La participación laboral de la mujer en América Latina retrocede 18 años

EFE | Quito - 12 noviembre, 2021

La participación laboral de la mujer en América Latina y el Caribe ha retrocedido 18 años a causa de la pandemia de la covid-19, ha asegurado la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, durante el «Women Economic Forum» organizado en Ecuador.

Bachelet ha dicho que el cambio drástico hacia la educación en línea, el teletrabajo y el comercio electrónico, ha hecho que las personas con menos acceso a las tecnologías digitales, en su mayoría mujeres y niñas, «se queden rezagadas».

«Además, son también las mujeres y las niñas, las que han absorbido mayoritariamente las necesidades de cuidados creadas por la pandemia, sacrificando sus empleos y su educación. De hecho, las mujeres de entre 15 y 29 años tienen tres veces más probabilidades de estar fuera del mercado laboral y de las aulas que los hombres de la misma edad», ha anotado en su intervención virtual en el Foro.

Ausencia de mujeres en la toma de decisiones

Desde el brote de la covid-19 «se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas, en particular, la violencia doméstica», ha advertido.

La expresidenta de Chile ha anotado que la pandemia no detuvo los efectos negativos del cambio climático, y que las mujeres y las niñas, sobre todo las que se enfrentan a múltiples e interrelacionadas formas de discriminación, se ven, una vez más, «desproporcionadamente afectadas por las emergencias medioambientales, cada vez mayores».

Para Bachelet, la igualdad de género es imprescindible para superar las mencionadas crisis y, como ejemplo ha señalado que una mayor participación significativa de las mujeres conduce a mayores inversiones en protección social y justicia climática.

Así como «en las negociaciones de paz está vinculada a soluciones más duraderas, y en el sector privado, a un mejor rendimiento empresarial pero, a pesar de sus contribuciones, las mujeres están, en gran medida, ausentes de la toma de decisiones y la pandemia no es una excepción«.

La alta comisionada ha detallado que solo el 24% de los miembros de las estructuras nacionales creadas para responder al covid-19 son mujeres, y su ausencia se refleja en lo que se prioriza y «críticamente, en lo que no se prioriza».

«Si fuera considerado el valor económico de todos los tipos de cuidados realizados por las mujeres, sumaría 11 millones de dólares o el 9 % del producto interno bruto mundial«, ha puesto como ejemplo.

Más participación de mujeres y niñas

Bachelet ha insistido en que para una mejor recuperación de la crisis causada por la pandemia, los esfuerzos deben tomar en cuenta los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

Y en la práctica se lo puede hacer garantizando la participación significativa y segura de las mujeres y las niñas en toda su diversidad en la toma de decisiones, ha indicado. Asimismo, aumentando las inversiones públicas en los sistemas de salud y educación, así como los esfuerzos para mitigar el cambio climático y proteger el medioambiente y cerrando la brecha de género en la formación y el acceso digital, entre otros.

La alta comisionada ha apuntado que se debe reconocer el valor económico del trabajo de cuidados, tanto el remunerado como el no remunerado, y garantizar un reparto equitativo de las responsabilidades de cuidados dentro de las familias, así como con el Estado y el mercado.

Pobreza con rostro de mujer en América Latina

De su parte, el canciller ecuatoriano, Mauricio Montalvo, anfitrión del capítulo 54 del Foro Económico de Mujeres, ha indicado que la pandemia ha sido uno de los desafíos más grandes de la humanidad en las últimas décadas y que ha exacerbado las desigualdades.

Basado en datos de organismos internacionales, ha dicho que los niveles actuales de pobreza y pobreza extrema «tienen rostro de mujer», por lo que ha considerado necesario que Estados, agencias cooperantes, empresarios y la sociedad civil continúen aunando esfuerzos para avanzar en la reactivación socio-productiva.

Para avanzar con el desarrollo, ha añadido, que se debe crear oportunidades para todos, en especial, para aquellos sectores «tradicionalmente discriminados y olvidados, como son las mujeres».