Varias mujeres participan en una manifestación con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el Parque Independencia en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/ Orlando Barría
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Más de la mitad de las jóvenes dominicanas no tiene acceso a las toallas sanitarias
Un estudio ha determinado que más de la mitad de las jóvenes dominicanas, el 53,3 %, no tiene acceso a toallas sanitarias, y que el 20 % de las adolescentes pierde entre dos y tres días de clases en cada menstruación por esta causa, según han indicado varias ONG.
Las entidades Pro-Infancia, Days for Girls República Dominicana y el Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (Caesco) han considerado a propósito del Día Mundial de la Salud Menstrual que la falta de acceso a productos de gestión menstrual y la ausencia de información confiable sobre esta materia siguen representando barreras silenciosas para muchas jóvenes.
El 61 % no sabe de qué órgano proviene la menstruación.
El estudio, de la Universidad de Minnesota (EE. UU.) en colaboración con Batey Relief Alliance, indica además, según las ONG, que el 4,6 % de las jóvenes falta a clase cuatro días o más durante cada período menstrual, una situación que representa semanas completas de aprendizaje perdidas a lo largo del año escolar.
Sin información, sin educación, sin libertad
Esta problemática, han subrayado, continúa afectando la asistencia escolar, la salud y las oportunidades de miles de niñas y adolescentes en República Dominicana.
El país caribeño tiene aproximadamente dos millones de adolescentes de entre 10 y 19 años, equivalente al 19 % de la población total, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
El estudio 'Viviendo a Ciegas: Salud Menstrual en las Jóvenes de 15 a 24 años de Centroamérica y República Dominicana', señala que el 15 % de las jóvenes llegó a su primera menstruación sin saber qué le estaba ocurriendo, el 61 % no sabe de qué órgano proviene la menstruación y el 30 % no se siente cómoda hablando del tema.
Para las entidades, esta combinación de carencia material, silencio y desinformación puede provocar ausentismo escolar, aislamiento social y pérdida de continuidad educativa en miles de adolescentes, especialmente en contextos vulnerables.
Por otra parte, han valorado que los embarazos en adolescentes se redujeron de 28.200 a 16.481 entre 2020 y 2025, una caída del 41,5 %.
Sin embargo, consideraron que todavía existen desafíos importantes para garantizar que más niñas y adolescentes permanezcan en las aulas y cuenten con condiciones adecuadas para continuar sus estudios.
Las organizaciones han planteado que, fortalecer la educación en salud menstrual y ampliar el acceso digno a productos reutilizables, constituye una de las intervenciones más directas para contribuir a la permanencia escolar de las adolescentes y reducir factores asociados a vulnerabilidad social.