Ana Santos Aramburo: «Recuperar la voz de las mujeres ha cambiado el canon»

María G. de Montis | Madrid - 17 octubre, 2022

Iniciativas como el Día de las Escritoras, que este 2022 se celebra el 17 de octubre, ayudan a recuperar «la voz de muchas mujeres», a escribir «un relato más justo y completo» de la Historia y, en lo eminentemente literario, a cambiar «el canon». Así lo expresa la directora de la Biblioteca Nacional de España (BNE), Ana Santos Aramburo, en una entrevista con Efeminista.

Esta jornada se celebra desde 2016 en colaboración con la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe) y la asociación Clásicas y Modernas, con la intención de poner en valor el talento de las autoras contemporáneas y reivindicar a aquellas mujeres que el tiempo, el canon y el machismo se han encargado de anular. El lema de 2022 es «Antes, durante y después de las guerras».

Santos Aramburo (Zaragoza, 1957), que lleva casi diez años al frente de la BNE, tiene décadas de trayectoria a sus espaldas al frente de instituciones relacionadas con la documentación y la digitalización de fondos históricos.

«El Día de las Escritoras nace hace siete años, pero en ese momento no sospechábamos que iba a tener el éxito que ha tenido. Cada vez se nos suman más instituciones, tanto públicas como privadas, librerías… y es un día de celebración de la palabra escrita por mujeres. Eso nos llena de satisfacción, está siendo un viaje precioso», asegura Santos Aramburo, que también ve «más oportunidades y visibilidad para la obra escrita por mujeres» en los últimos diez años».

Se necesita «un sentimiento feminista» en la literatura

PREGUNTA.- ¿Cómo valora este año para las mujeres escritoras?

RESPUESTA.- En estos últimos diez años ha habido un cambio bastante significativo, con mujeres escritoras, muchas de ellas jóvenes y muchas de ellas poetas, que ven que su obra no solamente se publica, sino que además se lee. Y, si nos fijamos en los libros más leídos, me llena de alegría ver que, en muchas ocasiones, los primeros puestos los ocupan escritoras. En ese sentido, creo que hay más oportunidades y visibilidad para la obra escrita por mujeres.

También hay casos estupendos de recuperación de mujeres que en su momento no tuvieron la oportunidad de ver su obra publicada. Precisamente para eso, desde la Biblioteca Nacional sacamos, cada dos de enero, la lista de autoras y autores con obra en dominio publico, para que todas aquellas personas, muchas de ellas mujeres, que no tuvieron ocasión de publicar su obra, ahora puedan ser recordadas y leídas. Además, en esto hay editoriales pequeñas que han puesto muchísimo esfuerzo en recuperar la voz de mujeres olvidadas.

P.- Y, en lo que respecta a la publicación y promoción de autoras, ¿ve una tendencia asentada o una moda pasajera?

R.- Nunca sabemos lo que el devenir de la historia va a producir, pero es cierto que este fenómeno es imparable. Esperamos que nuestra sociedad siga avanzando en temas de igualdad, de tolerancia y de aceptación. Comportamientos como los recientes (los gritos machistas en un Colegio Mayor en Madrid) son una involución que no podemos consentir.

Lo que sí es cierto es que la recuperación de la voz de muchas mujeres, tanto escritoras como académicas, está escribiendo el relato desde una mirada más abierta, completa y justa. Y eso ha cambiado el canon. Yo espero y confío que no volvamos atrás, porque si solo miramos desde una perspectiva, nos estamos perdiendo la mitad del mundo. Y eso nunca lo debemos consentir.

P.- ¿Qué necesita este sector realmente para ser todo lo feminista que puede llegar a ser?

R.- Para empezar, necesita que los editores y las editoras estén convencidos, y que trabajen no solo por una idea feminista, también por una idea de calidad, buscando la calidad de la obra literaria. Lo que se necesita es un sentimiento feminista, de igualdad de derechos, en este sector y en muchos otros sectores de la sociedad. Pero, afortunadamente, cada vez hay un movimiento más claro por parte de escritoras, editores y pequeñas editoriales para dar voz a las mujeres que, o bien no la tuvieron, o ahora mismo no la tienen.

Las recomendaciones de Ana Santos

Cualquier libro de Almudena Grandes. «Cada año, el día de las escritoras tiene un lema, y el de este año es ‘antes, durante y después de las guerras’, que surgió pensando en la invasión de Ucrania por parte de Rusia», cuenta Santos. «Creímos que teníamos que reflexionar sobre esto desde la voz de las mujeres que las han vivido, han ayudado, han cuidado y han protegido, de las que también han sufrido las consecuencias de las guerras. Desde ese punto de vista, mi recomendación es cualquier obra de Almudena Grandes, una escritora que nos dejó demasiado pronto, pero que inició una serie maravillosa, los Episodios de una guerra interminable, en la que entremezcla hechos históricos con historias de personajes llenos de humanidad y honestidad, que creen en sus ideas y sin capaces de pelear por ellas hasta el final. Porque son esas pequeñas historias de héroes y heroínas anónimos las que son capaces de cambiar el mundo».

«La plaza del Diamante», de Mercè Rodoreda. «Es una novela deliciosa y creo que cualquier mujer que quiera pelear por lo que de verdad cree debe leerla», apunta la directora de la BNE. «Es la historia de Colometa, que la pobre tiene una vida horrible, lo pasa fatal, todo se le pone en contra… una vida muy dura, pero es capaz de tomar las riendas a pesar de las dificultades, pelear por lo que cree y encontrar su sitio en la vida. Es un canto a al coraje y al convencimiento de que las cosas se pueden hacer las de otra manera».

«Entre visillos», de Carmen Martín Gaite. «Es una escritora capaz de narrar el alma humana con una elegancia y una escritura maravillosa», elogia Santos Aramburo. «Es una obra que habla de la posguerra, de las consecuencias de una guerra en una pequeña ciudad de provincias, de lo que supone la falta de libertad y el sometimiento a la familia, a la religión, al qué dirán. Y cómo solamente a través de una ventanita y tapada por unos visillos se puede contemplar el mundo. Es una crítica muy bien escrita sobre una sociedad muy represiva».