Despertar violencia sexual

Portada del libro "Despertar" de Rachel Volgelstein y Meighan Stone cedida por Ariel.

«Despertar», la historia de las luchas que plantaron la semilla del movimiento #MeToo

Cristina Bazán | Guayaquil - 28 marzo, 2022

En octubre de 2017, un tuit de la actriz estadounidense Alyssa Milano dio la vuelta al mundo: «Si has sido acosada o agredida sexualmente, escribe «yo también» como respuesta a este tweet». El mensaje recopiló millones de respuestas de mujeres que, bajo el hashtag #MeToo, rompieron en las redes el silencio de la violencia sexual en todo el mundo.

Sin embargo, para cuando Milano popularizó la frase, a raíz de la revelación de las acusaciones de acoso y abusos sexuales vertidas contra el magnate de Hollywood Harvey Weinstein, la activista social Tarana Burke ya llevaba utilizándola una década. Y en países como Brasil, China, Egipto, Túnez, Nigeria y Pakistán movimientos locales ya habían plantado la semilla que ayudó a germinar el movimiento que ha marcado un antes y un después en el feminismo actual.

Esas luchas que dieron paso a la explosión del #MeToo son las que las estadounidenses Rachel Vogelstein y Meighan Stone recopilan y entrelanzan en Despertar (Ariel, 2022), un libro que pone foco en el notable impacto global del movimiento que, según las autoras, «ha desencadenado el ajuste de cuentas cultural más generalizado en los derechos de la mujer en la historia».

«El legado más importante que deja el movimiento #MeToo es que las mujeres ya no están dispuestas a guardar silencio. Incluso en países donde ellas no han obtenido victorias legales o legislativas, #MeToo ha roto con el estigma que rodea a la agresión y el acoso sexual», dicen las escritoras en una entrevista con Efeminista.

Romper el silencio de la violencia sexual

En Despertar, Vogelstein, que fue asesora de la Oficina de Asuntos Globales de la Mujer y miembro del Consejo de Mujeres y Niñas de la Casa Blanca durante la Administración Obama, y Stone, expresidenta de Malala Fund, cuentan cómo revoluciones locales como la de #ChegadeFiuFui (#BastaDePiropos) en Brasil o #EnaZeda (#YoTambién) en Túnez tomaron fuerza gracias a la valentía de quienes contaron sus experiencias de abuso y fueron arropadas por millones de personas dentro y fuera de las redes.

«Lo que mostró el movimiento #MeToo es que las mujeres enfrentan violencia, agresiones y acoso en todos los países del mundo, incluso en aquellos con poderosos movimientos de mujeres o leyes que prohíben este abuso». México es un ejemplo que ello, «que lucha con una alta tasa de feminicidios», dicen las autoras.

Pero también abordan la situación de Suecia, «un país que tiene algunas de las políticas más sólidas sobre igualdad de género en el mundo». «Sin embargo, #MeToo demostró que incluso el país más “feminista” del mundo aún no era igual para las mujeres, despertando a la población a la dramática escala de acoso y agresión sexual que enfrentan las mujeres en todos los ámbitos de la vida».

Vogelstein y Stone aseguran que aunque a menudo se considera que las desigualdades sociales están profundamente arraigadas en países y culturas particulares, Despertar revela cómo la desigualdad de género no está contenida en ninguna nación. «El #MeToo expuso la universalidad de las experiencias de abuso y acoso sexual de las mujeres en países con diferentes etnias, religiones, poblaciones y sistemas de gobierno».

Las autoras de «Despertar» Meighan Stone y Rachel Volgelstein.

La revolución del #MeToo en «Despertar»

Este libro, enfatizan las estadounidenses, muestra que la velocidad y el alcance transnacional del movimiento #MeToo ayudan a distinguirlo de épocas anteriores y a explicar por qué el mundo está viendo cambios importantes en un período de tiempo relativamente corto.

Y en este contexto, las redes sociales y las tecnologías juegan un rol importante. «En épocas anteriores, las victorias se obtuvieron solo después de toda una vida de organización: las mujeres de todo el mundo tardaron más de un siglo en obtener el derecho al voto y décadas en consagrar los derechos de la mujer en el derecho internacional. Hoy, gracias a los avances tecnológicos, el movimiento puede movilizar a millones en cuestión de semanas o incluso días», señalan.

«Internet se ha convertido en la plaza pública del siglo XXI para las mujeres, especialmente en lugares donde su libertad está restringida y no pueden reunirse de forma segura en público, pero pueden publicar de forma anónima en línea. El resultado es un movimiento mundial de mujeres más diverso y poderoso que en cualquier otro momento de la historia», agregan.

Sin embargo, romper este silencio también ha provocado reacciones en el ciberespacio. «Ha reproducido muchos de los mismos peligros que enfrentan las mujeres en el mundo real a través de su uso como una herramienta con la cual rastrear, apuntar, acosar y difamar a las mujeres que se atreven a alzar la voz».

Pero las autoras creen que, al igual que con otros movimientos exitosos para el cambio social, «esta reacción negativa es una señal de progreso, una señal de que las normas, de hecho, están cambiando»

El futuro del movimiento

Las expertas dicen que la investigación que expusieron en Despertar muestra que si bien el #MeToo comenzó como un grito de guerra contra el acoso y el abuso sexual, las líderes al frente del movimiento han ampliado la agenda mucho más allá de este tema.

«Así como en Estados Unidos Rosa Parks y los organizadores de los derechos civiles se enfrentaron a la causa principal del racismo en 1955 al atacar una injusticia específica (autobuses segregados), las activistas de mujeres de hoy están utilizando el impulso creado por #MeToo para hacer campaña contra sistemas completos de desigualdad«, analizan.

Y la lucha por los derechos reproductivos en América Latina, creen, es un ejemplo de ello. «En Argentina, las mujeres que protestaron contra la violencia de género bajo la campaña #NiUnaMenos, precursora del #MeToo. Aprovecharon su nuevo poder político y redes para lograr la legalización del aborto en una región socialmente conservadora, proporcionando una victoria histórica para un movimiento que ahora se ha extendido por toda la región».

«Sin duda, queda mucho trabajo por hacer para lograr la igualdad de género. Pero esta ola digital del movimiento global de mujeres es más poderosa y de mayor alcance que en cualquier otro momento de la historia, creando así las condiciones para un progreso significativo», concluyen.