Paloma Chen: «Mi poesía habla de racismo, de cultura… de no tener una identidad»

María G. de Montis | Madrid - 12 junio, 2022

Una herida migratoria que no se termina de ubicar, sentimientos de señalamiento, rabia y extrañeza… La poesía de Paloma Chen (陈聪慧, su nombre chino), que acaba de publicar con Letraversal su primer libro, «Invocación a las mayorías silenciosas», es un cruce de idiomas, ritmos y referencias, pero ante todo es un reconocimiento a la experiencia cultural de las miles de personas que, como ella, han nacido en España tras la experiencia migratoria de sus padres.

«Hablo de muchísimos temas, como el racismo o el no poder comunicarte con tu familia porque hay una diferencia muy grande de lenguaje, cultura o costumbres, de no tener una identidad», explica en una entrevista con Efeminista durante la Feria del Libro de Madrid.

La poeta (Valencia, 1997), también traductora, activista y periodista, reconoce en sus versos «mucho conflicto y confusión», pero también una «rabia y tristeza» que no le pertenecen exclusivamente a ella y que convierten su obra en un ejercicio colectivo. «La poesía puede ser muy egocéntrica, pero también puede tener algo más. Y yo me muevo bastante en círculos antirracistas y me interesa mucho ese tema, el de construir un proyecto más colectivo», reconoce.

Chen, hija de una familia que migró a Utiel (Valencia) desde Wenzhou (China), se dio a conocer al gran público en 2021 tras ganar el Premio Nacional de Poesía Viva. También es autora del reportaje «Crecer en un chino», un análisis de esa primera generación chinodescendiente en España que se ha criado en bazares o restaurantes junto a su familia, y ha estado involucrada en la organización de los encuentros de la Diáspora China en España, celebrados en Madrid para generar tejido y reflexionar sobre la experiencia migratoria y sus secuelas, así como en la del festival de jóvenes artistas asiaticodescendientes Furiasia.

Poeta sin etiquetas: blanco y euroamericano

PREGUNTA.- En su caso, como autora, la acompañan muchas etiquetas: «joven», «mujer», «china»…. ¿Cómo se relaciona con ellas?

RESPUESTA.- Bueno, de alguna manera lo tengo como bastante normalizado. Entiendo que el tema de las etiquetas está muy ligado a cómo nos podemos vender, más como productos que como poetas. Al final, funcionarán mientras al mercado le venga bien.

De todas formas, yo he nacido aquí, de familia china, y he tenido esas etiquetas siempre, no me vienen como poeta. No sé, siempre he sido la niña china de mi clase o de mi barrio, por ejemplo.

Es verdad que estoy muy acostumbrada a vivir entre dos cosas, un poco en una comodidad incómoda. O al revés.

Pienso en el mercado estadounidense, que es uno de los de más fácil acceso, y hay muchos poetas asiáticoamericanos de origen chino. Ellos reflexionan mucho acerca de un tema que me parece muy interesante: muchas veces estamos hartas y queremos que nos dejen de poner esa etiqueta de americano asiático, pero también tenemos un cuerpo. Y yo estoy orgullosa de él, de mi identidad, de mi historia.

Porque, en realidad, ¿qué quiere decir ser un poeta a secas? ¿Ser un poeta blanco, euroamericano?

«Invocación a las mayorías silenciosas» es claramente un libro de poemas desde mi identidad como china española. Entonces, que yo ahora diga «no, es que yo quiero ser poeta y ya está»… pues bueno. Claro que sí, porque tenemos que poder ser poetas o lo que queramos y además yo puedo escribir de cualquier otra cosa, pero bueno, con con la obra que he publicado, ¿qué voy a decir?

Poesía oral

P.- Este es su primer libro publicado. Antes, toda su obra era oral y bebía de la tradición de la poesía performática, del slam poetry, que en Estados Unidos tiene mucha presencia de autoras y autores chinoamericanos. ¿Cómo entiende ahora su poesía?

R.- Durante muchísimo tiempo quise ser escritora. Ni siquiera poeta, porque yo sobre todo escribía prosa y jamás la leía, me parecía hasta obsceno leer tus cosas para nadie. Y bueno, es verdad que mi idea ha cambiado y que ahora tiene mucho de placer culpable, ¿no?

Yo he leído un montón de poesía, en el sentido de que no solo he consumido slam poetry. De hecho, el slam poetry antes no me interesaba nada, pero es verdad que a partir de las redes sociales, de lo que comentábamos antes, acceder a poetas de la cultura estadounidense, me interesó mucho. Por ejemplo, el canal de YouTube Button Poetry tiene un montón de poemas orales alucinantes que yo no había consumido antes. Esa fue la primera vez que yo pensé que se podían hacer cosas orales y que fueran guays.

De todas formas, la oralidad puede ser la prioridad… o no. Para mí, la prioridad es escribir bien. Pero es verdad que, a partir del Premio Poesía Viva me interesa bastante todo este tema y, de hecho, en mi poemario hay algunos textos preparados para leer en voz alta. Y me encanta leer los textos en los que estoy trabajando, testear.

Invocación a las mayorías silenciosas

P.- Háblenos de este libro, «Invocación a las mayorías silenciosas».

R.- Es un poemario muy personal desde una identidad de mujer joven china española, hija de emigrantes. De alguna manera se inspira en muchas vivencias mías, pero también en muchas vivencias de compañeras y amigas con experiencias similares en la infancia, a la hora de tener relaciones románticas o en nuestra interacción con la sociedad española, con la sociedad mainstream. Hablo de muchísimos temas, como el racismo o el no poder comunicarte con tu familia porque hay una diferencia muy grande a nivel del lenguaje, cultura o costumbres, de no tener una identidad.

Hablo desde mucho conflicto, desde mucha confusión. También hay rabia y tristeza, pero yo creo que eso tiene algo de colectivo, ¿no? La poesía puede ser muy egocéntrica, pero también puede tener algo más. Y yo me muevo bastante en círculos antirracistas y me interesa mucho ese tema, el de construir un proyecto más colectivo. Estoy contenta porque no solo personas chinas se pueden sentir identificadas o interpeladas por el libro, sino que muchos hijos e hijas de migrantes me han dicho que esa sensación de pertenencia la conocen.

También es un libro muy familiar. Hablo mucho de mi familia y de cómo me ha configurado todo eso.

Resignificar los espacios

P.- El poema que leyó en la Real Academia Española cuando ganó el Premio Nacional de Poesía Viva L de Lírica también se refería a la resignificación de espacios, de tomar aquellos sitios que expulsan a todo lo que se salga de la norma. ¿Cómo recuerda esa intervención?

R.- En general, el tema de de los espacios creo que siempre me ha me ha suscitado preguntas: por qué determinados cuerpos, determinadas identidades, están siempre asociadas y configuradas a determinados espacios, en los que pueden no sentirse identificadas o sentirse muy oprimidas. Mi reflexión empezó con el proyecto «Crecer en un chino», donde yo me preguntaba por qué amigos chinos españoles y yo estábamos en restaurantes y estudiábamos muchísimo.

Es decir, ¿qué está pasando para que hijas, hijos de migrantes que se supone que, por nacer aquí, tenemos las mismas oportunidades que los demás, acabemos en los mismos espacios? Que son sitios que a mí me encantan y de los que me siento mi orgullosa, me encanta hablar y escribir de mi infancia en el restaurante, pero ¿por qué las calles y el metro de Madrid son tan diversos, pero cuando voy a la universidad o a la redacción de mi periódico todo el mundo es blanco?

En esa línea iba el poema que leí en la RAE, que escribí específicamente para ese momento. Yo no me esperaba ganar el premio, que era ir a recitar a la Real Academia, así que me pareció interesante interpelar directamente al espacio, un espacio que normalmente no me acogería, y a la gente que había allí. Creo que todos los hijos de migrantes y racializadas vivimos con esas contradicciones. Por ejemplo, acabo de dar una charla en el pabellón del banco La Caixa, que es un banco que desahucia a personas, ¿cómo puedo ser subversiva ahí? Creo que el espacio elimina una buena parte del mensaje. Y aún así creo que es necesario que en determinados contextos se haga una referencia, aunque sea levísima. Si no, no lo haría.

P.- La suya está considerada la primera generación sinodescendiente en España. Son, para muchas niñas, las primeras referentes.

R.- Sí, bueno, no creo que haya pocos referentes, pero es verdad que son poco accesibles. Para mí fue muy importante, cuando estuve de viaje en China, conocer los movimientos en Latinoamérica, por la similitud con el idioma. Allí hay autores que experimentan con el lenguaje y escriben en español, pero las temáticas, los personajes, toda su herencia es china. En ese viaje entré en contacto con personas latinoamericanas y también con personas de América del Norte de origen chino. Me pareció muy interesante lo que hacían y muy necesario llevarlo a España.

Cuando yo empecé, ya había referentes en España: Gazpacho agridulce, putochinomaricón, Catàrsia, que es un colectivo de descendientes de asiáticos de Barcelona… Y, al ser las primeras generaciones, yo sentí en la infancia mucha soledad, pero después he tenido la suerte de conocer a referentes jóvenes. Y estamos acompañadas, que es algo muy importante porque la creación de tejido es un proyecto colectivo que merece la pena.

Buscar la interseccionalidad

P.- El movimiento feminista en España, ¿le interpela? 

R.- Yo me considero feminista desde que conocí el término en la adolescencia, pero siempre he pensado que mi realidad era muy diferente a la que contaban las mujeres feministas españolas. Nunca he llegado a militar en el movimiento feminista y, sin embargo, sí en el antirracista, porque me interpela más aunque también falte gente asiática. Pero bueno, pienso mucho en crear zonas de interseccionalidad en todos estos movimientos.

Nos falta perspectiva de clase, porque yo no solo hablo como mujer sinodescendiente, sino como hija de padres que han trabajado toda su vida en el restaurante de un pueblo. Muchas veces nuestras experiencias se focalizan en algo muy concreto, muy anecdótico, que no puede ser representativo de nada. En el movimiento feminista creo que falta la visión de una mujer con agencia. Hay muchas mujeres que inician el proceso migratorio, aunque se tenga la idea de que el marido siempre es el primero que migra, por ejemplo. Se está haciendo mucho trabajo, pero queda por hacer.

P.- En esa interseccionalidad, ¿se acercará antes el movimiento antirracista al feminista, o al revés?

R.- El otro día estuve en unas reuniones de organización de la feria feminista de San Sebastián y allí se planteó una cosa que me pareció muy interesante, que es cómo el movimiento feminista puede intentar estar al servicio del movimiento antirracista, y no al revés. Estamos todo el rato pensando en integrar de alguna manera el antirracismo con una parte pequeña del feminismo y creo que tenemos que repensarlo de otra manera, ¿no? Tejiendo alianzas y pensando en cómo podemos ayudar a otros movimientos.