Continta Me Tienes, la editorial donde academia y activismo dialogan sobre feminismos

María G. de Montis | Madrid - 4 junio, 2022

Continta Me Tienes presume de ser una editorial consolidada que edita “desde los márgenes”. Su catálogo, especializado en feminismos, LGTBQ, artes escénicas y pensamiento, es obra de cuatro manos con más de diez años de experiencia: las de Sandra Cendal y Marina Beloki, editoras comprometidas con un diálogo entre lo académico y el activismo que capte «cuál es el aire de los tiempos».

«Nos conocemos de la universidad, de estudiar Humanidades, y en el año 2011 fundamos la editorial con una colección de artes escénicas, con un libro que se llama A veces me pregunto por qué sigo bailando», cuenta Beloki en una entrevista con Efeminista desde la Feria del Libro de Madrid. «Luego fundamos otra colección que se llama ‘La pasión de Mary Read’, dedicada a títulos LGTBQ, feminismos y relaciones no convencionales, más allá de la de lo normativo».

El tiempo, añaden, les ha dado la razón. Ha pasado más de una década desde la fundación de la editorial, pero ahora tanto «los feminismos como la cuestión LGTBQ están muy, entre comillas, de moda», tal y como apunta Cendal, quien define su catálogo como “un equilibrio entre el texto académico y el texto en primera persona, el de la experiencia”, lo que resulta en un diálogo “realmente rico entre pensamientos”.

Libros que vayan «más allá»

PREGUNTA.- Cuando fundaron la editorial, ¿qué espacio querían llenar?

SANDRA CENDAL.- Cuando nosotras empezamos con ese primer libro ni teníamos conciencia de estar creando una editorial ni, por supuesto, de ser nosotras mismas editoras. No respondíamos a ningún hueco. Sí que respondió a un deseo, que es algo que hemos mantenido a lo largo de los años, de editar textos que fuesen un poco más allá.

Primero alrededor de las artes escénicas y luego, con La pasión de Mary Read, sí que vimos ciertos huecos en relación a las sexualidades, fundamentalmente en lo que tiene que ver con lo no normativo. Y por supuesto con el tema trans, que en aquel momento había poquísimo publicado en castellano. Empezamos con esa temática traduciendo Historia de lo trans, de Susan Stryker, que a día de hoy es uno de los libros que más alegrías nos ha dado. Y claramente, si ves el mercado, no nos equivocamos, ¿no?

Tanto los feminismos como la cuestión LGTBQ están muy «de moda» ahora mismo.

P.- ¿Qué tiene que tener un libro para que lo publique su editorial?

MARINA BELOKI.- Que nos dé un puñetazo, que nos abofetee un poco. Y a veces cuesta, porque nos llegan muchísimas cosas, pero no hemos perdido esa pasión, esa capacidad de apasionarnos, ¿no?

Y, por supuesto, que a ti te llame la atención, que te ponga los pelos de punta, que creas que ese libro tiene que ser publicado. Eso es lo que nos sigue guiando y lo que creemos que podemos aportar desde nuestra pequeñez, desde nuestros pocos recursos: una mirada, sensibilidad.

Una apuesta de más de diez años

P.- A la hora de mover sus libros, ¿han tenido dificultades?

S.C.- No, hemos sido bastante afortunadas. No hemos tenido madrinas al uso y venimos de contextos muy distintos, tanto familiares como sociales, en los cuales no había ninguna relación previa ni con el mundo de la cultura ni en particular con el mundo de los libros, pero es cierto que las librerías, desde el principio, han apostado por nosotras. Esa apuesta, que empezó hace muchos años, se ha mantenido fiel a lo largo del tiempo y a ese primer grupo de adeptas se han ido sumando más.

A día de hoy, con una gran distribuidora detrás, las cosas han cambiado. Primero, podemos vivir de ello, que ha sido algo que ha pasado hace muy poco, y segundo, tenemos la capacidad de llegar a muchas librerías a las que no podríamos acceder de otra forma.

En general, la recepción es buena. Creemos que hay una apertura de mente y una necesidad de salir de lo que el mainstream dicta que se debe editar, que es lo que hace que nuestros libros encuentren sentido.

P.- Encontramos, en su catálogo, una vocación de diálogo. Por ejemplo, en la serie “(h)amor” hay una intención de llegar a puntos en común, debatir y discurrir sobre las relaciones y el deseo.

S.C.- La poeta Laura Casielles decía hace relativamente poco, en una presentación del número 7 de (h)amor, que ese libro es como encontrarse con unas amigas una barra del bar. Y bueno, no sé si todos los libros que hacemos tienen esa vocación o ese espíritu, pero esa colección lo tiene, claramente.

Nosotras sí queremos fomentar ese diálogo, pero también dejar clara cuál es nuestra postura. No vamos a editar ni a entender el feminismo de una forma hegemónica, blanca, empoderada… lo tenemos muy claro desde el principio. Los feminismos son populares, son diversos y tienen que ser inclusivos. Y quien quiera recoger esa lanza, fenomenal.

Estamos felices del nivel de diálogos, de encuentros, de alianzas con el activismo que nos ha dado la editorial.

Genealogía LGTBQ

P.- Hay también una genealogía LGTBQ que en España ha sido difícil de construir. 

M.B.- Sí, intentamos ir captando cuál es el aire del tiempo. Hay libros, como los (h)amor, que están escritos por personas en activo o que vienen de sitios que no son la Academia, como los activísimos. Y luego hay cosas, clásicos como El mito de la belleza o Mujeres y locura, que por alguna razón alguien ha dejado que se quedaran en un cajón o que han pasado desapercibido a todo el sector editorial. Y nos preguntamos, ¿por qué?

Son dos movimientos que parecen distintos, pero que contribuyen al tema del que se está hablando, al aire de este tiempo.

S.C.- Nosotros venimos de la academia, nos fuimos de allí con la cabeza muy alta y decidiendo no estar en ese espacio porque no nos interesan sus formas de hacer las cosas, pero reconocemos que el trabajo de investigación que están desarrollando muchas mujeres allí es absolutamente imprescindible. Creemos que la academia es necesaria, que hay personas en la academia que además están tratando de hacer una crítica muy interesante y que además es necesaria en este país, como en casi cualquier otro, pero no podemos obviar que los movimientos de base, el activismo, que está dando a su vez otro tipo de pensamiento.

Y ahora tenemos la posibilidad de recogerlo porque esas personas no son más cercanas. En ese equilibrio entre lo que sería el texto académico y el texto más en primera persona, de la experiencia, es donde nos movemos todo el rato, porque le damos el mismo valor y porque, además, el diálogo que se establece entre unos pensamientos y otros nos parece realmente rico.

P.- Precisamente desde algunos sectores de la academia española hay un discurso transexcluyente.

M.B.- Nosotras tenemos una postura muy clara respecto. No entiendo cómo alguien puede decirse feminista, que es una postura que lo que intenta es que más personas tengan privilegios, y luego pretenda quitar privilegios a las personas trans. No lo entiendo y no creo que se sostenga. Creo que eso oculta privilegios que ciertas personas que ocupan ciertos lugares no quieren soltar.

S.C.- En realidad, nosotras, como no tenemos ningún poder, ni lo buscamos ni vamos a salir nunca de nuestra propia clase editorial, que es el lumpen, vemos toda esta disputa con bastante distancia, porque lo que está pasando es exclusivamente una lucha de poder. No hay ningún objetivo político: están tratando de reivindicar una especie de agenda de derechos para ellas mismas. Son mujeres a las que hemos leído porque han sido referentes en su momento, pero hoy no las leemos porque su pensamiento ha quedado obsoleto.

Desde luego, lo que están pensando ahora nos interesa cero. De la misma manera que tú no tendrías una conversación con una persona racista o homófoba, yo no tengo una conversación que es excluyente. Y ahí acaba nuestra reflexión sobre el tema: estamos hablando de personas, estamos hablando de Derechos Humanos y estamos hablando de los feminismos que queremos.