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Panel del II Congreso Sobre Violencia Sexual, celebrado en Logroño, en donde también participó la portavoz de Igualdad del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Laura Berja. EFE/ Raquel Manzanares

La prostitución es un gran negocio y eso complica su abolición

EFE | Logroño - 23 septiembre, 2022

La prostitución es «un gran negocio, hay muchísimo dinero en él», lo que dificulta el objetivo de llegar a su abolición, ha afirmado a Efe la experta Zua Méndez, creadora, junto a Teresa Lozano, de la plataforma «Towanda Rebels».

Ambas, figuras destacadas en el movimiento que pide la abolición de la prostitución, participaron hace algunos días en Logroño en el II Congreso Nacional sobre Violencia Sexual, al que asistieron 200 personas y en el que han recordado que «Towanda Rebels», en 2017, difundió una campaña que aludía directamente a los «puteros».

«La prostitución es un gran negocio, hay muchísimo dinero en él» e, incluso, «las grandes productoras, también en España, tienen intereses en la pornografía y en la prostitución», ha insistido Méndez.

Esa «es una realidad con la que nos topamos a diario», ha indicado, y que dificulta el que se pueda abolir la prostitución, que es «uno de los negocios más lucrativos del mundo, junto a la venta de armas y de drogas».

«No es una lucha fácil porque hay muchos intereses y por eso se trata de confundir y hasta parece que hay un debate entre mujeres sobre si prostituirse es un derecho», ha defendido.

La prostitución como violencia machista

Para Lozano, la permisividad social hacia la prostitución podría acabar si se calificara como una forma de violencia machista porque se trata de una relación desigual, ya que las mujeres que la ejercen no lo hacen libremente.

«Hay mitos y permisividad social en torno a la prostitución -ha subrayado- porque no se habla de las víctimas, las mujeres»; y ha reclamado «empezar a dar visibilidad a estos hombres que están ejerciendo violencia sexual, que es lo que es realmente».

De hecho, ha afirmado, la base de la «ley del solo sí es sí» es que, «mientras no haya deseo sexual por las dos partes, hablamos de una relación desigual y de una relación de violencia».

Sin embargo, «en nuestra cultura, hay mitos que de alguna manera justifican a los agresores, a los ‘puteros'», ha dicho, y «no se entiende bien qué es la prostitución, que supone el secuestro y explotación de mujeres porque hay ‘puteros'».

Méndez ha asegurado que, incluso en la campaña de «Towanda Rebels» de 2017, centrada en los «puteros», «el debate se fue hacia si las mujeres querían prostituirse».

Y «ocurrió así porque hubo un boom de hombres furiosos que se sentían cuestionados y que querían que no les dijeran que sabemos lo que hacen, que es violencia contra las mujeres».

Esos «hombres furiosos», ha añadido, «recurren siempre al tópico de que las mujeres que se prostituyen lo hacen porque quieren», que es la misma idea que se difundió hace unos días en una manifestación en Madrid donde se reclamaba el derecho a ejercer como trabajadora sexual.

Para ella, «si rascas un poco y buscas quién inicia ese tipo de movilizaciones, ves que quien está detrás del llamado sindicato de trabajadoras sexuales no son mujeres, son hombres que se enriquecen a través de esta esclavitud».