Sara Torres "Lo que hay"

Portada de "Lo que hay", de Sara Torres.

Sara Torres indaga en el duelo y el deseo sin culpa en «Lo que hay»

Carmen Sigüenza | Madrid - 29 agosto, 2022

Precedida como poeta misteriosa de lirismo punzante en libros como «La otra genealogía» (ediciones Torremozas), premio Gloria Fuertes de Poesía; «Conjuros y cantos» (Kriller71) o «El ritual del baño» (la Bella Varsovia), la asturiana Sara Torres se ha estrenado en la narrativa con «Lo que hay».

Torres (Gijón, 1991) ha creado en «Lo que hay» (Reservoir Books) un libro poético, valiente, afilado y reflexivo sobre el deseo y la culpa, el duelo, la muerte y el amor con sus muchas aristas.

Una mirada sin velos sobre la enfermedad, el cáncer y la transformación de los cuerpos obligados a una aprobación social complaciente y que no asuste. Temas, todos ellos, tratados con enjundia; a veces de apariencia ligera y liviana, pero que son un arpón con ecos filosóficos cargados de luz.

El duelo, el deseo sin culpa

«Mientras mi madre moría, yo estaba haciendo el amor. La imagen me asombra y me perturba. Mi madre se iba y yo me agarraba a algo desbocado, que persevera cuando lo que más amamos, lo que nos es más familiar, comienza a suspenderse y ya nos abandona. Ella sobre mí, los muslos húmedos apretados contra mis caderas y esta mano dentro empujando…».

Así comienza el libro de Torres, filóloga y quien, tras doctorarse en la universidad Queen Mary de Londres y pasar con una beca posdoctoral por la Universidad de Passau (Alemania), actualmente estudia  en torno a las «escrituras posdiagnóstico de cáncer».  Ha sido profesora asociada a la Universidad Autónoma de Barcelona y dirige el seminario «Corporalidades en Espai Crisi».

La escritora Sara Torres. Foto: Alba Ricart

La escritora Sara Torres. Foto: Alba Ricart

Perdida de la vida y del amor

«Pero ¿olvidé a mi madre una sola vez? No. Cuando parecemos ausentes de un mal, recordamos también con los sufrimientos del cuerpo, los dolores, la ansiedad. El miedo a la pérdida del amor, a la pérdida de la vida. Mi entrega a la vida era el modo de recordar el cáncer, a ella, de tenerla en cuenta. Dentro, mi madre es mi roca dura. Lo que determina los siguientes estratos de la experiencia. Amar es amar siempre después de mi madre».

La autora narra en este hondo libro -con el que no busca respuestas sino solo exponer los temas, como dijo la autora en una entrevista- la muerte de la madre justo en el momento en el que la protagonista está haciendo el amor con una mujer en un hotel de Barcelona y la llaman para darle la noticia.

Ella tenía un vuelo para ir a verla al día siguiente, pero ya es tarde. Al tiempo, la amante desaparece de su lado de forma inesperada y su pareja vuelve de Londres para instalarse con ella en un pequeño apartamento junto al mar. Ahí empieza la herida del cuerpo por la pérdida de la madre y el anhelo por esa amante desaparecida.

Despedidas y rituales

Una excusa para reflexionar y tocar al lector con un texto lleno de simbolismo, como el que crea en torno a las palmeras, ejemplo de dureza y flexibilidad ante los furiosos vientos.

También un texto para hablar de la monogamia, el sexo, los cuerpos enamorados, enfermos y reconstruidos, la despedida, las rupturas y sus rituales, como el que recoge de la reina de la performance Marina Abramovic (premio Princesa de Asturias)  y su pareja Ulay en 1988.

Ambos artistas decidieron separase y durante 90 días caminaron a lo largo de la Muralla China, cada uno desde un extremo, para encontrarse luego en el medio y despedirse allí.

El libro también está trufado de referencias a diferentes autoras y autores, como Anne Boyer, de la que la protagonista de la novela dice que «vivió el cáncer de mama soltera» y escribe «que no le sorprende que en Estados Unidos la mortalidad de las mujeres solteras con cáncer sea el doble de la de las casadas. Tampoco que entre las solteras mueran más mujeres pobres. ¿Cuál es el rol de las hijas? La autora tenía una cuando enfermó».

Igualmente Torres alude a otros creadores como Virginia Woolf, David Le Breton, Walter Benjamin o Jane Winterson, con una cita: «La escritura es la mejor forma de hablar de la cosa más difícil que conozco: el amor».

Y también está presente la música de Rosalía y Laurie Anderson y su «I walk accompanied by ghosts» (camino acompañada por fantasmas) quien cierra el libro.