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Una operaria muestra el trofeo antes de la final de la Supercopa de España en Arabia Saud en una foto de archivo de Julio Muñoz. EFE

Pese a los baños en los campos de fútbol, Arabia Saudí sigue castigando a las mujeres

Isaac J. Martín | El Cairo - 26 abril, 2022

Las activistas saudíes que llevan años luchando por los derechos de las mujeres han calificado de irrespetuosas las declaraciones que el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, ha realizado acerca de cómo su gestión logró que las saudíes tuvieran su liga de fútbol y «cuartos de baño en los estadios».

Lina al Hathloul, hermana de la feminista Loujain al Hathloul, ha indicado a Efe que «es muy irrespetuoso e impactante aplaudir semejante tontería» ya que, mientras se celebraba la Supercopa de España en Arabia Saudí, en enero de 2020, su hermana se encontraba en prisión y «siendo torturada».

«Tal revelación dice mucho sobre el interés que la gente tiene en Arabia Saudí y es simplemente ser parte de la ventana del Gobierno saudí«, ha aseverado la también responsable de monitoreo y comunicación en la ONG saudí ALQST, con sede en Londres.

Igualdad discutida

Rubiales ha afirmado ayer en una rueda de prensa en la que defendió la legalidad del contrato para que la Supercopa de España se jugase en Arabia Saudí que antes de que la RFEF fuera al país árabe «no había ni baños para las mujeres en los campos de fútbol».

«Con nosotros entraron en igualdad, mujeres solas, acompañadas y sentándose donde querían, no en una esquina apartadas», ha destacado el dirigente deportivo.

Asimismo, ha aplaudido la creación de la liga de fútbol femenino en Arabia Saudí, cuyo primer partido se celebró en noviembre de 2021, algo que se consiguió gracias al «magnífico acuerdo» que defendió Rubiales.

La saudí Al Hathloul, que ha afirmado en un momento de la conversación que no tiene ni palabras para calificar las afirmaciones de Rubiales, señaló que lo que quieren y por lo que luchan es para que las mujeres en Arabia Saudí «tengan sus voces, su libertad de expresión y que ellas luchen», y lo que no quiere, aclara, es que «un evento de fútbol oculte la situación de las saudíes».

«Si alguien se preocupa realmente por los derechos humanos en Arabia Saudí, no estaría aplaudiendo que las mujeres tengan baños en un evento deportivo, sino lo que deberían estar haciendo es ayudar a elevar las voces para que las mujeres saudíes luchen por ganar sus derechos», ha explicado.

Y lo que deberían hacer, ha continuado, es «presionar al Gobierno saudí para que escuchen a sus propios ciudadanos».

Sección familiar

Desde enero de 2018, Arabia Saudí permite a las mujeres entrar a los estadios pero solo podían sentarse en zonas separadas de los hombres a las que llaman «sección familiar».

Esto forma parte de las medidas que el príncipe heredero saudí y líder de facto, Mohamed bin Salman, comenzó a promulgar desde que ascendió en la línea sucesoria en 2017.

Otras de las medidas que tomó fue levantar la prohibición de las mujeres para conducir un vehículo, algo ilegal en el reino ultraconservador hasta 2018.

Mujeres que hicieron campaña para que se les permitiera conducir, como Loujain al Hathloul o Eman al Nafjan, fueron detenidas en mayo de 2017.

Ahora pese a que estén en libertad la mayoría de las activistas detenidas, sus pasaportes han sido confiscados y tienen prohibido hablar con los medios o criticar al Gobierno de Riad.

De «segunda clase»

Al respecto, la investigadora sénior sobre los derechos de la mujer para Human Rights Watch (HRW), Rothna Begum, ha dicho a Efe que estas activistas «siguen sujetas a penas de prisión suspendidas y a prohibiciones de viaje, lo que significa que pueden ser enviadas de vuelta a prisión en cualquier momento en que se considere que critican a las autoridades».

Ha indicado que algunas de estas reformas en los últimos años en Arabia Saudí «han sido importantes» y se han realizado «como resultado» del trabajo realizado por las activistas, pero aclaró que las autoridades «continúan implementando en gran medida el sistema de tutela masculina, dejando a las mujeres como ciudadanas de segunda clase en su propio país».

Begum ha explicado que «si bien algunas organizaciones están preparadas para elogiar a Arabia Saudí por pequeñas reformas, deben tener en cuenta la campaña de ‘sportwashing’ (limpiar la imagen del país a través de eventos deportivos de gran calado) de las autoridades saudíes, particularmente en un momento en el que encarcelaron a activistas por exigir reformas».

Asimismo, quiso hacer hincapié en que algunas mujeres saudíes pueden ahora asistir a ver el fútbol, pero «a muchas otras se les puede negar el derecho a salir de su hogar, y los esposos y padres aún pueden llevar a las mujeres a los tribunales por desobediencia».