Mujer bombera Cataluña

Cecilia Egea, la primera bombera de la Generalitat de Cataluña. EFE

Cecilia Egea, la primera bombera en Cataluña: «Me preguntaron si estaba loca»

Carla Samon | Barcelona - 29 diciembre, 2018

A Cecilia Egea le preguntaron «si estaba loca» cuando a los 28 años decidió convertirse en la primera mujer en entrar en el cuerpo de Bomberos de la Generalitat de Cataluña. En estos últimos días de 2018, tras 36 años de servicio, la inspectora se jubila y pone fin a «los mejores años» de su vida, dedicados a un único objetivo: «salvar las vidas de las personas».

«Ha sido un trabajo de una intensidad impresionante, pero me voy muy contenta y satisfecha«, ha explicado Egea en una entrevista con Efe. Sin embargo, la inspectora ha reconocido que «sería absurdo» negar que su condición de mujer no ha influido en su trayectoria profesional.

Egea, licenciada en arquitectura, entró en el cuerpo de Bomberos en 1989, tras haber trabajado durante siete años en la Dirección General como técnica de prevención. Y así se convirtió en la primera mujer bombera de la región.

«Entré en el cuerpo por méritos»

«Entré en el cuerpo por méritos, mediante una oposición» ha señalado la inspectora. Egea vio nacer su interés por «el mundo de los incendios» a partir de la profesión de su padre, que era aparejador y trabajaba en el sector de la construcción.

«Siempre me han gustado los retos», ha reconocido Egea. También ha explicado que cuando empezó a informarse sobre la incorporación en el cuerpo de bomberos como técnica en 1982, sus amigos y su familia le preguntaron «si estaba loca». «Yo tenía muy claro que quería ser bombera y nadie se opuso a mi decisión», ha aseverado.

«Estaba sola entre hombres, pero desde el primer día me sentí bien. Me han respetado y me he hecho respetar«, ha añadido. Para la inspectora, la profesionalidad ha sido un aspecto central. «He sido siempre profesional, he hecho una abstracción brutal de mi condición femenina y así me han leído mis compañeros», ha señalado.

Pero, según Egea, el hecho de ser mujer tuvo una «afectación clara en el aspecto más operativo» de su trabajo. Y es que, en un primer momento, cuando sus compañeros empezaron a ejercer de jefes de guardia de intervención, a ella no se lo permitieron.

«El cuerpo no estaba preparado para que una mujer mandara un operativo en un incendio. Aunque esto hoy nos parecería fuera de lugar, debe ser leído en el contexto de la época», ha justificado la inspectora.

«Lo acepté y a partir de aquí empecé una dinámica operativa que no he abandonado hasta hoy y que también me ha permitido ir a siniestros», ha explicado Egea, que en los incendios ha realizado tareas de investigación como arquitecta.

Todavía hay pocas mujeres

La inspectora ha sentenciado que «las cosas han cambiado» en el cuerpo de Bomberos y que la representación femenina irá a más. Sin embargo, ha reconocido que todavía hay muy pocas mujeres que se dediquen a esta profesión que «tradicionalmente ha sido de hombres, no solo en Cataluña, sino también en otros países europeos y americanos».

Actualmente en el cuerpo de Bomberos de la Generalitat trabajan 43 mujeres, que representan el 1,8% de los 2.370 bomberos funcionarios. De estas 43 mujeres, 2 son inspectoras y 5 subinspectoras, por los 28 y 51 hombres que ocupan estos cargos, respectivamente. El resto de mujeres del cuerpo son 29 bomberas de primera y 7 de escala básica.

En los últimos ocho años, el número de mujeres en el cuerpo de bomberos regional ha aumentado un 65%. Según datos publicados por el Departamento del Interior de Cataluña,  26 mujeres formaban parte del cuerpo en 2010, lo que suponía el 1,07% de sus 2.420 miembros. Hace 10 años, en 2008, la brecha era aún mayor: la proporción de mujeres respecto a los hombres no llegaba al 1% (0,94%).

Según la inspectora, son muchos los motivos que explican esta baja proporcionalidad de representación femenina. «Es un trabajo que no es fácil», ha indicado, refiriéndose a las «duras pruebas de acceso». «Son intervenciones con mucha responsabilidad, que requieren de una importante valentía personal», ha continuado.

Egea ha reconocido que las estructuras del cuerpo de Bomberos necesitan renovarse. A partir de ahora, solo quedará una mujer como inspectora: «el que vendrá a ocupar mi puesto será un hombre», ha concluido.