Flor de Torres violencia género

La fiscal delegada en Andalucía de Violencia sobre la Mujer, Flor de Torres. EFE/Álvaro Cabrera

La educación, el mejor antídoto contra la violencia de género, dice Flor de Torres

Montserrat Martínez | Málaga - 4 abril, 2022

La educación es el mejor antídoto contra la violencia de género. La fiscal delegada en Andalucía de Violencia sobre la Mujer, Flor de Torres, ha insistido en que la educación de padres a hijos juega un papel fundamental a la hora de erradicar este tipo de violencias y ha asegurado que solo «cuando la igualdad exista», dejará de existir la violencia de género.

La igualdad está lejos de alcanzarse. «Los órganos directivos en la mayoría de los casos sigue estando ocupado por hombres», ha destacado la fiscal experta en violencia de género, quien ha reconocido que las mujeres siguen multiplicando las actividades, no solo a nivel profesional, sino también como cuidadoras de padres, abuelos e hijos además de comprar y limpiar, entre otras cosas.

Por eso, en una entrevista con Efe, Flor de Torres ha pedido  «tolerancia cero a situaciones de desigualdad», así como que «vayamos denunciando verbalmente» todas las situaciones en la que las mujeres no están representadas.

«No es un acto de igualdad, no es equitativo, ni ponderado», sino que es «una realidad aplastante», ha lamentado.

La educación, el mejor antídoto

Esta mujer, que lleva especializada en violencia de género desde 2010, mantiene que la educación es el antídoto directo contra la violencia de género pero ha subrayado que esa educación tiene que venir de nuestras casas, de nuestros padres.

Flor de Torres, considerada como una de las mujeres más influyentes en España 2022, lleva doce años ayudando a las víctimas de violencia de género y considera que la empatía es la mejor herramienta que se les puede ofrecer: «Creo que no hay justicia en la violencia de género sin empatía, sin cercanía, en definitiva sin perspectiva de género».

No prejuzgar a la víctima

Ha pedido que no se prejuzgue a estas mujeres «hay que respetar sus silencios» porque suelen ser «víctimas silenciosas» y además son «macrovíctimas» ya que están doblemente victimizadas; por un lado, su entorno las hace responsable de lo que le va a ocurrir al padre de sus hijos y, por otro, el sistema judicial las hace responsable de sus silencios.

«La situación de estas víctimas es un puzzle de sentimientos, es un puzzle de victimización», por lo que por su experiencia son «macrovíctimas por toda esa serie de presiones que tiran de ella» y además están «milimétricamente trabajadas por su maltratador» por lo que tienen falta de creencia de su propia fortaleza.

Flor de Torres recibió la Medalla de Andalucía por su impecable labor en la lucha contra la violencia de género en 2014 pero su trayectoria en materia de igualdad ha sido una consecución de logros para las mujeres y ha recibido numerosas distinciones profesionales y sociales por su lucha, una de las últimas la Cruz de Honor al Mérito de la Guardia Civil.

Para ella, lo que más le reconforta es hacer un proceso con equidad, con justicia, con perspectiva de género pero si hay algo que le reconforta mucho «es la sonrisa de una víctima cuando termino un juicio porque entiendo que se ha hecho o se está haciendo justicia».

Reinserción

Ha subrayado que la violencia de género se puede producir en cualquier ámbito y preguntada sobre qué hay que hacer con los maltratadores su respuesta ha sido clara: «Reinsertarlos».

Por su dilatada experiencia y por las estadísticas sabe que los «maltratadores son personas que nunca se arrepienten» y ha advertido de que a veces esos arrepentimientos solo buscan beneficios penitenciarios: «Es muy difícil encontrar un maltratador que, primero, reconozca el hecho y, segundo, realmente tenga un arrepentimiento desde el interior».

«La mayoría son reincidentes con la misma pareja o con otra o con sus propios hijos», quebrantan las medidas adoptadas «para seguir trabajando a esa víctima» y «ni siquiera tienen conciencia de que están realizando actos delictivos» por lo que incide en que hay que «reeducarlos».

Hijos de los maltratadores

Algo que le produce «verdadero desasosiego» son los hijos de los maltratadores y ha advertido de que algunos se están convirtiendo también en maltratadores «existe una transmisión intergeneracional de esa violencia de género» por lo que ha insistido en la educación de padres a hijos.

«Los hijos son víctimas directas de la violencia de género, víctimas silenciosas que ni se les escuchaba en los órganos judiciales» aunque la legislación ha ido cambiando y ya se les visualiza por mandato «hay que escucharlos para ver qué necesitan».