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Manifestación en Madrid por el Día Internacional de la Memoria Transexual. EFE/ Kiko Huesca

Judith Juanhuix, física trans: «La identidad trans es vida de resistencia»

Celia Oliveras Castillo | Barcelona - 3 enero, 2022

La científica y doctora en física Judith Juanhuix estuvo viviendo durante veinte años dos vidas distintas: la del género masculino, en el trabajo y con su familia, y la del femenino con sus amigas y personas del colectivo LGTBI.

A sus 50 años, la trabajadora del sincrotrón ALBA ha pasado casi toda su vida inmersa en una transición de género. Aunque lleva ya tiempo presentándose a la sociedad y mostrándose visiblemente como mujer, durante mucho tiempo ha estado socializándose como un hombre.

No fue hasta los 40 años cuando salió del armario como mujer trans. Desde entonces, explica en una entrevista con Efe, no cesa en su lucha por los derechos de las identidades trans, que «conllevan una vida de resistencia».

Una vida de resistencia

Juanhuix (Girona, 1971), runner y pianista aficionada, publicó a finales del año pasado el libro Una mujer, editado por Ara Llibres, donde explica cómo ha sido su vida como mujer.

«Mujer es un sustantivo y trans un adjetivo y yo soy mujer. Adjetivado en trans, sí, pero muchas de las violencias que sufro me pasan por ser únicamente mujer», explica.

Y aunque este libro no tiene intención de ser un título de «teoría política feminista», la propia vida de Juanhuix es un reflejo de la lucha del colectivo trans en ámbitos como la maternidad, la salud o el matrimonio. «Que yo sepa», cuenta, «soy la única mujer trans que tiene la custodia de mis dos hijos, en este caso compartida, con la oposición de la otra madre, y eso es muy triste porque evidentemente no soy la única madre trans».

Un cuerpo, dos realidades

Ahora bien, si obtuvo la custodia de sus hijos, cuenta, es porque pudo dedicarse a ellos después de reconocerse como mujer y no tuvo, por ejemplo, que «evitar que la despidieran del trabajo o a convencer a su familia de que su existencia era igual de válida que antes«, como les ocurre a muchas personas trans.

«Supuestamente, el bien superior de los menores implica alejarlos de nosotras, cuando en realidad les queremos igual y tenemos la misma capacidad de cuidarlos», defiende Juanhuix. «Puede que mejor, porque mientras muchas personas tienen caras ocultas, nosotras cuando hacemos la transición nos abrimos por completo«.

Juanhuix, activista en la lucha por los derechos de las personas trans, forma parte de la plataforma Transforma la Salud, que junto al Departamento de Salud de la Generalitat ha elaborado un protocolo de atención para las personas trans en el ámbito médico.

Tres momentos vitales

Cuando la científica escribe sobre su vida, apunta a tres momentos cruciales o «fotografías» que le ayudaron a reconocerse como persona trans: el día que fue consciente de que no vivía el género de la misma forma que los otros niños, la primera vez que se probó ropa de mujer o cuando por fin se reconoció a sí misma como mujer.

Esta última fotografía, la más reciente de todas, no la experimentó hasta los 40 años, pero antes de este momento estuvo más de dos décadas identificándose como travesti o ‘crossdresser’, y separaba su vida en dos realidades, la de su trabajo y familia, incluida su esposa, en la que se presentaba con género masculino, y la de sus amigas y otras personas del colectivo LGTBI, con quienes vivía como mujer.

«No hay una única manera de ser trans«

Ante todo, Juanhuix reivindica que «no hay una única manera de ser trans«: «Nuestras vidas son tan diversas como las vidas de las personas cisgénero, es decir, las de aquellas que sí se identifican con el género socialmente relacionado con sus genitales».

Cada persona, afirma la autora, debe encontrar su propio camino según sus circunstancias. Aunque admite que no es un proceso sencillo, remarca la importancia de llevarlo a cabo.

Pero, para facilitar este camino, hacen falta medidas reales y concretas para la inserción laboral o de la vivienda, por ejemplo, ya que la alta tasa de exclusión laboral de las personas trans les empuja a trabajar en negro y, por lo tanto, no pueden declarar ingresos ni acceder al mercado habitacional.