Imagen de Milagros Sandoval posa con su poemario 'La Bailaora Infinita'.
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Milagros Sandoval: "Las letras rancias van perdiendo terreno frente a un flamenco feminista"
"Desde siempre el flamenco y la poesía han tenido mucho que decirse, hay quien opina que surgen del mismo lugar, del mismo pálpito, lo cierto es que uno no se entendería sin el otro", explica la periodista, poeta y bailaora Milagros Sandoval en su poemario, "La bailaora infinita", la relación entre el flamenco y la poesía.
Pero, ¿qué relación tienen el flamenco y el feminismo? Como muchas formas de expresión artística, el flamenco ha estado marcado por la influencia masculina y la perpetuación de roles de género tradicionales que a menudo retratan a las mujeres como seres sufridores y sumisos. Detrás de los ritmos apasionados y las melodías nostálgicas, yace una historia compleja de género y poder.
En medio de esta tradición arraigada, ha emergido un movimiento silencioso pero poderoso: la fusión entre el flamenco y el feminismo. Esta unión entre dos corrientes aparentemente opuestas ha desencadenado un cambio gradual pero significativo en la percepción y la práctica del flamenco en la sociedad contemporánea.
Un cambio en las letras
Aunque no son la gran mayoría, han ido surgiendo una serie de canciones que, entendiendo su contexto, rompen los esquemas de una sociedad y cultura patriarcal.
"El machismo cada vez va quedando más relegado en el flamenco. Las letras rancias pierden terreno frente a un flamenco feminista. Hay autores que alertan de letras de canciones que ya se han quedado obsoletas", explica Sandoval.
Sandoval hace referencia a artistas como la cantante Rosario La Tremendita y el auge de artistas y guitarristas flamencas como Mercedes Luján y la pianista Laura de los Ángeles, que han ido agrandando ese hueco entre el flamenco y la representación femenina.
Otras artistas como Lola Flores que ya en su época, lejos de una revolución feminista, desafió los estereotipos de género con la canción 'La Falsa Moneda', o Rocío Jurado y su himno sobre la liberación sexual femenina con 'Lo siento mi amor' y el clásico himno feminista 'La diputada' de Amalia Molina, entre muchas otras artistas.
Mujeres que han abierto el camino para que hoy en día artistas como Rosalía puedan fusionar el flamenco con otras corrientes musicales bajo una mirada feminista como el caso del álbum 'El Mal Querer' sobre la violencia de género.
Flamenco feminista
El feminismo ha ido ganando terreno no solo en las letras de las canciones, pero también en la figura de la mujer en los tablaos flamencos y en el auge de diversidad. La figura de la bailaora, que siempre ha sido esencial en un espectáculo flamenco, ha sido invisibilizada y "apenas taconeaban", según Sandoval, que afirma que "hoy en día que una mujer baile flamenco sin zapateado es impensable".
Además, la inclusividad, la diversidad y la conciencia de clase han ido cogiendo terreno en este arte tan masculinizado tradicionalmente.
"El flamenco actualmente es un movimiento artístico en el que participan todas las clases sociales. Las aulas de danza muestran una gran diversidad de procedencias étnicas, de poder adquisitivo y de edades; ya en su tiempo el gran bailaor Antonio Gades se adelantó al decir que en sus ballets cabían todos", explica Sandoval.
"Hay bailaores, como el joven jienense Javier Valero, que bailan con bata de cola y mantón o, como el granaíno Manuel Liñán y su ballet, que danzan con estética y movimientos tradicionales femeninos, lo que refleja la creciente inclusividad de la expresión flamenca", afirma la bailaora, pero asegura que ya en la década de los 50, artistas como Carmen Amaya "además de volantes, utilizaba pantalones para visualizar más sus trepidantes taconeos".
"Respecto a la diversidad, el alma gitana del flamenco ha sabido conjugarse con todas las culturas que lo buscan", concluye Sandoval.