La directora ejecutiva del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex), Rossina Guerrero. EFE/Promsex

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El derecho al placer: una iniciativa en Latinoamérica busca ampliar la mirada sobre la sexualidad

Cristina Bazán | Redacción Efeminista - 20 octubre, 2026

Durante décadas, la educación y las políticas de salud sexual han puesto el foco en prevenir riesgos y enfermedades, en la culpa y el control, pero una iniciativa en Latinoamérica propone ampliar esa mirada para incorporar también el placer, el bienestar y la autonomía como dimensiones de los derechos sexuales.

"Hay que darle una nueva mirada a la sexualidad humana. La función principal de la sexualidad es el placer, el bienestar, el disfrute, el goce, pero esa parte ha sido proscrita durante miles de años y nosotras queremos reivindicarla", explica a Efeminista la directora ejecutiva del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex), Rossina Guerrero.

Promsex se ha convertido en el Centro de Placer de Latinoamérica, un espacio que plantea que hablar de placer es hablar de derechos, no como un tema secundario, sino como una estrategia para cambiar políticas, servicios y narrativas.

"La idea es generar evidencia desde la región, realizar estudios, capacitar a formadoras y formadores y a personal de la salud, y luego trascender a lo organizacional o institucional; que las familias, la juventud,  las mujeres se encuentren con este contenido en redes y no se vinculen con la desinformación que hay, sino que puedan consumir una información distinta sobre sexualidad, reconociendo al placer como fundamental", señala Guerrero.

El derecho al placer

Para la también especialista en sexualidad en la adolescencia, hablar del placer implica incorporar a las medidas de prevención y protección un punto tan fundamental como el consentimiento de las partes.

"Si los proveedores de salud se acercan a los adolescentes para darles información sobre cómo prevenir un embarazo o una infección de transmisión sexual, pero a la vez para indagar si sus relaciones son o no consentidas, placenteras, esa conversación les va a llevar a explorar mejor y a tener una mejor calidad de atención", explica.

Guerrero señala que reivindicar el placer también es cuestionar los roles de género en el campo de la interacción, ya que este siempre ha estado vetado para las mujeres, debido al "rol reproductivo" que se les ha asignado.

"Las mujeres han tenido que complacer y estar dispuestas a tener cualquier relación sexual que sus parejas y esposos desean sin que ellos se pregunten si ellas quieren, si lo desean o les gusta. Entonces, preguntar por el placer es preguntar por el cuidado de una misma o uno mismo y de la otra persona con la que estoy interactuando", menciona.

Además, asevera que este tema permite a las personas cuestionarse sobre prácticas violentas. "Cuando tú incorporas el bienestar sexual te preguntas si tu pareja lo está sintiendo al igual que tú. Es un componente fundamental de la interacción", agrega.

Educación sexual integral y retrocesos en Latinoamérica

La representante de Promsex afirma que hoy más que nunca es necesaria una educación sexual integral, que se enseñe desde la escuela y que incluya contenidos de "reconocimiento, respeto e interacciones libres de violencia".

Sin embargo, lamenta que en muchos países de la región los gobiernos estén en contra de incorporar esta perspectiva en la educación sexual y otros estén desmantelando políticas ya aprobadas hace algunos años.

"Son los gobiernos y las personas con poder quienes están en contra del derecho a la educación sexual integral. En muchos países se realizan encuestas de opinión pública y la ciudadanía está a favor de la educación sexual y señala, además, que tiene que estar en las escuelas", detalla.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) aseguró en 2020, en una sentencia contra el Estado de Ecuador, que era fundamental incluir contenido específico e integral sobre sexualidad y reproducción en los programas escolares, un precedente establecido para todos los Estados parte del Sistema Interamericano.

"Las niñas y los niños deben ser capaces de identificar cosas que no les gusta, hay que dejar de normalizar que se puede tocar los cuerpos, que hay un grupo de personas que son dueñas del cuerpo de otras", menciona.

También recuerda que hablar sobre sexualidad "no hipersexualiza ni homosexualiza", sino que ese discurso es parte de una "campaña de miedo" basada en "prejuicios personales".

Guerrero señala que hay países como Perú o Argentina donde estos discursos han calado, y se han transformado en leyes o han provocado la eliminación de políticas.

"Tenemos retrocesos. Por ejemplo, no hablar del enfoque de género es un retroceso gravísimo; quitarle la integralidad a la educación sexual es un retroceso enorme. Es parte también de la arremetida contra las personas trans. Hay discursos de discriminación tan fuertes que en este momento se están escuchando y hay pérdidas concretas, como desmantelar un programa o cerrar los ministerios de las mujeres o de igualdad", concluye.