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Kellys Madrid y Territorio Doméstico/Elvira Megías

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La lucha de las trabajadoras del hogar por el reconocimiento de sus enfermedades profesionales

Laura de Grado Alonso | Madrid - 29 noviembre, 2024

Ante la invisibilización de las enfermedades profesionales de las trabajadoras de hogar, cuidados, limpieza y camareras de piso españolas, las organizaciones Kellys Madrid y Territorio Doméstico han unido fuerzas en las alianza Sin nosotras no se mueve el mundo con el propósito de que enfermedades como la epicondilitis, las hernias discales o las derivadas de inhalar productos químicos, sean reconocidas como causadas por el trabajo, y no clasificadas como comunes.

"No se reconocen las enfermedades propias de nuestro trabajo derivadas de la repetición continuada y del esfuerzo que hacemos a realizar estas tareas", explica a Efeminista la activista y portavoz de Territorio Doméstico, Rafaela Pimentel.

Una de las consecuencias más directas es que no pueden acceder a las incapacidades laborales específicas. Al considerarse estas dolencias como comunes, no se contemplan las bajas prolongadas o incapacidades permanentes.

"No es que no te las reconozcan y ya está, sino que terminamos con los cuerpos rotos porque tenemos que seguir trabajando pese a no poder", añade Pimentel.

Al verse obligadas a reducir sus jornadas o a abandonar el trabajo debido a problemas de salud no reconocidos como profesionales, cotizan menos y, por lo tanto, reciben pensiones muy bajas, perpetuando la pobreza en su vejez.

Un sector feminizado y precarizado

En España, más de 350.000 personas trabajan como empleadas del hogar y la precariedad del sector está atravesada por la discriminación de género y origen. Más del 95 % de las trabajadoras de hogar y cuidados son mujeres, y muchas de ellas migrantes.

La portavoz de Kellys Madrid, María del Mar Jiménez, señala sin titubeos que el hecho de ser migrantes es una de las principales razones detrás de la invisibilización de su situación.

"En este país, las mujeres somos ciudadanas de segunda y las migrantes de tercera", critica Jiménez.

Entre las enfermedades que afectan a estas trabajadoras, explica, se encuentran los problemas musculoesqueléticos, como tendinitis, hernias, epicodilitis, síndrome del túnel carpiano y lumbociatalgias, o las respiratorias derivados del uso de productos químicos. 

"¿Cómo es posible que a una persona que trabaja con productos químicos o productos de pintura en una empresa se le reconozca la bronquitis química, pero en nuestro caso no, que trabajamos con vaporizadores de productos químicos que estamos oliendo todo el día y que limpiamos entre 25 y 30 habitaciones al día con ellos?", puntualiza Jiménez.

Además, la carga física y emocional genera estrés, ansiedad y depresión, que se ven agravados por las condiciones de precariedad.

Avances legislativos y propuestas de las trabajadoras del hogar

Tras dos años de trabajo, Sin nosotras no se mueve el mundo ha impulsado un dialogo con instituciones y organizaciones sociales para sensibilizar sobre esta problemática y buscar soluciones legislativas. Como parte de su iniciativa, presentarán su campaña de incidencia el próximo 30 de noviembre en el Museo Reina Sofía de Madrid, acompaña de un calendario 2025 con imágenes y poemas que reflejan sus luchas.

La ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2023 y la aprobación del Real Decreto ley 16/2022 introdujeron mejoras, como el acceso a la prestación por desempleo. Sin embargo, para las trabajadoras, estos avances no son suficientes.

El nuevo marco legal vigente desde septiembre con el Real Decreto 893/2024, que obliga a evaluar los riesgos laborales en los domicilios y establecer protocolos contra el acoso, no será exigible hasta 2026.

Hacia un futuro laboral digno

Además, Territorio Doméstico pide participar en la creación de guías de salud laboral y protocolos contra la violencia y el acoso: "No queremos que quienes redacten estas normativas lo hagan desde un despacho, sin entender nuestras realidades. Las técnicas y los técnicos deben escuchar a las trabajadoras, porque somos nosotras las que sufrimos las consecuencias", señala.

"Vamos a seguir luchando hasta que se reconozcan los derechos de las personas que estamos realizando una tarea tan importante los cuidados y las tareas domésticas, hasta que la ciudadanía se consciente de que hay personas que estamos realizando este trabajo y que tenemos derecho y hasta que esto se reorganice de otra manera", concluye la portavoz de Territorio Doméstico.

Por su parte, las Kellys reclaman una "Ley Kelly" que regule las condiciones de las camareras de piso y obligue a que sean los propios hoteles quienes las contraten directamente en lugar de empresas externas, que les pagan menos y pierden todos los derechos que comprenden los convenios.