Zenaida Romeu

La directora de Orquesta cubana Zenaida Romeu. EFE/ Ernesto Mastrascusa

Zenaida Romeu: Somos la voz de las Américas expresada a través de una orquesta de mujeres

Yeny García | Madrid - 18 marzo, 2019

Nacida en una familia con un siglo de tradición musical, la vocación fue algo que vino de forma natural para Zenaida Romeu, la primera directora de orquesta graduada en La Habana. 

Elegir la dirección que tomaría en su carrera y su propósito, fue una decisión muy personal.

Su primera intención fue romper estereotipos y demostrar que la mujer cubana era mucho más que un ser sensual. En ese camino Romeu encontró un sonido propio que ha puesto voz femenina a la música salida de las Américas.

«Soy la primera mujer graduada de Dirección de Orquesta en Cuba, así que siempre, de alguna manera u otra, he tenido el propósito de hacer espacios nuevos para mi género a partir del conocimiento de una profesión que históricamente había sido dominada por los hombres», asegura en entrevista con Efe.

Orquesta de cámara de mujeres

Acostumbrada desde joven a cargar con el peso de su apellido, Zenaida entró pisando fuerte a la exigente escena cultural cubana con su primer proyecto: un coro de cámara que rompió moldes para su época.

Con años de experiencia como profesora en España y directora en Italia, Romeu siguió la ruta contraria de muchos cubanos en los noventa y regresó a la isla para fundar la «Camerata Romeu», una orquesta de cámara integrada solo por mujeres que revolucionaría la escena musical clásica en la isla.

Uno de los primeros propósitos detrás del nuevo proyecto fue «cambiar la imagen peyorativa que en muchos lugares se tenía de la mujer cubana en esa época», cuenta.

Una apuesta por la música clásica con personalidad propia

Sin embargo, una orquesta femenina en Cuba no era nada nuevo. En la década de 1930, en coincidencia con la legalización del voto para las mujeres, surgieron varios conjuntos musicales exclusivamente femeninos, pero siempre dedicados al género bailable popular, «nunca a la música clásica».

La propuesta de «una orquesta de nuevo tipo» de Romeu incluyó cambiar el tradicional «emsemble de música cubana, con guitarras, claves, tumbadora y bongó» por la típica orquesta de cuerdas y devolver «esa tradición esencialmente europea pero con un sonido totalmente nuevo».

En lo musical, Romeu decidió abrir el diapasón con un repertorio muy variado, que aunque incluye piezas de autores clásicos europeos, favorece la obra de compositores cubanos y latinoamericanos, el «verdadero objeto de la orquesta«, comenta la Maestra.

«Cada concierto es único y aunque puede que el público no comprenda el esfuerzo doble que hacemos para tocar de memoria, siempre lo agradece. (…) En cuanto al sonido, no fue adrede. Cuando empezamos a viajar y asistir a festivales, muchos músicos comenzaron a decirnos que teníamos un timbre propio», insistió.

Para la directora, es «la tradición de la orquesta de cámara centroeuropea, pasada por el tamiz de la cultura cubana, lo que le da a las interpretaciones una personalidad propia«.

La voz de la mujer en América

«Es como nosotros vemos el mundo, no una réplica exacta de como Europa hace la música. Creo que la voz de la ‘Camerata’ es la voz de las Américas expresadas a través de una orquesta de mujeres», reflexiona.

La «Camerata Romeu» se declara feminista. «Nosotras no estamos peleadas con los hombres. Solo queremos hacer visible que las mujeres podemos hacer los trabajos que históricamente solo hacían los hombres. Hace 25 años llenamos un espacio que estaba vacío», subrayó la directora.

Aunque se considera «una mujer empoderada» que desde su profesión ha allanado el camino para hacer visible el talento y la profesionalidad de otras mujeres, para Zenaida Romeu aún «se ha avanzado muy tímidamente» en la lucha por la igualdad.

Futuro optimista

«Depende mucho de la propia mujer, de esa autovaloración, ese autorrespeto que cada una tiene que tener por sí misma», señaló la Maestra, que no se considera «muy optimista» de que la verdadera igualdad entre hombres y mujeres se alcance en 100 años, plazo que el World Economic Forum ha previsto para lograr esa meta.

Según Romeu, «las mismas madres y abuelas deben ayudar a que las jóvenes no den un paso atrás y puedan llegar a ser ellas mismas».

«Yo lo que quiero es que las mujeres, las jóvenes sobre todo, pongan luz larga hacia el futuro y aprovechen las circunstancias que tienen a su favor, que estudien, que así podrán ser lo que quieran», concluyó.