Bennett

Portada de "La mitad evanescente", cedida por Penguin Random House.

Brit Bennett cuestiona la necesidad de etiquetar a las personas en «La mitad evanescente»

Carmen Naranjo | Madrid - 26 abril, 2021

La escritora norteamericana Brit Bennett publica «La mitad evanescente», una oda a la aceptación individual, al respeto al diferente y a la concordia racial, en la que cuestiona la necesidad de etiquetar a las personas. 

«¿Alguien necesita que le pongan etiquetas en la vida?», se ha preguntado Bennett, considerada una de las grandes revelaciones de la literatura afroamericana de los últimos tiempos y cuya novela ha vendido un millón de ejemplares en Estados Unidos y está siendo adaptada a una serie de televisión.

Además, ha sido nominada al Women’s Prize for Fiction 2021, al National Book Award 2020 y al Médicis étranger.

Empezar de cero por la cuestión racial

Editada en español por Literatura Random House y en catalán por Edicions del Periscopi, la novela de Brit Bennett (Oceanside, California, 1990) comienza en un pueblo inventado, el diminuto pueblo de Mallard en Luisiana, en el que, generación tras generación, sus habitantes han intentado aclarar el tono de su piel para erradicar la raza negra de su seno.

Las inseparables gemelas Desiree y Stella Vignes, con su color níveo, sus ojos castaños y su cabello ondulado, son un buen ejemplo de ello y en los años cincuenta decidieron huir con la intención de empezar de cero. Una de ellas reaparece años después acompañada de su hija negra y sin saber nada de su hermana, que decidió renunciar a sus orígenes para vivir otra vida como una mujer de raza blanca.

Dos formas irreconciliables de entender su raza y su encaje en la sociedad que la escritora quiso analizar desde el formato del melodrama, ha reconocido en una rueda de prensa telemática desde Estados Unidos.

«Dos gemelas que se separan de forma misteriosa, identidades ocultas, secretos familiares… si vas añadiendole esos ingredientes entras en el ámbito del melodrama», ha señalado Bennett que ha agregado: «Una vez que eres consciente del material con el que trabajas, mejor zambullirte en lugar de evadirte del melodrama».

Ni blanco ni negro

La escritora ha expresado su atracción por los libros «que se comprometen con formas culturales que mucha gente considera inferiores» y ha recordado también la larga tradición que hay en la literatura sobre la simulación y el hacerse pasar por otra persona.

Bennett ha reconocido que ella misma cuestionó la identidad ante la dificultad de etiquetar a una de sus protagonistas: «Me di cuenta de que no sabía cómo identificarla desde el punto de vista racial y que quería asignarla una categoría lo antes posible» pero era «más complicado que ser blanca o negra».

«Me di cuenta de que tenía necesidad de ponerle una etiqueta a una persona que no lo necesitaba. Casi nadie la necesita. ¿Alguien necesita que le pongan etiquetas en la vida?», se ha preguntado.

Ese es para la propia autora el mayor mensaje de su novela, el cuestionarse la «necesidad de juzgar, de etiquetar, de categorizar», un libro que habla también de la transexualidad en la época y de la violencia de género.

«No me gusta reducir la experiencia a los elementos más traumáticos», ni transmitir el mensaje de que ser mujer es ser víctima de violencia de género, indica la escritora.

Pero desde que era joven le advirtieron muchas veces del peligro y por eso cree natural que aborde en su literatura estos temas.