• Fotografía de archivo del 21/02/2019 de la pintora Soledad Sevilla que se ha alzado con el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2020. EFE/Archivo/Kai Försterling

  • Magia en Otura (2018). Fotografía cedida por la galería Marlborough de Madrid para uso editorial.

  • Lunes (2017). Fotografía cedida por la galería Marlborough de Madrid para uso editorial.

  • (2016) Luces de invierno. Fotografía cedida por la galería Marlborough de Madrid para uso editorial.

  • (2017) Luces de Invierno. Fotografía cedida por la galería Marlborough de Madrid para uso editorial.

  • Luces de invierno (2017). Fotografía cedida por la galería Marlborough de Madrid para uso editorial.

Soledad Sevilla, la artista de mirada poética, Premio Velázquez 2020

Carmen Sigüenza | Madrid - 23 noviembre, 2020

El premio Velázquez de Artes Plásticas, considerado el Cervantes de las artes, ha recaído este año en Soledad Sevilla “por ser pionera en la experimentación con los lenguajes en el Centro de Cálculo, y por la solvencia con la que transita entre el plano y el espacio, así como por su forma innovadora de entender la luz, los materiales y la geometría”, según el fallo del jurado.

Naturaleza y  arquitectura

El jurado ha añadido en su motivación que “su obra es reconocida por su  reflexión sobre diferentes tradiciones y culturas artísticas, que abraza e incorpora al presente, siempre en la tensión entre naturaleza y arquitectura”. Este galardón lo concede el Ministerio de Cultura y Deporte de España desde 2002 para otorgar el reconocimiento institucional a un creador o creadora nacional de España o de los Estados que integran la Comunidad Iberoamericana de Naciones, cuya obra sobresale con especial significación en el ámbito de las artes plásticas.

El jurado ha estado presidido por la directora general de Bellas Artes, María Dolores Jiménez-Blanco, y ha estado integrado por la artista chilena visual chilena Cecilia Vicuña, ganadora del año pasado; los artistas Lluís Fuster Sastre y Eugenio Ampudia; la conservadora de la Colección Banco de España, Yolanda Romero Gómez; el director del Patio Herreriano, Francisco Javier González-Hontoria, entre otros.

Biografía

Soledad Sevilla (València, 1944), comenzó su trayectoria en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi en Barcelona, donde estudió entre 1960 y 1965, aunque no es hasta los 70 cuando comenzó a usar la geometría como una base normativa en su obra.
Entre 1969 y 1971 participó en el Seminario de generación automática de formas plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, el lugar al que llegó el primer ordenador en España y que tuvo una intensa relación con el mundo del arte.

Tiempo después, llegaron varios reconocimientos como la Beca de la Fundación Juan March (1979), la Beca Centro de Promoción de las Artes Plásticas e Investigación de las Nuevas Formas Expresivas (1980) y una estancia, entre 1980 y 1982, en Boston, tras recibir la Beca del Comité Conjunto Hispano Norteamericano para Asuntos Culturales.

Renovación plástica

En la Universidad de Harvard disfrutó de otra Beca específica para realizar estudios: Technical Examination of Works of Arts, Fine Arts Department. Es allí donde empieza a trabajar la serie «Las meninas», aplicando una estructura básica en forma de retícula para reinterpretar los espacios y las atmósferas del cuadro de Velázquez.

A su vuelta a España, realizó diversas instalaciones ambientales, todas ellas con un «marcado, pero sutil carácter pictórico», que plantean una profunda renovación plástica. Entre sus trabajos más destacados se encuentran la serie «La Alhambra», con el que constituye un trabajo de reinterpretación del palacio nazarí. En 1998 realiza su primera exposición en la Galería Soledad Lorenzo, con la que trabajará como artista hasta su cierre en 2012.

En 1992 realiza en el Castillo de Vélez Blanco (Almería) una proyección sobre los muros desnudos del patio que permite visualizar nuevamente el pórtico renacentista que actualmente está en el Metropolitan Museum de Nueva York.

Exposiciones

Entre sus exposiciones más destacadas de los últimos años se encuentran la realizada en el Centro José Guerrero, «Variaciones de una línea» que revisa su obra de los años 60 a los 80 o la instalación «Casa de oro» que trasforma el patio de una casa morisca del Albaicín.
«Génesis» es el título de la exposición en la galería Marlborough de Barcelona, una revisión de su obra desde los años 60 hasta 2017, y; en 2018, realiza en el CEART la exposición «Espacios de la mirada» una amplia retrospectiva de su trabajo, en la que se percibe como su creación ha estado siempre dedicada a la exploración de la luz y el espacio.

La luz, mirada poética

En sus sucesivas instalaciones y series pictóricas la luz se convierte en el elemento central en la obra de la artista.

«Un cuadro es para ponerse delante, pensar y meditar»

«Para mí la pintura es lo más importante. Ahora lo tiene difícil en un momento en el que el ordenador y las imágenes lo copan todo, pero un cuadro es para ponerse delante, pensar y meditar, y es como la poesía que nunca va a dejar de hacerse porque es metafísica necesaria como la respiración y va cono el espíritu del hombre, explicaba a Efe la artista, Medalla de Oro de las Bellas Artes y Premio Nacional de Artes Plásticas 2007, durante su exposición en la galería Marlborough de Madrid con la muestra «Luces de invierno» (2018), una reflexión sobre su vida, una mirada poética a su invierno personal, «sin nostalgia».