Prostitución normalizada e invisibilizada en la red

Imagen de archivo de una manifestación en Pamplona con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género. EFE/Villar López

La prostitución, una actividad que se multiplica y se normaliza en la red

Concha Tejerina | Valencia - 12 diciembre, 2022

Machista, con actitud patriarcal y consumidor frecuente de pornografía. Estos son algunos de los rasgos atribuidos al demandante de prostitución, una actividad que en la última década experimenta una transformación digital profunda y que en España puede considerarse «legal en la práctica», por la normalización de su presencia en internet, según Antonio Ariño, catedrático de Sociología en la Universidad de Valencia.

A su juicio, la prostitución en España podría calificarse como una práctica «alegal», pero en internet, donde hay una «desinhibición del lenguaje» y un «avance en la cosificación de los cuerpos sin el menor autocontrol y autorregulación», se convierte en un fenómeno «normal y tolerado», lo que se traduce en una «legalización de facto».

Así lo pone de manifiesto Ariño en una entrevista con EFE, quien en su libro «La prostitución en la Comunidad Valenciana» (Tirant Lo Blanch), propone una mirada sociológica a este fenómeno y analiza las características propias de una «institución histórica de larguísima duración» y sustentada en buena medida en mujeres víctimas de trata.

Aunque la publicación no hace referencia concreta a la ley del «solo sí es sí», que considera ilícita la publicidad que promueva la prostitución, Ariño indica que están estudiando su impacto en el descenso o desaparición de algunos de los servicios que ofrecen las distintas plataformas a través de internet.

La prostitución se multiplica en la red

En los últimos diez años, según Ariño, la prostitución sufre una transformación profunda ante la generalización de los teléfonos inteligentes y la ubicuidad del acceso a internet, con nuevas formas de organización en torno a plataformas que la hace más móvil y dispersa pero, sobre todo, «más invisible y más normalizada».

La prostitución «se ha multiplicado y crecido exponencialmente en internet», afirma el catedrático de Sociología, que explica que en esa migración se observa una reducción importante de la prostitución a pie de calle, un desplazamientos a pisos -con mayor dispersión en la ciudad- y una gran movilidad de las mujeres.

Y es que las plataformas digitales permiten desarrollar de una forma extensa la mercadotecnia digital y generar así nuevas experiencias, como la emisión de directos en la red («webcamming») o la creación de foros de demandantes.

Precisamente, el análisis de webs y plataformas permite a Ariño confeccionar mapas de anuncios, pisos, clubes y agentes por toda España, así como de los servicios que ofrecen, y comprobar el «carácter mercantilizador, machista y agresivo en muchas ocasiones, que aproxima prostitución y pornografía».

Durante la pandemia, señala Ariño, hubo una «diversidad de estrategias» para eludir los controles y, aunque los clubes tuvieron que cerrar «o abrieron de forma intermitente», la práctica de la prostitución en los pisos no se pudo controlar y «se mantuvo contacto físico y sin protección» frente al coronavirus.

El perfil del demandante de prostitución

Aunque no se conocen cifras absolutas del número de demandantes de prostitución, diversas encuestas indican que pueden ser entre el 4 y el 10 % de los hombres, de entre 20 y 55 años.

Entre ellos, son mayoría los varones que viven solos y están separados o divorciados; poseen una visión «segregadora y machista» de la mujer; y consumen con frecuencia pornografía.

Otro de los datos incluidos en el estudio, y en el que Ariño señala que le gustaría profundizar porque el tamaño muestral es pequeño, es el de la orientación ideológica; en el caso de la política, la mayoría de los demandantes es de extrema izquierda, y en cuanto a la religión, predominan los demandantes creyentes no practicantes.

Mujeres en situación de prostitución

A pesar de que tampoco se dispone de cifras absolutas sobre las mujeres en situación de prostitución, se estima que en la Comunidad Valenciana podrían ser entre 10.000 y 13.000 mujeres, en su mayoría de entre 25 y 34 años, y un número importante ellas son víctimas de trata de países como Nigeria, Rumanía o Colombia.

Ariño subraya que desde que comenzó la guerra de Ucrania, observa a través de internet «cierto incremento» de mujeres procedentes de ese país que son prostituidas porque, afirma, «todas las situaciones de necesidad extrema son aprovechadas por gente sin escrúpulos».

Las mujeres en situación de prostitución ocupan posiciones subordinadas e inferiores, proceden de entornos pobres y vulnerables y cuando no son víctimas de trata, suelen verse empujadas por la necesidad de un medio de subsistencia económica.

«Abarca desde fenómenos de nivel social más bajo hasta la prostitución de lujo», añade Ariño.

Posibles soluciones a la prostitución

Para Ariño, «no hay fórmulas mágicas». «No las hay para casi ningún fenómeno social y menos para uno como éste, que es extraordinariamente complejo», señala este catedrático, que reclama tanto reformas legislativas como actuaciones policiales.

Antonio Ariño presenta un informe sobre la prostitución en la red

El catedrático de Sociología en la Universitat de València Antonio Ariño (en imagen). EFE/ Ana Escobar

El Congreso tramita una proposición de ley del PSOE que busca caminar hacia la abolición de la prostitución penalizando todo tipo de proxenetismo y multando a los consumidores.

En la Comunidad Valenciana, además de ordenanzas municipales que ya imponen sanciones, la Generalitat propone, en esa línea, una serie de modificaciones normativas para sancionar la demanda de prostitución y a todo aquel que se beneficie de ella, y trabaja para que se lleven a cabo medidas de apoyo a las mujeres víctimas.

«Si alguien piensa que una ley abolicionista lo resuelve en un ‘plis plas’, que se vaya a Francia y vea que en 2016 se aplicó una ley abolicionista y no se ha abolido (la prostitución). Si alguien piensa que esto se resuelve legalizándola, que se vaya a Alemania o Amsterdam y verá que no», asevera Ariño advirtiendo de la complejidad del problema.

«¿Qué alternativa se va a ofrecer a estas mujeres que proceden de la trata, no tienen documentación y les han obligado a contraer una deuda?», se pregunta.

«Hay que rescatarlas y liberarlas de estas mafias, facilitarles vivienda e introducirlas en un proceso de formación para que puedan encontrar un trabajo que ellas entiendan que es digno y les permita llevar una vida autónoma», concluye Ariño.