Karen Sibley: Hay que preparar a los estudiantes para enfrentar los problemas del mundo

Alma Xochitl Zamora | Madrid - 16 noviembre, 2021

Para la académica, Karen Sibley, es indispensable que la preparación del alumnado fluya a través de fronteras para que, de ese modo, las alumnas y los alumnos puedan contribuir realmente a resolver los principales problemas que afectan al mundo, las sociedades, las economías y la existencia humana.

En una entrevista con Efeminista, Karen Sibley aboga por mirar la educación desde un punto de vista global porque “las fronteras realmente se han derretido” y dan acceso a experiencias internacionales y a la conciencia cultural internacional”.

«La mejor educación siempre ha incorporado en buena medida, experiencias internacionales y conciencia cultural internacional. Pero creo que debe mejorarse aún más». 

Doctora en Gestión de la Educación Superior por la Universidad de Pensilvania y vicepresidenta del Departamento de Educación de la Universidad de Brown, Sibley ha defendido la globalización de la educación en el debate «La educación superior en la pospandemia-La Universidad del Tercer Milenio» en el Global Education Forum (GEF) impulsado por la Universidad Camilo José Cela (Institución Educativa SEK) celebrado en Madrid con la participación de más de 120 ponentes para suscitar cambios y alternativas al sistema educativo universitario tradicional.

La educación, solución de los problemas mundiales

Pregunta.- ¿Cuáles son las principales demandas en la educación internacional en el nuevo escenario (pospandemia) y qué puede aportar la innovación?

Respuesta.- Creo que pocos de nosotros (académicos) tenemos un punto de vista global completo, pero tenemos que pensar en el mundo entero porque las fronteras realmente se han derretido de muchas maneras y la educación fluye a través de ellas con mucha libertad. La mejor educación siempre ha incorporado experiencias internacionales y conciencia cultural internacional. Pero creo que debe mejorarse aún más.

Tenemos que se conscientes de las necesidades de cada uno de los desafíos, ya sea ambiental, social, gubernamental o económico y debemos preparar a nuestros estudiantes para que fluyan a través de esas fronteras y contribuyan realmente a resolver los principales problemas a los que se enfrenta el mundo, nuestras sociedades, las economías y la existencia humana.

Innovación para cambiar el futuro 

P.- ¿Cómo se adapta a esas demanda el proceso de innovación que ha impulsado? 

R.- Creo que no hay un solo proceso de innovación y lo que acabamos de observar durante los últimos veinte meses -afectados por la pandemia- es que es un requisito que se acelera rápidamente. Ha sido una sacudida para la innovación educativa. 

En ese tiempo la innovación estaba sucediendo. Se estaban formando estrategias. Todas las universidades estaban pensando en cómo cambiar y mejorar en el futuro. Lo llevaban haciendo durante mucho, mucho tiempo y, de repente, la pandemia requirió una respuesta instantánea.

Nuestra facultad, nuestro alumnado, nuestros administradores, nuestros campus, nuestras comunidades, todos tuvimos que adaptarnos rápidamente y tuvimos que descubrir cómo no detenernos y cómo proceder de manera efectiva

En el caso de la educación superior, tuvimos que pensar en cómo proceder para servir a nuestros estudiantes, cómo apoyar a nuestra facultad para que pudiesen enseñar de manera efectiva, cómo continuar desarrollando una programación que permitiese la educación y las experiencias educativas para estudiantes de todo el mundo y de todas las edades para continuar incluso en circunstancias en las que no podían hacer las cosas normales a las que estaban acostumbrados, como entrar a las bibliotecas o estar juntos. Lo anormal ha producido una nueva normalidad.

La tecnología, aliada en la pandemia 

P.- ¿Qué cambios ha generado en las metodologías de enseñanza y aprendizaje la incorporación forzada de la tecnología en la pandemia?

R.- Afortunadamente la tecnología estuvo ahí para ayudarnos en ese momento de urgente necesidad y hubo muchas personas trabajando muy duro dentro de las universidades y escuelas para usar la tecnología de manera efectiva. 

De repente, la pandemia requirió poner ese conocimiento en uso y extender horizontalmente su capacidad para servir a todo el profesorado y el alumnado al mismo tiempo

Ahora, después de meses de experimentar en línea y tener reuniones en plataformas virtuales, vemos a muchas personas diciendo que están agotadas por la mascarilla y que ya han acabado con las reuniones a través de los dispositivos porque necesitan volver a estar con la gente. 

Espero que tengamos la oportunidad de estar juntos nuevamente en campus y otros entornos, pero sé que las personas que inventan la mejor tecnología y nos escuchan decir que estamos cansados ​​y agotados por la experiencia en línea y tratarán de mejorar los sistemas.

Necesitamos poder sentir la presencia del otro, estar más comprometidos socialmente, ser capaces de entender cuando alguien se mueve, parpadea o parece aburrido para poder entender rápidamente lo que está sucediendo con ese estudiante de la misma manera que si estuviésemos sentados cara a cara.

Tengo confianza en que hay emprendedores en el mundo de la tecnología y la educación que mejorarán esas experiencias para que la educación pueda persistir y con un modelo híbrido presencial y virtual.

A veces estaremos juntos estudiando en un aula o en un laboratorio o en un entorno social y a veces usaremos las herramientas en línea para acceder al contenido que necesitamos.