Mar Bermúdez posa durante una entrevista con EFE con motivo de la publicación del libro ‘Els pecats d’una feminista’ (Ara Llibres). EFE/ Paula Padilla Argelich

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La periodista Mar Bermúdez, tras la condena a su exdirector: "He ganado el relato público”

Paula Padilla Argelich | Barcelona - 7 abril, 2026

Tres años después de denunciar por agresión sexual al periodista Saül Gordillo, exdirector de Catalunya Ràdio y la Agencia Catalana de Notícies (ACN), y tras sufrir una campaña de "desacreditación" durante el proceso judicial, la periodista Mar Bermúdez celebra que, además de la condena, haya ganado el “relato público” del caso.

“Puede que ya no esté trabajando en el sector del periodismo, pero he ganado el relato público. Al final lo que perdurará es que él es un agresor y que yo no tengo la culpa de nada”, asegura a EFE Bermúdez, que acaba de publicar Els pecats d’una feminista (Ara Llibres).

Bermúdez fue la primera en dar el paso para denunciar a Saül Gordillo, director del periódico digital El Principal en el que trabajaba y que acabó condenado por agredirla sexualmente a ella y a otra compañera suya también periodista, tras una cena de empresa, en diciembre de 2022.

En su libro, que resignifica “todo aquello que el patriarcado nos hace creer que son pecados” para convertirlo en motivo de empoderamiento, Bermúdez narra lo que supone denunciar a una de las personas más poderosas del ámbito informativo, y lamenta, pese a esas dos condenas que suman dos años y medio de cárcel, que todavía tiene altavoz e influencia en los medios de comunicación catalanes.

“Me da mucha rabia no poder trabajar en ciertos lugares porque los dirigen sus amigos, es injusto”, reconoce la periodista y politóloga, “pero es un motivo más para seguir denunciando" aquello que no le parece bien.

Recuperar el relato

“Cuando tocas a uno de sus jinetes, el patriarcado despliega toda su artillería para defenderlo, desacreditarte y que te rindas. Esto hace que se ejerza contra ti una violencia muy bestia”, señala Bermúdez, que explica que soportó la publicación de cincuenta artículos de opinión mayoritariamente favorables al denunciado, la difusión del vídeo de la agresión y ataques a su entorno.

Durante la instrucción, Gordillo defendió públicamente su versión de los hechos mientras Bermúdez mantenía el anonimato, pero cuando llegó el juicio, la denunciante decidió, como dijo ante cámaras y micrófonos en la Ciutat de la Justícia, que “la vergüenza tiene que cambiar de bando”.

“Estaba destrozada, sentía que lo había perdido todo. Estaba harta de todo el daño que había sufrido y me negaba a que encima él volviera a salir ante los medios. Todo el mundo había estado hablando de mí y ese día dije: hoy hablo yo. Recuperé mi relato”, recuerda la periodista.

Mar Bermúdez posa durante una entrevista con EFE con motivo de la publicación del libro ‘Els pecats d’una feminista’ (Ara Llibres). EFE/ Paula Padilla Argelich

El ‘Me too’ del periodismo catalán

A raíz de esas declaraciones, muchas mujeres del sector se unieron a su causa con denuncias que despertaron por primera vez un Me too en el periodismo catalán para señalar una situación de cuya magnitud Bermúdez “no era consciente”, pero que no le sorprendió “para nada”.

“No salieron todos sus nombres, pero el Me too generó un clima de cambio y ahora hay muchos señores que tienen miedo y que se lo pensarán dos veces antes de volver a agredir, acosar o abusar. No fue un movimiento fallido, tuvo la función que tenía que tener, y ahora no se permiten ciertos comentarios o actitudes”, afirma.

“Me parece muy difícil que lleguen a sentirse culpables o a entenderlo, pero me da igual. Lo importante es que no vuelvan a hacerlo y que lo entiendan las generaciones futuras”, añade la periodista, quien plantea que cabría reflexionar sobre si los condenados deberían poder trabajar en espacios como los medios de comunicación.

“¿Queremos que nos cuenten el mundo, considerando que lo hace desde la perspectiva de un agresor?”.

“Ha valido la pena”

Bermúdez tuvo claro desde el primer momento que había sido víctima de una agresión, pero desconocía lo que vendría a continuación. Y es ese el vacío que ha querido “llenar” con su libro, que espera pueda servir a otras mujeres para saber un poco más sobre el proceso psicológico y judicial que sucede a un episodio como el que ella vivió.

Sobre el proceso judicial destaca que, si bien es “muy duro” y “revictimizante”, “cada vez hay menos violencia” y más abogadas y juezas feministas que “están cambiando las cosas”. Hay “esperanza” y existen “buenas experiencias”, resalta.

“Las víctimas de violencia sexual necesitan ayuda terapéutica para entender y superar”, añade en referencia al proceso psicológico, que, considera, actualmente la sanidad pública desatiende, pero que está asumiendo “una red popular, que no pública, que ofrece servicios populares y que cada vez es más fuerte”.

“Escribir este libro ha sido super-reparador para mi y ahora siento que puedo poner todo lo que pasó en un estante, no porque lo deje en el pasado, porque seguiré haciendo tanto activismo como pueda, pero lo haré desde otro punto”, explica Bermúdez convencida de que, pese a las dificultades, “ha valido la pena”.