Tres mujeres

Fotograma de la película 'Tres mujeres', de la directora franco-tunecina Leyla Bouzid. Foto: LAZONA

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‘Tres Mujeres’, la película que desafia el silencio sobre la homosexualidad en Túnez

Laura de Grado Alonso | Madrid - 21 mayo, 2026

La directora franco-tunecina Leyla Bouzid regresa al largometraje con Tres Mujeres (À voix basse), un drama familiar con tintes de thriller que explora los secretos y silencios familiares mientras rompe uno de los grandes tabúes del cine árabe: las relaciones lésbicas en una sociedad donde la homosexualidad todavía se castigan con prisión.

La película, presentada en la Competición Oficial de la Berlinale, llega a los cines españoles este 22 de mayo de la mano de la productora y distribuidora LAZONA.

"En el cine árabe prácticamente no existen historias de amor entre dos mujeres. Para mí eso supone una invisibilización enorme. Es como si no existiera. Y si algo no se representa, no existe", explica durante una entrevia con Efeminista Bouzid, considerada una de las voces más relevantes del cine árabe contemporáneo tras películas como As I Open My Eyes y A Tale of Love and Desire.

La película sigue a Lilia, una joven que regresa desde París a Túnez para asistir al funeral de su tío. Mientras intenta esclarecer las circunstancias de su muerte, se enfrenta también a los silencios de una familia formada por tres generaciones de mujeres y a una identidad sexual que permanece oculta entre tradiciones, miedo y normas sociales.

A través de Lilia y de la figura de su tío, un hombre homosexual obligado durante años a ocultar su identidad e incluso a casarse para ajustarse a las normas sociales, la película muestra cómo el miedo, la presión familiar y la criminalización siguen condicionando la vida de muchas personas LGTBIQ+ en Túnez.

La directora franco-tunecina Leyla Bouzid. Foto: LAZONA

Una casa familiar llena de silencios en 'Tres mujeres'

"El punto de partida de la película fue la casa de mi abuela en el centro de Susa. Cuando falleció, mi familia decidió venderla y yo les pedí esperar para poder filmarla. A partir de ahí empecé a escribir una historia inspirada en mi abuela y en mi tío", relata la cineasta.

Aunque el filme terminó alejándose de la realidad y construyéndose desde la ficción, la directora reconoce que está profundamente marcado por sus recuerdos de infancia.

La película está protagonizada por Eya Bouteraa, Hiam Abbass y Marion Barbeau, y aborda las diferencias generacionales y la forma en que cada mujer afronta el peso de las normas sociales y familiares.

"La abuela representa la tradición, aunque también tiene rasgos modernos; la madre defendió al tío, pero desde el silencio; y Lilia encarna a la generación actual, que vive su vida, pero lejos", señala Bouzid, quien asegura que quería retratar "mujeres fuertes y poderosas" y reflexionar sobre "lo que significa hacer familia".

Fotograma de la película 'Tres mujeres', de la directora franco-tunecina Leyla Bouzid. Foto: LAZONA

El amor lésbico, un tema ausente en el cine árabe

La amor lésbico continúa siendo una realidad apenas representada en el cine árabe y también una cuestión especialmente sensible en Túnez, donde las relaciones homosexuales se castigan con prisión.

"Estoy rodeada de la comunidad queer y me parecía importante cambiar eso y hacer que estuviera representado", explica.

Pero también reconoce la complejidad de filmar una historia así en un contexto donde apenas existen referentes previos. Durante el proceso sintió el peso de una responsabilidad constante y la sensación de que una sola película debía representar a todas personas queers.

"A veces parece que, si representas a una pareja de lesbianas, esa pareja tiene que representar a todas las lesbianas, y eso es imposible", reflexiona Bouzid, para quien "hay tantas relaciones lesbianas posibles como relaciones heterosexuales posibles".

La directora insiste en que precisamente por eso son necesarias más películas, más personajes y más historias queer en pantalla "para que todo el mundo pueda verse reflejado".

Túnez y el endurecimiento de la represión LGTBIQ+

En Túnez, el artículo 230 del Código Penal tunecino castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión. Según recuerda Bouzid, esta ley fue introducida durante el protectorado francés en 1913 y nunca fue derogada tras la independencia.

"Es una ley que se utiliza más o menos según los momentos políticos", afirma la directora, que denuncia un endurecimiento de la represión contra la comunidad LGTBIQ+ en los últimos años.

La directora recuerda que tras la revolución tunecina hubo un momento de mayor visibilidad para la comunidad LGTBIQ+, con asociaciones, espacios de encuentro y debates públicos sobre la causa queer. Pero asegura que ese clima ha cambiado.

En febrero de 2025, Amnistía Internacional alertó de una "oleada de arrestos" contra personas LGTBIQ+ en Túnez y denunció el aumento de redadas, detenciones arbitrarias y procesamientos basados en la orientación sexual o identidad de género. La organización documentó al menos 84 arrestos entre septiembre de 2024 y enero de 2025.

En su informe anual sobre Túnez, Amnistía también ha denunciado el aumento de los procesamientos por "moralidad" y "decencia pública", así como el uso del artículo 230 y otras leyes ambiguas para perseguir a personas queer, especialmente mujeres trans y personas de clases populares.

"Quienes más sufren esta situación son las personas de clases populares o con menos recursos, más que quienes pertenecen a entornos privilegiados", asegura la directora.

"Aceptar a alguien sería mucho menos doloroso"

Tras el estreno de Tres Mujeres en Túnez, Bouzid recibió decenas de mensajes de personas queer que le contaban que, gracias al filme, habían podido hablar por primera vez sobre este tema con sus familias, aunque muchas de ellas todavía no se sintieran capaces de hacer pública su orientación sexual.

La directora asegura que en la sociedad tunecina sigue muy presente la idea de que la homosexualidad puede cambiarse, y critica que "hay madres que llevan a sus hijos al psiquiatra para corregirlos". 

Aunque la comunidad LGTBIQ+ continúa teniendo espacios de encuentro y socialización, Bouzid sostiene que el miedo ha vuelto a instalarse en la vida cotidiana y las personas queer tienen que vivir "con mucha más discreción".

"Espero que la película también permita comprender, a través del personaje de Dali, obligado a casarse, que intentar cambiar a alguien solo conduce al sufrimiento. Muchas personas creen que están solucionando un problema, cuando en realidad aceptar a esa persona sería mucho más sencillo y mucho menos doloroso", concluye.