Margarita Salas científica

EFE Fuente: EFE/EFE Autor: Hugo Barcia Temática: Ciencia y tecnología La bioquímica Margarita Salas, en una fotografía de archivo. EFE/Hugo Barcia

Margarita Salas, el ejemplo de un difícil sintagma: Mujer y Científica

Raúl Casado | Madrid - 8 noviembre, 2021

Rigor, calidad, tenacidad, brillantez e incansable interés por el conocimiento han definido la trayectoria profesional de Margarita Salas. También la austeridad y la discreción en su vida personal. Ahora la comunidad científica se ha rendido con inacabables adjetivos al «mito» de Salas y a un sintagma nominal que debe servir de ejemplo de excelencia para muchas generaciones: mujer y científica.

Pero el emotivo homenaje que la ciencia le ha rendido en Madrid ha servido además para prolongar su ejemplo y su legado, con el anuncio de la puesta en marcha de la Fundación Margarita Salas impulsada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Autónoma de Madrid y las comunidades de Madrid, Asturias y Extremadura.

Al cumplirse dos años -el domingo, 7 de noviembre- de su fallecimiento, la sede principal del CSIC reunió en ese homenaje a la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, a los consejeros responsables de Ciencia de Madrid, Asturias y Extremadura (Enrique Ossorio, Borja Sánchez y Rafael España).

También estuvieron presentes la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, la de la Fundación COTEC, la ex ministra Cristina Garmendia; varios rectores y numerosos científicos, entre ellos Mariano Barbacid, Jesús Ávila o Marisol Soengas.

Homenaje a la labor de Margarita Salas

Todos ellos valoraron el ejemplo científico y las virtudes personales de Margarita Salas; su labor investigadora desde que comenzó junto al nobel Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York hasta sus últimos días -acudía casi a diario a su laboratorio en el Centro de Biología Molecular-; el tándem que formó con el amor de su vida, el científico extremeño Eladio Viñuela (fallecido en 1999); su permanente vínculo con Asturias y el desarrollo de su actividad investigadora en los centros más pioneros de Madrid.

Y su labor como académica; su pasión por la divulgación y la docencia; el esfuerzo permanente por estar en contacto con los niños en los colegios para fomentar el entusiasmo por la ciencia y por el conocimiento; la relación permanente con los medios de comunicación para transmitir a la sociedad el trabajo de los laboratorios; o el esfuerzo personal que hizo para no faltar a los actos institucionales en los que era requerida.

El acto ha sido conducido por su hija, Lucía Viñuela Salas -que presidirá la nueva Fundación-, y durante el mismo se han sucedido las intervenciones para adentrarse en la labor investigadora de Margarita Salas, en su faceta docente y divulgadora; la influyente labor que desempeñó como mentora de futuros investigadores; su trabajo como emprendedora e innovadora; o para glosar su figura como directiva y empresaria y su proyección internacional.

Sobre la multitud de adjetivos que se han repetido para homenajear a Margarita Salas han destacado dos: cómplice y honesta; además del que mejor define al ejército de investigadores que fueron alumnos y discípulos suyos en numerosos laboratorios y centros de investigación y que ahora presumen de haber heredado algunas de sus cualidades científicas y humanas: los «margaritos».

«Un país sin investigación es un país sin desarrollo»

Parafrasearon algunas de las frases más célebres de Margarita Salas («Un país sin investigación es un país sin desarrollo» o «si no apoyamos la investigación matamos a la gallina de los huevos de oro»), y trazaron un perfil de la académica que respondía a la perfección a las cualidades que Ramón y Cajal reclamaba a los buenos investigadores: pasión en y por el trabajo, férrea voluntad, independencia de juicio, perseverancia y gusto por la originalidad científica.

La ministra de Ciencia e Innovación ha elogiado su «torrencial pasión» por la investigación, por la docencia y por la divulgación, pero a su retrato ha sumado algunas tonalidades «suaves» de su carácter y de su personalidad, como la sencillez, la humildad y la cortesía.

«Todo lo que pretende este Ministerio tiene un nombre: se llama Margarita Salas«, ha asegurado Diana Morant, y ha subrayado que sus principios, sus metas y sus retos encarnan «a la perfección» los del Departamento que dirige, y en ese sentido ha destacado el valor de la ciencia básica o la importancia de la investigación para encontrar soluciones que mejoren la vida de las personas.

Un referente para las niñas

La ministra se ha referido además a Margarita Salas como un referente para atraer las vocaciones científicas de las niñas, ya que son todavía una minoría las que quieren ser científicas, tecnólogas o ingenieras y encuentran -ha observado- muy pocos referentes femeninos en los libros de texto.

«Sin el talento de las mujeres no habrá transformación justa. Ojalá más Margaritas Salas. En eso está volcado nuestro Ministerio, en que puedan florecer más margaritas que contribuyan a construir el mejor futuro posible«, ha manifestado la ministra en la clausura del homenaje.