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Foto de archivo de la comarca de A Ulloa durante el festival Agrocuir. EFE/ Eliseo Trigo

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La revolución queer de los pueblos: el auge de los festivales rurales que desafían el sexilio y la invisibilidad LGTBIQ+

Nayara Garde y Laura de Grado | Valle del Aragón (Navarra) / Madrid - 28 junio, 2026

El imaginario que rodea a la celebración del Orgullo LGTBIQ+ está asociado a multitudes, carrozas llenas de brillo y grandes ciudades. Sin embargo, lejos del gentío y a kilómetros de las capitales, las personas y realidades queer siguen existiendo en unos entornos rurales cada vez más acostumbrados a convivir con la disidencia sexual y de género.

Las míticas carrozas desfilan ahora sobre una tierra menos manida que el asfalto de la ciudad, entre valles y plazas que acogen las consignas y realidades LGTBIQ+ con esmero, interés y Orgullo.

"Los pueblos son el futuro", afirma con rotundidad la drag queen Gata al Kuadrado desde Santacara, municipio navarro, tras uno de sus shows con el grupo Travéstika, aunque matiza: "si no podemos vivirlos de manera cómoda, no serán".

Gracias a su participación y a la de muchas personas y entidades, cuestiones y términos como "sexilio", "dead name" o "pronombres" resonaron el pasado 20 junio en la plaza principal de Santacara, un pueblo de poco más de 850 habitantes del Valle del Aragón, en el sur de Navarra, donde se celebró una mesa redonda con motivo del primer Orgullo Fest (Orgullo rural de la zona).

"El Orgullo y las personas queer también existimos en los entornos rurales"

Este acto de pedagogía queer fue una de las muchas actividades que se llevaron a cabo en el pueblo navarro que busca, junto a sus vecinos del valle -Carcastillo, Figarol, Murillo el Fruto y Mélida-, eliminar las barreras del campo que todavía persisten.

Una comida popular con más de un centenar de asistentes, monólogos de la mano de Elsa Ruíz, actuaciones musicales y un emotivo pregón pronunciado por Miguel Ibiricu, alcalde de Santacara y principal propulsor de este orgullo rural, también formaron parte de esta primera edición del Orgullo Fest. 

"El Orgullo y las personas queer también existimos en los entornos rurales. Un pueblo, una zona, un valle, no se mide por lo que siempre ha hecho, se mide también por lo que es capaz de imaginar", exclamó Ibiricu desde el balcón del Ayuntamiento del pueblo, en un discurso que dio inicio a esta jornada LGTBIQ+.

Miguel Ibiricu, alcalde de Santacara, y demás personalidades políticas de la zona, en el balcón del ayuntamiento de Santacara después del pregón del Orgullo Fest. EFE/Nayara Garde

"Cuándo nos reunimos y hablamos sobre hacer una reivindicación, todos estuvimos de acuerdo en que tenía que ser LGTB", explica Olaia Fraile, alcaldesa de Carcastillo, uno de los pueblos que compone el Valle del Aragón. La regidora apunta que la cita dependió de la financiación del Gobierno de Navarra, ya que los ayuntamientos no contaban con presupuesto suficiente para organizarla por sí solos.

"Nos enteramos que había una subvención para entidades públicas rurales y que si nos asociábamos los cinco pueblos podríamos conseguir una cantidad de dinero importante", explica Fraile.

Para quienes, como el joven Álex Fraile, un chico trans, han construido su identidad queer en las calles de este valle, iniciativas como el Orgullo Fest suponen "un avance" en localidades pequeñas donde estas realidades son aún un tema "tabú".

Frente a ello, Gata al Kuadrado reivindica la creación de una "red vecinal real" capaz de fomentar la "inclusión en los pueblos" y luchar contra la despoblación.

Imagen de la mesa redonda que se celebró en el marco del Orgullo Fest, el 20 de junio en Santacara. EFE/Nayara Garde

Una red de festivales queer que florece en los pueblos

El Orgullo Fest del Valle del Aragón no es una excepción. En los últimos años, los entornos rurales han visto surgir una constelación de festivales, encuentros y proyectos culturales, en su mayoría autogestionados, que reivindican la diversidad sexual y de género desde una perspectiva ligada al territorio.

Lejos de la imagen de aislamiento que tradicionalmente se ha asociado a los pueblos, estas iniciativas están construyendo espacios de encuentro, visibilidad y comunidad para las personas LGTBIQ+.

Uno de los más populares es Agrocuir da Ulloa, en Monterroso (Lugo), que celebrará este verano su undécima edición. Nacido en Galicia, se ha convertido en una referencia estatal por combinar cultura, ruralidad, activismo y celebración.

A su estela han surgido otros proyectos como Serrana Cuir, en Chelva (Valencia), que este año celebró su tercera edición bajo la premisa de que "la cultura, la diversidad y la convivencia son herramientas fundamentales para construir comunidades más libres, vivas y habitables para todes".

"Queríamos demostrar que el mundo rural también es un lugar donde habitar, donde crear comunidad y donde las personas LGTBIQ+ vivimos y existimos", recuerda Carmen, integrante de la organización del festival, al explicar el origen del festival.

Tres años después, la organización mide su crecimiento menos por la asistencia que por su arraigo en la comarca. "Nuestra idea no es que el festival crezca en número, sino que crezca en participación, sobre todo de las personas del pueblo y de la serranía", señala, y explica que esa implicación se ha traducido este año en la colaboración de colectivos locales, artesanas, voluntarias y agrupaciones de municipios cercanos.

Y anima a otros pueblos a impulsar iniciativas similares porque "lo bonito es que nazcan desde el territorio y para el territorio".

También forman parte de esta red Cameros Cuir, celebrado los días 6 y 7 de junio en Nieva de Cameros (La Rioja); La Cuireño, que tendrá lugar el próximo 4 de julio en Barrillo de Curueño (León); o Achocuir, festival de folclore y diversidad celebrado en La Albatalia (Murcia), entre otros.

El auge de estos festivales coincide con un momento en el que España se sitúa como el país europeo con mayores garantías legales para las personas LGTBIQ+, según el Mapa Arcoíris 2026 de ILGA-Europe.

El 71,7 % de la población considera que el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ+ beneficia al conjunto de la sociedad y casi ocho de cada diez valora positiva y muy positivamente la celebración del Día del Orgullo LGTBI+, según el estudio de 'Diversidad sexual' del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Plumas rurales, un mapa interactivo

Justamente con el objetivo de demostrar que las personas queer también habitan, crean comunidad y transforman los territorios más allá de las grandes ciudades, nació Plumas de Pueblo, un mapa colaborativo que reúne cerca de 70 iniciativas LGTBIQ+ desarrolladas en entornos rurales de todo el Estado.

El proyecto ha sido impulsado por Proyecto Hortensia, con el apoyo de La Intersección, y se ha construido a partir de la investigación antropológica de Paulino Ramos y de las aportaciones de decenas de personas y colectivos.

"Había muchas personas queer y trans que reclamaban que se empezara a hablar también de las personas LGTBI fuera de las grandes ciudades", explica Javier Vaquero (ella), integrante de Proyecto Hortensia y La Intersección, sobre la necesidad de este mapeo.

El objetivo, dice, era mostrar una realidad frecuentemente invisibilizada y cuestionar la idea de que los espacios rurales son necesariamente hostiles para la diversidad.

"Tenemos que contar estas historias, tenemos que contar estas iniciativas para que no parezca que las personas queer solamente pueden vivir en las ciudades", insiste Vaquero.

Y añade que muchos de los referentes y de las personas que ahora están desarrollando sus activismos en estas cuestiones "lo están haciendo en el entorno rural".

La iniciativa también busca generar un efecto llamada, añade. Sus impulsores reconocen que el mapa todavía presenta lagunas territoriales, especialmente en algunas comunidades autónomas, pero esperan que su difusión permita identificar nuevas experiencias y animar a otras personas a poner en marcha proyectos similares.

Vista del mapa 'Plumas de pueblo'.

Sin embargo, este tipo de avances conviven todavía con importantes desafíos. Según el informe Estado del Odio 2026 de FELGTBI+, el 54 % de las personas LGTBI+ sufrió algún acto de odio presencial o en internet durante el último año y un 22 % afirma haber padecido una agresión física.

En el caso de las mujeres lesbianas y bisexuales, el 81,9 % ha sufrido algún tipo de violencia relacionada con su orientación sexual, según el Instituto de las Mujeres.

Volver del sexilio

Durante décadas, la falta de referentes y espacios seguros empujó a muchas personas LGTBIQ+ a abandonar sus pueblos en busca de mayor libertad y anonimato en las ciudades. Un fenómeno conocido como sexilio.

Una de cada tres personas LGTBIQ+ ha abandonado su hogar en España por motivos de orientación sexual, identidad o expresión de género, según un informe de 2025 la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) y la Universidad de Salamanca.

En los pueblos, donde las redes sociales suelen ser más reducidas y la visibilidad puede resultar más difícil, la marcha ha sido históricamente una salida frecuente para muchas personas.

Los festivales queer rurales aspiran ahora a revertir, al menos en parte, esa dinámica. Más allá de su carácter festivo, funcionan como espacios de encuentro y debate que ponen sobre la mesa cuestiones como la diversidad, la convivencia o la discriminación en el medio rural.

"Muchas veces el festival es la punta del iceberg. Es el momento más visible, pero detrás hay comunidades organizadas que llevan tiempo construyendo redes de apoyo", concluye.

"Es importante que la gente que se ha ido tenga la sensación de que puede volver. Muchas personas se marcharon, pero les gustaría regresar, lo que necesitan es sentir que cuando vuelvan encontrarán espacios donde poder vivir con normalidad", concluye Vaquero.