Aurora Freijo La Ternera

La escritora Aurora Freijo (izquierda) en una conversación con la periodista Carmen Sigüenza (derecha) en la Universidad Carlos III de Madrid. Foto: UC3M

Aurora Freijo, autora de «La ternera»: «La literatura llega donde no llega la filosofía»

María G. de Montis | Madrid - 15 marzo, 2022

La ensayista, narradora y filósofa Aurora Freijo, autora del libro La ternera, donde habla de forma poética y desnuda sobre el abuso infantil, considera que, si le dan a elegir entre su campo de estudio y la literatura, optaría por la segunda, ya que la literatura «llega donde no llega la filosofía». «La filosofía se entiende perfectamente con la literatura», ha precisado, ya que «la filosofía se encarga de lo ontológico, de lo que somos, y creo que la literatura converge, se habla y se entiende con eso».

Así lo ha explicado en una conversación con la periodista de Efeminista Carmen Sigüenza en la Universidad Carlos III de Madrid, enmarcada en el programa de conferencias en torno al arte Puerta de la cultura, impulsado por el Vicerrectorado de Comunicación y Cultura de esa universidad, en la que se ha hablado de la importancia del cuerpo en la escritura, de su relación con la filosofía y la poesía y de las autoras y autores que han marcado la trayectoria de Freijo.

«Escribir desde la filosofía»

De hecho, Freijo (Madrid, 1965), especialista en Ontología y Mundo contemporáneo, considera que fue precisamente «escribir desde la filosofía» lo que hizo que apareciese La ternera (Anagrama), su primera novela, en la que utiliza los abusos a una niña de 5 años como punto de partida para narrar la soledad y la intemperie que desgarran a la pequeña.

Una obra breve, llena de silencios y de blancos para que el lector respire, en la que la autora intenta depurar «la palabra, para que brille y se ponga erecta», y por ello despoja de artificios toda la narración. En ese sentido, para Sigüenza este libro, «a pesar de su intensidad y dureza, está lleno de belleza».

«Es muy poético. Es un libro narrado en fragmentos», apunta». «Un viaje que golpea al lector y en el que la autora no juzga, no denuncia, pero es como un cuchillo entrando en mantequilla y al final puede ser mucho más eficaz que un ensayo o una campaña institucional a la hora de tomar conciencia sobre el abuso infantil».

«Como decía el poeta Antonio Gamoneda: ‘la poesía intensifica la capacidad de conciencia del lector’, y el el libro de Freijo lo pone de manifiesto», ha precisado la periodista.

Poesía, dolor, silencio

Por el libro pasan metáforas sobre la mudez de los animales ante el dolor, como le ocurre también a su protagonista. La ternera desgrana el trauma y el silencio que se apoderan de la niña mientras está siendo víctima de abusos sexuales por parte de un vecino, sin que nadie de su familia se de cuenta. Esta menor no tiene palabras para contar lo que le sucede y decide cerrar la boca y no comer carne como acto de resistencia.

Freijo asegura que con este libro no buscaba «denunciar» los abusos sexuales en la infancia, sino escribir de una forma literaria poética y breve. Fue esa forma, ha dicho, y no ella, «la que decidió el contenido» del libro.

Pero por La ternera también pasan colores: rojo, azul, blanco, amarillo, gris…

«Es un libro muy luminoso. Y para que sea luminoso tiene que haber mucha oscuridad».

«Los colores fueron apareciendo: el azul es muy virginal, en el más amplio de los sentidos. Pero llega el rojo, que es el color del carnicero (el vecino que abusa de ella), el blanco  de la nevera… Ella escribe como un adulto, pero con la incomprensión de una niña, y los colores la ayudan a decir cómo se siente», dice la autora.

El final es abierto y edificante. «Yo quise escribir mucho blanco en el final del libro: es domingo, hay pasteles de nata, viene papá…», recuerda Feijo. «Es un día en el que todo puede suceder. Es un libro triste, pero hay esperanza».

Una herida universal, eje de «La ternera»

Esta novela es «una excusa» de la autora «para hablar de la soledad, de la intemperie, de esa fractura que nos constituye». «Todos tenemos una herida. Nacemos, pero no coincidimos con nosotros mismos: tenemos una separación que nos hace sentir incómodos e incompletos», asegura.

«La herida nos hace sentir deseo, relacionarnos (…) y es ontológica», añade. «Desde ahí se escribe. Yo creo que las grandes obras se han escrito desde el dolor».

Entre sus autores preferidos, de los que más se ha alimentado para dar forma a su escritura, Freijo cita la literatura centroeuropea, con nombres como Herta Müller,  Elfriede Jelinek,  Thomas Bernhard o Peter Handke, así como filósofos como Heidegger o Wittgenstein. «Me gusta la literatura concéntrica, con pocos elementos de fuga», reconoce.

Profesora y autora de ensayos como Perdidos para la literatura, Cuidado, Sócrates se acerca o Tanto luz. Pasolini, Freijo destaca su amor e interés por el escritor, cineasta y poeta Pier Paolo Pasolini, del que se celebra ahora el centenario de nacimiento. De él, la escritora subraya «su ternura profunda y honesta», así como por Mishima. Ambos protagonizan el análisis de un nuevo ensayo en el que está trabajando, aunque está lejos de ultimarlo.

Lo que sí parece estar más cerca de ver la luz es su próxima novela, ya terminada y en fase de corrección, en la que seguirá ahondando en «esa forma y voz» que dio contornos a su exitosa La ternera.