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Foto de archivo de una madre soltera en el salón de su casa. EFE/ Enric Fontcuberta.

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El precio del alquiler dificulta el acceso a una vivienda digna a las madres solteras

Laura de Grado | Madrid - 19 marzo, 2024

Con un salario mínimo interprofesional que apenas supera los 1.000 euros mensuales brutos y un precio medio de alquiler en la Comunidad de Madrid que supera los 1.200 euros, el acceso a una vivienda digna es una quimera para muchas madres solteras y sus hijos e hijas. Este escenario pone de manifiesto el impacto desproporcionado que tiene el alto costo de la vivienda en las familias monoparentales, especialmente en aquellas encabezadas por mujeres.

Así lo explica el informe Acceso y mantenimiento de la vivienda en familias monoparentales, publicado por la Federación de Asociaciones de Madres Solteras (FAMS) en colaboración con la Asociación Solidaridad Madres Solteras de Madrid.

El texto revela que las familias monoparentales en España enfrentan dificultades significativas para acceder a una vivienda y señala el alto coste de la vivienda, junto con las garantías exigidas por particulares e inmobiliarias, como los mayores obstáculos para estas familias.

La renta anual media de los hogares monoparentales es considerablemente menor en comparación con los hogares biparentales. Mientras que los hogares con dos progenitores disponen de un ingreso medio anual de 39.696 euros para cubrir los mismos gastos, los hogares monoparentales solo cuentan con 21.892 euros. Esta disparidad económica dificulta aún más el acceso a una vivienda adecuada.

"La vivienda en la actualidad supone un problema estructural para la sociedad en general", reza el informe, citando datos del portal inmobiliario Idealista que revelan un precio medio de alquiler en la Comunidad de Madrid de 1.253 euros para una vivienda de 70m2.

Estas cifras contrastan con el salario mínimo interprofesional de 1.080 euros brutos al mes en 2023, lo que subraya la brecha entre ingresos y costos de vivienda.

Este 15 de marzo entra en vigor el índice para limitar los precios del alquiler en áreas tensionadas, que ya está disponible en la web del Ministerio de Vivienda, y que marcará el máximo que podrán cobrar grandes tenedores o pequeños propietarios que pongan el piso en el mercado por primera vez en los próximos 5 años.

Sin embargo, sólo se aplicará en las comunidades que lo soliciten ya que la competencia en materia de vivienda es autonómica y, de momento, solo Cataluña lo ha pedido.

Feminización de la pobreza

A ello se suma la feminización de la pobreza. Con más del 80 % de las familias monoparentales encabezadas por mujeres, estas se encuentran en una situación económica especialmente precaria, lo que se refleja en un riesgo alarmante de pobreza y exclusión social.

Según los indicadores de Sectores de Atención Social de la Comunidad de Madrid de 2022, casi el 53 % de los hogares monoparentales se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión. Además, el 20,1 % de estos hogares presenta carencia material severa, en comparación con el 8,1 % de los hogares biparentales en España.

Otro aspecto que destaca el texto es el alto riesgo de desempleo o empleo precario que enfrentan las madres solteras. Más del 65 % de estas familias buscan trabajo a tiempo parcial para poder ocuparse de sus hijas e hijos por las tardes, lo que limita sus ingresos y las expone a mayores dificultades económicas.

Más del 74 % de las mujeres monomarentales han tenido que recortar gastos esenciales en el último año, incluyendo alimentación y vivienda.

Barreras para el acceso a la vivienda a madres solteras

La situación se agrava por la falta de medidas de conciliación y corresponsabilidad en los cuidados, y las dificultades burocráticas para acceder a la vivienda pública, que además "es insuficiente".

Esta situación provoca que la mayoría de las familias monoparentales se vean obligadas a compartir vivienda, lo que a menudo las excluye de las estadísticas oficiales y contribuye a invisibilizar su realidad.

Inseguridad residencial, pobreza energética y hacinamiento son algunos de los efectos perniciosos que impactan de manera desproporcionada en las familias monomarentales o monoparentales, según la investigación. Y que afectan a su salud física, mental y social.

A pesar de los esfuerzos por garantizar el acceso a la vivienda mediante ayudas directas al alquiler, como el Plan Estatal de Vivienda 2022-2025, la investigación señala la falta de inclusión explícita de las familias monoparentales en estas políticas, lo que podría dejarlas desatendidas.