Portada de 'No todo el mundo' de Sexto Piso y fotografía de Marta Jiménez Serrano

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Marta Jiménez Serrano: "Hemos modificado el concepto de pareja"

Sarah Sidki-Alaoui Arriaga | Madrid - 22 febrero, 2024

La escritora Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990), reflexiona sobre el amor romántico, las relaciones heterosexuales y cómo estas perpetúan unos roles y patrones que "no estamos dispuestas a heredar". Los roles de género, el patriarcado, el capitalismo, la idealización del amor y la pareja como base de la organización social han modificado el modelo preconcebido de la pareja, sobre lo que reflexiona en su última publicación 'No todo el mundo' (Sexto Piso), en la que construye un puzle con distintas historias.

"Tenía claro que hablar de relaciones era hablar de perspectivas, de diferentes versiones de un relato en el que se entrecruzan. En ese sentido, tener diferentes relatos, distintos narradores y muchos personajes ayudaban a transmitir esa idea de puzle que tenía en la cabeza", explica la escritora a Efeminista.

Tras el éxito de su primera novela, 'Los nombres propios', Jiménez reúne en su último libro un conjunto de historias que abordan el amor romántico contemporáneo desde diferentes vértices.

'No todo el mundo' recoge con humor y sensibilidad historias como la falta de intimidad en la tercera edad de Dolores, la ruptura de Marcelo y Eloísa a causa de la precariedad y los problemas de la cotidianeidad, la diferencia de edad entre Nerea y Luis, o las diferencias sociales y económicas de Maca y David, entre otros relatos.

El fin del amor, los celos, el autoengaño, la humillación y la esperanza de encontrar el amor se encuentran en catorce historias que comparten un punto en común: los vínculos heterosexuales y la recreación de patrones en estas parejas.

Perpetuar los roles

Pregunta (P).- ¿Las relaciones heterosexuales siguen perpetuando los roles de género? 

Respuesta (R).- Las relaciones heterosexuales están íntimamente vinculadas con los roles de género, y el matrimonio le ha dado a la mujer un papel y al hombre otro, con variaciones y también con claras continuidades a lo largo de la historia. Creo que precisamente estamos en un momento en el que intentamos abordar una estructura fija, la de la pareja heterosexual, rompiendo algunos de sus preceptos básicos, como esos roles de género.

De ese desfase entre lo que hemos heredado y hacia dónde intentamos ir es de lo que he intentado hablar en el libro.

P.- ¿Cree que el amor romántico está relacionado con el sistema patriarcal?

R.- El amor romántico tiene muchas conexiones con el sistema patriarcal en el que vivimos, y también otras que están caducando, sencillamente porque ya no vivimos en el siglo XIX. El amor como una magia que nos atrapa o su poder de salvación del individuo son conceptos que no encajan bien con la sociedad pragmática y realista en la que vivimos hoy.

El resto está en ver qué es para nosotros el amor sin caer en el cinismo.

 

Portada de 'No todo el mundo' cedida por Sexto Piso

 

P.- ¿Y el capitalismo? ¿Cree que la sociedad está hecha para las parejas?

R.- El capitalismo tiene muchas complicaciones, que cuento en el libro. Los sueldos, los horarios, la precariedad, el ritmo de vida en el que vivimos, el consumismo (también de personas) desaforado… Pero, en realidad, creo que el capitalismo no es el peor sistema para la pareja y que el individualismo feroz en que vivimos hoy ha hecho que la pareja cobre mucho valor.

Antes uno depositaba su deseo de trascendencia en la fe, su deseo de pertenecer a su comunidad, su deseo de amistad en sus vecinos o compañeros de trabajo, su erotismo en sus amantes… Ahora depositamos casi todo eso en la pareja.

Amor romántico contemporáneo

P.- En la era del amor líquido y de relaciones que se forman a través de redes sociales, pero también en la era de la diversidad sexual y reivindicación de identidad. ¿Cree que la pareja sigue siendo una institución?

R.- Sí, la verdad es que sí creo que la pareja sigue siendo una base importante de la organización social, igual que lo sigue siendo la familia.

Otra cosa es que lo hoy entendemos como pareja no es lo que entendíamos antes, o lo que hoy entendemos como familia. Creo que más que romper esas estructuras, lo que hemos hecho es modificarlas.

P.-En el relato ‘Filmín’, Dolores, viuda de 73 años, se enamora de nuevo y no sabe cómo decírselo a su familia. ¿Qué diferencia el amor en la juventud de una relación en la tercera edad?

R.- Seguramente hay muchas diferencias, pero lo que cuento en ese relato es sobre todo que a esas edades no pensamos que las personas vayan ya a enamorarse, y mucho menos las mujeres, que asumimos que estarán disponibles siempre para la familia y que ya no tienen intimidad propia.

P.- ¿Cuáles son sus referentes del amor?

R.- La verdad es que no se me ocurre ninguno, jajaja, pero creo que ese es parte del problema cuando hablamos de amor hoy. Nuestros abuelos no pueden ser una referencia porque hay mil cosas de ese modelo que no estamos dispuestos a heredar, así que hay que inventarse el amor teniendo en cuenta ese modelo, que no podemos abandonar en media hora, pero buscando otros caminos para los que no hay mucho referente todavía.

Pienso que la actualidad se caracteriza precisamente porque no hay un modelo a seguir, y es cada pareja la que tiene que definir las bases de su idiosincrasia.