Económica Victoria Bateman

La historiadora económica Victoria Bateman posa con su libro 'Económicas. Mujer, riqueza y poder' durante su estancia en Madrid en mayo de 2026. Imagen cedida por Ático de los Libros

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La historiadora Victoria Bateman: "Limitar a las mujeres es el primer paso hacia el colapso económico y social"

Gema Mañogil | Madrid - 24 mayo, 2026

La historiadora británica Victoria Bateman reivindica el liderazgo económico de las mujeres a lo largo de la historia en Económica. Una historia global de mujeres, riqueza y poder, una investigación en la que concluye que "limitar a las mujeres nunca ha traído prosperidad" y que ha sido, invariablemente, "el primer paso hacia el colapso económico y social".

En esta ambiciosa obra (Ático de los Libros) —que analiza la aportación de las mujeres desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI— Bateman desmonta el lema categórico con el que influencers de la llamada "manosfera", como el estadounidense Justin Waller, adoctrinan a millones de jóvenes en redes sociales: Los hombres construyen, inventan y mantienen la sociedad. Eso es un hecho.

"La historia económica ha sido escrita por hombres, para hombres y sobre hombres por demasiado tiempo, creando la impresión de que la prosperidad moderna ha sido construida por los esfuerzos exclusivos de los hombres y eso es un relato peligroso. Las mujeres construyen, inventan y mantienen la sociedad. Eso es un hecho", explica Bateman en una entrevista con Efeminista.

La autora lucha contra esta falacia mediante la arqueología y la economía en un recorrido histórico por el legado de decenas de mujeres de todo el mundo que han sido el motor económico fundamental para la humanidad.

Un mensaje "profundamente peligroso"

Para Bateman, silenciar el papel histórico de las mujeres e interiorizar la falacia de influencers como Waller es "profundamente peligroso", ya que tiene consecuencias políticas directas en el presente al transmitir a las nuevas generaciones la falsa idea de que, si los varones levantaron la civilización en solitario, despojar hoy a las mujeres de sus derechos no supondría ninguna pérdida real para el progreso del mundo.

"Si creemos que las grandes civilizaciones del pasado fueron construidas solo por hombres, ¿qué tenemos que perder si damos marcha atrás a los derechos de las mujeres en la actualidad?", reflexiona.

Combatir ese mito, incide, es vital para evitar que la igualdad de género sea vista como una "moda pasajera" que va en contra de la evolución humana. Económica —Libro del Año para el Financial Times— se erige así como un recordatorio contundente basado en la evidencia empírica de que las mujeres han contribuido al impulso y progreso de la civilización desde sus orígenes.

Los nombres propios de la prosperidad global

Bateman documenta en su trabajo que la exclusión sistemática de las mujeres de los libros de historia es una injusticia y “una profunda inexactitud”.

Lejos de ser mujeres exclusivamente dedicadas a los cuidados y al hogar como amas de casa —un concepto que, como concreta la historiadora, es "una invención bastante moderna, del siglo victoriano"—, las mujeres siempre han sostenido la producción. Para conocer a algunas de las protagonistas de la historia económica, Bateman propone un recorrido global en su obra.

A lo largo de la historia, encontramos a mujeres liderando todos los sectores productivos. El viaje del libro arranca en la Edad de Piedra en Perú, donde ellas constituían el 40 % de quienes cazaban grandes presas, según los últimos hallazgos.

Siglos más tarde, en Pompeya, la magnate inmobiliaria Julia Félix levantó un emporio comercial propio, mientras que en La Meca, las fructíferas rutas de caravanas de la empresaria Jadiya —quien contrató, se casó y financió al joven Mahoma— fueron el motor financiero que permitió la expansión del islam.

Económica Victoria Bateman

Moneda de oro del reinado de Shajar al-Durr, la esclava que se convirtió en la primera gobernante mujer del Egipto islámico. Imagen incluida en el libro 'Económica' de Victoria Bateman, cedida por Ático de los Libros

Bateman destaca que el poder económico de las mujeres nunca ha conocido fronteras ni orígenes sociales. Lo demuestra la pirata y estratega Ching Shih, quien pasó de "trabajar en un burdel flotante en el puerto de Cantón" a comandar la Flota de la Bandera Roja para controlar el comercio en el mar de la China Meridional. De igual magnitud es el liderazgo de la comerciante y aristócrata Madam Tinubu, que dominó el mercado de África Occidental en la Nigeria del siglo XIX.

Ya en la era contemporánea, el tesón de la mecánica y pionera Bertha Benz financió el desarrollo del primer automóvil con su propio capital y demostró la viabilidad de la automoción, sentando las bases de esta industria en Alemania.

Estas conquistas, subraya Bateman, son el hilo conductor de una emancipación económica que llega hasta las luchas del siglo XXI, donde las mujeres siguen peleando por cerrar la brecha salarial, progresar económicamente y asegurar que las nuevas revoluciones tecnológicas no vuelvan a relegarlas.

La independencia femenina, motor del capitalismo

Uno de los grandes paradigmas que Bateman rompe en su obra es el origen del capitalismo. Durante décadas, los historiadores han intentado explicar por qué Occidente acabó superando el crecimiento de regiones que históricamente habían sido mucho más prósperas, como China, India u Oriente Medio. Sociólogos como Max Weber atribuyeron este éxito a la "ética protestante", pero según Bateman, esta ceguera académica tiene una causa simple: los investigadores solo se fijaban en la vida de los hombres.

"Si comparamos a un campesino europeo con uno chino o indio de hace siglos sus vidas eran casi idénticas. La diferencia abismal residía en las mujeres", apunta.

Mientras que en Oriente se normalizó el matrimonio infantil —que las convertía en prisioneras y esclavas productivas de sus propias familias—, en el noroeste de Europa las jóvenes comenzaron a salir a trabajar y a ganar su propio salario y "pudieron tomar sus propias decisiones sobre cuándo y con quién casarse", detalla Bateman.

"Creo que las libertades de las mujeres están en la ruta del aumento del mundo occidental", explica la experta.

Económica Victoria Bateman

La economista Victoria Bateman, autora de 'Económica. Mujer, riqueza y poder' posa durante su estancia en Madrid en mayo de 2026. Imagen cedida por Ático de los Libros

Esta libertad, incide la autora, desencadenó un efecto dominó que cambiaría su mundo: al casarse más tarde —a mediados de su veintena—, las familias eran más pequeñas y el crecimiento demográfico se ralentizó. Esta escasez relativa de mano de obra forzó los salarios al alza, lo que a su vez obligó a los empresarios a inventar máquinas que ahorraran costes laborales.

Así, describe, de la libertad de decisión de las mujeres nació la Revolución Industrial. Además, lejos de ser sujetos pasivos, hacia el año 1900, una cuarta parte de todas las acciones de la bolsa británica y un tercio de los inversores ferroviarios estaban en manos femeninas.

La reacción patriarcal como ruina de los imperios

Bateman documenta cómo la caída de las grandes civilizaciones está intrínsecamente ligada a la represión de las mujeres.

"No se puede entender el ascenso y  la caída del mundo romano sin pensar en el aumento y la caída de los derechos de las mujeres", subraya.

Cuando los imperios se enriquecen, narra, suele surgir una reacción patriarcal para afianzar el control sobre la herencia y los cuerpos femeninos. Ocurrió en Roma cuando los emperadores como Augusto excluyeron a las mujeres de la banca y priorizaron su rol reproductivo, drenando la vitalidad de la economía romana antes de su declive.

Ocurrió también en China, donde la producción textil de las mujeres —como la fabricación de seda en sus propios hogares— fue vital no solo para el imperio, sino para la economía mundial. Para arrebatarles este enorme valor económico y afianzar el control sobre ellas, se impuso la práctica del vendado de pies, inmovilizando a las mujeres y frenando el desarrollo de China frente a Occidente.

Construir el futuro desde la unión

Mirando hacia el futuro, Bateman alerta de que, si bien el progreso tecnológico de siglos pasados favoreció eventualmente la integración, la actual revolución de la inteligencia artificial (IA) encierra un potencial peligro.

Si la IA desvaloriza el intelecto humano, señala Bateman, se corre el "enorme riesgo de que las mujeres sean devueltas a un escenario donde se la juzgue y explote únicamente por sus capacidades biológicas y reproductivas".

Además, señala que esta disrupción podría invertir las brechas laborales actuales de forma que el trabajo intelectual y la experiencia acumulada perderían valor económico drásticamente frente a la fuerza física y los trabajos manuales, alterando por completo la estructura social.

Económica Victoria Bateman

Trabajadoras de los cuidados protestando por los bajos salarios y las condiciones laborales en una manifestación en Nueva York. Imagen incluida en el libro 'Económica' de Victoria Bateman, cedida por Ático de los Libros

El relato de Económica es un reconocimiento a las mujeres del pasado y del presente y, al mismo tiempo, un escudo frente a la misoginia contemporánea. Ante discursos que cuestionan el feminismo, el mensaje de la autora se apoya en milenios de evidencia empírica.

"Yo les diría que no es posible construir una civilización próspera y pacífica a menos que las mujeres tengan los mismos derechos y libertades que los hombres", concluye Bateman.

La historiadora aboga por la defensa de una democracia real y un futuro económico viable, algo que, dice, solo puede sostenerse si reconocemos a quienes —como reza el célebre proverbio feminista chino popularizado por Mao Zedong— siempre han sostenido literalmente la mitad del cielo.