Reordenación Reina Sofía

Obra titulada "Doña Concha", de Marcia Schvartz, expuesta en el Museo Reina Sofía de Madrid. EFE/Javier Lizón

El Museo Reina Sofía del siglo XXI, reorganizado con más artistas mujeres y más feminismo

Celia Sierra/Myriam Canal Solar | Madrid - 13 diciembre, 2021

Tras varios años de trabajo, el Museo Reina Sofía ha levantado el telón que ocultaba la radical reordenación de su colección. En sus salas se pueden observar obras que evocan al 15M, la pandemia del sida, el 8M, la ecología, el boom inmobiliario o los colonialismos, sumergiendo al visitante de lleno en la esencia del siglo XXI.

En una apuesta por incidir en la perspectiva de género, el museo ha decidido incrementar la presencia de mujeres artistas, otorgándoles por primera vez un espacio más igualitario frente a los hombres, especialmente en la parte contemporánea.

Esta versión más feminista del Reina Sofía llega tras la última redistribución y ampliación de la Colección, presentada hace unas semanas. Alrededor de 2.000 obras , un 70 por ciento mostradas al público por primera vez, podrán ser admiradas en un nuevo espacio habilitado de 12.000 m2, que incluye las nuevas salas del edificio Sabatini.

No hay arte sin feminismo

Bajo el título «Vasos Comunicantes. Colección 1881-2021«, el museo ofrece una narrativa que explica de dónde venimos y otorga herramientas para entender el presente. Precisamente, es la presencia de un mayor número de mujeres artistas lo que ayuda a ampliar esa visión de la historia. «En algunas salas está todo mezclado, porque el arte no se puede entender hoy en día sin el feminismo», explica Rosario Peiró, jefa de Colecciones.

Las obras de Dora García, Rosa Barba, Angela Melitopoulos e Hito Steyerl son el reflejo del cambio de la sociedad actual, marcada por la tecnología, las redes sociales, la sobreinformación y las conocidas «fake news».

Según Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, el momento actual está marcado por una «crisis sistemática» que se refleja a lo largo de todo el trayecto. «El pasado es algo sentimental que puede ser usado en guerras culturales (….) el futuro es una distopía» sostiene.

Esta visión de la actualidad se refleja especialmente en el último capítulo, titulado bajo el nombre de «Éxodo y vida en común». Sobre sus paredes se hallan obras de distinta autoría, pero con el único propósito común de mostrar la lucha por la recomposición de la sociedad.

Años marcados por la denuncia de la precariedad y la sociedad desigual surgida tras la crisis del 2008. Una época cuyas esperanzas comenzaron en los 90 con las protestas antiglobalización y se sucedieron en los años 2002 y 2003 con las protestas multitudinarias en respuesta al vertido del petrolero «Prestige», coincidentes con la negativa a la Guerra de Irak.

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Un espacio cooperativo para entender el presente

Es el espacio llamado «La Plaza» el que recoge todos estos momentos. El sonido ambiente trata de transportar al espacio físico de una plaza y lo que representa. Una exposición común de artistas como Diego del Pozo, que trabaja sobre la memoria de las culturas y movimientos LGTBI+ durante cuarenta años, o Ánxela Caramés, Carme Nogueira y Uqui Permui, que revisan los feminismos transversalmente. Esta exposición supone el análisis del movimiento feminista desde sus orígenes y tras el ciclo del 15M, cuando tuvieron lugar las mayores movilizaciones ciudadanas.

En un paño de pared han replegado una selección del 15M y en varias vitrinas materiales seleccionados de las múltiples protestas que tuvieron un fuerte impacto social y político. Entre ellas, está incluida una del Día Internacional de la Mujer, elaborada por integrantes de la comisión del 8M y la Asamblea Feminista de Madrid.

Con un conjunto muy delicado de bajorrelieves en escayola sobre las salinas de Sanlúcar de Barrameda, Carmen Laffón le pone el broche final al recorrido. Esta obra que la artista realizó en su última etapa, durante la pandemia, sirve como homenaje póstumo a la artista recientemente fallecida. “Ella sabía que iba a cerrar el relato, estaba muy emocionada”, relata el director.

Salvo el «Guernica» el recorrido ha sufrido una metamorfosis total. El Museo Reina Sofía ha apostado por un proyecto innovador, transversal y colectivo, con una versión más feminista del arte. El objetivo del nuevo proyecto de Borja-Villel no busca dar respuestas, sino entablar un diálogo con el visitante en el que las obras, “en vez de respuestas, responden con otras preguntas”.