Viajar sola

La escritora Liliana Chávez, autora del libro "Viajar Sola". Foto cedida por la autora.

«Viajar sola», la travesía por la memoria de las escritoras hispanoamericanas, de Liliana Chávez

Alma Xochitl Zamora | Madrid - 3 noviembre, 2021

Liliana Chávez Díaz, Sonora (México), traza en el libro «Viajar sola: Identidad y experiencia de viaje en autoras hispanoamericanas», un análisis y una investigación de archivo sobre la memoria, con cartas, ensayos y otros textos no ficticios de escritoras hispanoamericanas, como Elena Garro, Rosario Castellanos, Alma Guillermoprieto o Gabriela Mistral, entre otras, y en donde cuenta cómo han sido sus experiencias al viajar solas rompiendo los estigmas sociales.

Este libro académico, publicado por la Universidad de Barcelona, nació mientras la escritora realizaba sus estudios de doctorado en la Universidad de Cambridge. Cuando la autora estaba estudiando la crónica latinoamericana contemporánea se percató de que en casi todos los géneros literarios que implican relatos de viajes, sobresalían los nombres masculinos.

Así, durante las entrevistas que hizo a autoras como Leila Guerriero y Elena Poniatowska, dice que se pudo dar cuenta de que la razón por la que no había tanta crónica de viajes femeninos era sobre todo una cuestión de de género, y se puso a profundizar más en ello. 

En una entrevista con Efeminista, Chávez Díaz señala que en esta investigación ha intentado «demostrar que el análisis y crítica de la literatura contemporánea puede aportar también al debate y reflexión sobre problemas sociales que «nos afectan a todas y todos y no sólo a las élites intelectuales o artísticas«.

La Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Cambridge y Maestra en Estudios Latinoamericanos por la UNAM prefiere reservar sus vivencias al viajar sola para un futuro libro más personal en donde recogerá todas las experiencias que la llevaron a conocer otras mujeres que le ofrecieron ayuda u hospedaje como a la escritora Cinthia Rimsky.

Sociedades tradicionalmente machistas

P.- En su libro menciona que la mujer hispanoamericana ha tenido más restricciones para viajar en comparación a mujeres occidentales de su mismo nivel económico ¿Cuáles son los factores qué influyen para que sea así?

R.- Me parece que el gran factor diferencial es la cultura y el tipo de educación que hemos recibido sobre «el deber ser» de una mujer dentro de sociedades tradicionalmente machistas, sobre todo si esta educación sentimental, digamos, viene influida por la religión y una idea generalizada del papel de la mujer intrínsecamente ligado al espacio doméstico.

Bien o mal intencionadamente, se nos ha entrenado históricamente para cuidarnos de todos los peligros que hay fuera de casa y esto condiciona las experiencias de movilidad, al menos en los primeros viajes. Y eso cuando éstos se logran, porque no todas las mujeres se atreven a viajar solas o no lo ven como una posibilidad, incluso cuando tienen los recursos económicos para hacerlo.

Lamentablemente el acoso sexual, en sus más variadas manifestaciones, es una práctica cotidiana en estas sociedades que hasta las guías de viaje lo advierten a sus lectoras. Estos patrones se pueden percibir en los relatos y documentos de viaje que investigué de mujeres intelectuales; por ejemplo, Rosario Castellanos que casi siempre viajaba con su nana o Alejandra Pizarnik que se hospedó primero con un familiar en París, antes de decidirse por vivir sola.

Memorias de las escritoras hispanoamericanas

P.-¿Cuáles fueron sus principales aprendizajes y hallazgos en las cartas, en los ensayos y en las memorias que ha analizado?

R.- Aprendí mucho sobre cómo la experiencia de vida que provoca el desplazamiento influye en el proceso de construcción de las diversas identidades femeninas, porque no hay una sola forma de ser mujer ni una mujer es la misma a lo largo de su vida. También pude ver cómo el viaje y la escritura están muy conectados como acciones liberadoras para el caso de las mujeres: viajar permitió a las autoras de estos textos estar en contacto con realidades y culturas distintas, pero también escribir sobre estos desplazamientos les permitió hacerse de un espacio creativo para la reflexión y la autocrítica.

Un hallazgo particular en el caso de las cartas es la documentación de la materialidad del viaje, del que muy pocas veces se habla en otro tipo de textos: por ejemplo, Rosario Castellanos en sus cartas a su esposo solía discutir sobre la economía doméstica desde cualquier lugar donde estuviera; Rosario Ferré hacía listas de los libros y regalos por comprar en sus viajes.

Viajar sin la compañía de un hombre

P.Menciona en su libro que viajar sola no significa necesariamente estar sin ninguna otra persona, es decir, puedes viajar con una amiga y aún así te preguntarán: ¿Por qué viajan solas? es porque no van en compañía de un hombre ¿puede profundizar más sobre este tema?

R.- Decir que se viaja sola cuando no hay compañía o “protección” masculina es una frase común que demuestra cómo el lenguaje está ineludiblemente conectado con las sociedades que lo utilizan; más allá de la información contrastada, digamos, al decir que tal o cual mujer viaja sola se expresa un juicio, un temor o una sospecha relacionada con la identidad de la viajera. Quise jugar con los múltiples significados de la frase en el título de mi libro, pero lamentablemente, no encontré tantas mujeres que realmente viajaran completamente solas porque aún en nuestro siglo sigue siendo una actividad complicada para las mujeres.

El viaje femenino desde y por América Latina empezó a ser más común a partir del siglo XIX, pero usualmente las mujeres que viajaban lo hacían como acompañantes de sus esposos o padres, políticos o diplomáticos, o por trabajo cuando ellas mismas eran profesionales (científicas, profesoras, artistas). Ya en el siglo XX es más común que las mujeres viajen en colectivo, en los famosos “tours” organizados por empresas o con grupos de amigas, como el caso de Rosario Ferré.

Las autoras más contemporáneas que analicé sí viajan más solas, pero podría decirse que también es mayormente por trabajo, como en el caso de periodistas y críticas culturales, como María Moreno, Magali Tercero y Beatriz Sarlo.

Viajar sola

La escritora Liliana Chávez, autora del libro «Viajar Sola». Foto cedida por la autora.

Mujeres del pasado al presente

P.- En el tercer capítulo ha analizado los archivos más privados de las escritoras ¿Qué significó para usted encontrarse con estos escritos más personales de las escritoras latinoamericanas?

R.- Fue una experiencia de investigación nueva y emocionante.

El aprendizaje principal al conocer estos archivos privados de primera mano fue reflexionar sobre la importancia de valorar el archivo femenino como fuente de información y memoria al mismo nivel que los archivos de autores hombres. Al decidir qué se archiva o qué se protege, personal e institucionalmente, también se decide qué imagen del pasado de estas mujeres se conservará para el futuro.

Valorar nuestras experiencias como género y los materiales que las documentan es importante para construir nuevas genealogías más inclusivas, que profundicen sobre nuestro papel en la historia y la cultura de la humanidad en general.

Diferentes maneras de viajar sola

P.-¿Piensa que estos textos son testimonios de empoderamiento femenino?

R.- Sí, pero no porque todas las autoras que estudio sean feministas, varias de ellas no se asumen como tal. Sin embargo, creo que el empoderamiento está en el simple hecho de haber tenido experiencias excepcionales para su género en la época y sociedad que les ha tocado vivir y ser capaces de dejarlas documentadas a través de un lenguaje también excepcional. Estos testimonios de viaje son una muestra de que, para parafrasear el poema de Castellanos, otros modos de ser mujer son posibles.

P.-¿Considera que viajar sola es una forma de emancipación social de la mujer?

R.-Depende del viaje y las razones para el mismo. Cuando una mujer puede viajar sola por placer o decisión propia es sin duda una forma de liberación, pero muchas veces también se tiene que viajar sola por motivos menos agradables, como el caso de las migrantes sin documentos, las víctimas de algún abuso o las refugiadas.

El precio de viajar sola

P.-¿Considera que las mujeres seguimos pagando un coste por viajar solas?

R.-Claro, todavía hay un estigma social sobre la imagen de una mujer que viaja sola; en mi libro hago referencia a situaciones donde las escritoras relatan acosos o críticas por hacerlo. Los costos pueden ser muy variados según la posición social de la viajera y el lugar por donde se desplace; van desde la mera preocupación, temor o incomodidad hasta el acoso, la violencia verbal o física y a veces se arriesga la vida misma, como se ha visto en casos de migrantes o como el de las mochileras argentinas en Ecuador en 2016, a raíz de las cuales se inició la campaña en redes #viajosola, que también cito en el libro.