Arcuri, está bajo el control exclusivo y absoluto (sin contacto con ningún familiar) de su presunto agresor", ha añadido.
"Vine hace 10 años a España, mi país y también el de mis hijos (solo habíamos vivido tres años en Italia), pidiendo protección y ayuda, huyendo de un maltratador, y la justicia no solo me dio la espalda, sino que me ha criminalizado, perseguido, encarcelado y, sí, también enfermado", ha resumido Rivas.
En su carta, la granadina ha asegurado que son "muchas" las madres que están ante injusticias como esta y ha pedido justicia.
El equipo jurídico de Arcuri, dirigido por el abogado Enrique Zambrano, ha negado que el italiano haya interferido en las comunicaciones entre madre e hijo y ha sostenido que, si Rivas no ha hablado con el menor durante este año, es porque no ha querido hacerlo.
Sobre el incidente de la silla de ruedas, la defensa de Arcuri ha explicado que el niño sufrió un esguince de tobillo mientras jugaba al fútbol con sus amigos y que la lesión no tuvo ninguna complicación.
Una década de procedimientos judiciales
El conflicto judicial entre Rivas y Arcuri se remonta a hace más de una década y tiene como antecedente una condena por lesiones impuesta al italiano en España en 2009.
Rivas fue condenada por sustracción de menores por permanecer durante un mes en paradero desconocido con sus dos hijos en el verano de 2017 para no entregárselos a su padre.
La condena inicial de cinco años de prisión fue reducida por el Tribunal Supremo en 2021 a dos años y seis meses y, posteriormente, un indulto parcial rebajó la pena a un año y tres meses.