periódico India Óscar

El periódico Khabar Lahariya ("Olas de noticias", en hindi) es el único periódico rural de la India formado solo por mujeres y su historia ha sido retratada en el documental "Writing with fire" (Escribiendo con fuego), que ha llegado a la final de los Óscar. EFE/Black Ticket Films

Un periódico de mujeres de la India rural se cuela en los Óscar, a disgusto

Moncho Torres | Nueva Delhi - 26 marzo, 2022

El documental «Writing with fire» («Escribiendo con fuego»), sobre un periódico de mujeres de la India rural, aspira a un Óscar este domingo, pero lejos de celebrarlo, las protagonistas sienten que el retrato sobre su labor es «incompleto».

«Cuando el relato completo no llega a la audiencia, se trata de una historia incompleta y puede lanzar un mensaje equivocado. Sobre todo (en el documental) muestran un reporterismo parcial», ha explicado a Efe Kavita Bundelkhandi, editora jefa y una de las cofundadoras de Khabar Lahariya («Olas de noticias», en hindi).

El periódico cumple este año dos décadas y la periodista defiende que durante este tiempo Khabar Lahariya se ha caracterizado por su reporterismo imparcial, próximo siempre a los problemas del rural, pero dando voz a todas las partes en conflicto, orgullosa además de que su información llegue a las autoridades y les empuje a actuar.

Un altavoz para los desfavorecidos

Esta capacidad de hacer de altavoz de los más desfavorecidos y de forzar a la administración a cumplir con sus obligaciones, llevando electricidad o agua a un pueblo, caminos asfaltados, es la que más destaca este documental de los indios Rintu Thomas y Sushmit Ghosh.

«Cuando trabajamos como periodistas, también estamos luchando por transformar nuestra sociedad», sentencia en el film Meera Devi, una de las tres protagonistas, que lidera además para el diario un equipo de veinticuatro reporteras en el estado norteño de Uttar Pradesh.

En el documental se muestra además la transformación del diario del papel al digital, con la necesidad de las reporteras de evolucionar para convertirse en una redacción multimedia, aunque para algunas de ellas, de origen muy humilde, el uso de los teléfonos móviles para hacer vídeos se convierte en todo un reto.

Khabar Lahariya se mantiene fiel a ese periodismo de trinchera, como muestra uno de los últimos reportajes disponibles en la web, en el que Meera denuncia la inoperancia de las autoridades a la hora de ayudar a varios pueblos afectados por inundaciones, y cómo la llegada de la periodista se convierte en la última esperanza de obtener justicia.

Con más de medio millón de seguidores en su canal de YouTube, la cofundadora Kavita Bundelkhandi recuerda que el camino hasta aquí no fue fácil, ante la idea errónea de que las mujeres del campo nunca lograrían destacar en una profesión dominada por «hombres de casta alta con educación», algo que demostraron falso.

Intocables o dalits

Bundelkhandi es el mejor ejemplo, al pertenecer ella misma a la comunidad dalit o intocable, el eslabón más bajo del sistema de castas hindú, un opresor sistema milenario que persiste ampliamente en la India. Aunque la reportera subraya lo obvio: «los dalits son iguales a otra gente», nadie está por encima del resto.

«Si hablamos de los desafíos como mujeres y dalits, fue impactante para la gente ver a mujeres sobre el terreno. ¿Cómo podían mujeres convertirse en periodistas? Mujeres a las que han visto trabajar como jornaleras, en el campo o en las minas, ¿cómo pueden estas mujeres hacer preguntas? La gente no estaba lista para aceptarlo, pero nos mantuvimos firmes», sentencia.

Que se trata de un periódico formado por mujeres dalits es otro de los puntos más destacados en el documental, premiado ya en festivales de todo el mundo como Sundance (Estados Unidos), DocsMX (México) o Valladolid (España), pero la cofundadora replica que no es verdad del todo, porque se trata de «un grupo muy dinámico».

Cuentan con trabajadoras de casta baja, alta, musulmanas o adivasis (tribales). «Hay mujeres de todo tipo, ya sea en el equipo de producción o reporteras o en la gerencia. No puedes cambiar la colorida historia que tenemos, no puedes mostrarla incorrectamente. Por eso sentimos que debemos hablar en contra (del documental), es nuestro derecho», remarca Bundelkhandi, impasible.

La gente, insiste, las trata como «heroínas» y las felicita tras ver el documental, pero la credibilidad es importante, y nadie debería pensar que son parciales, o cometer en el film la imprudencia -penalizada legalmente-, de mostrar detalles que podrían identificar a una víctima de violación repudiada por la policía.

«¿Por qué deberíamos obtener fama del documental? Nos hemos distanciado porque no estamos de acuerdo con él», sentencia la periodista, que sigue recibiendo «un montón de amenazas» por su labor, y para la que una pequeña estatua dorada de un hombre desnudo no significa demasiado.