cáncer ginecológico

Foto de archivo de un plantón relacionado al cáncer. EFE/ Raquel Manzanares

Mujeres con cáncer ginecológico reivindican atención psicológica especializada

Begoña Fernández | Madrid - 3 noviembre, 2022

Normalizar el cáncer ginecológico y la figura «desde el minuto uno» del psicooncólogo, profesional especializado en paliar el impacto emocional que genera un diagnóstico de cáncer, son algunos de los objetivos de las protagonistas del documental «Camino a la Esperanza», ocho mujeres que quieren visibilizar su cáncer y contar en primera persona qué ocurrió desde que recibieron el diagnóstico.

El filme presentado por la biofarmacéutica GSK, relata la experiencia de ocho mujeres que, con diferentes tipos de cáncer, edades y procedencia, marcharon a pie durante tres días desde La Laguna a La Esperanza, en el municipio El Rosario, en Tenerife, en compañía de dos oncólogas. Elegir La Esperanza como destino final de este viaje es una metáfora, no se trata del nombre sino del camino que las pacientes recorren para enfrentar la enfermedad.

Sonia, Anna, Carmen, Lorena, Irene, Idoia, Cristina y Marisa emprendieron hace cinco meses un viaje a pie de 72 horas, en el que fueron descubriendo sus miedos desde que escucharon la palabra cáncer en la consulta hasta la incertidumbre por el tratamiento, el temor a las revisiones y, especialmente, a la recaída.

Déficit en atención psicológica especializada

«Oír el diagnóstico de cáncer te baja del mundo, dejas de escuchar». Lo dice Marisa Cots, ejemplo de superviviente que tuvo cáncer de mama en tres ocasiones, la primera hace 20 años, y tres veces escuchó de boca de su oncólogo que sufría la enfermedad.

Marisa está convencida de que un psicooncólogo en esa primera consulta «te da las herramientas necesarias para respirar y procesar la situación». Pero admite que el problema de partida es que no todos los hospitales cuentan con un psicólogo especializado y cuando lo tienen la lista de espera es muy larga.

Sonia, otra de las protagonistas, coincide en que el psicooncólogo no puede ser algo excepcional, «tiene que ir de la mano, en la consulta, en el TAC, tras la cirugía» porque hay pacientes que no saben gestionar la situación.

María Jesús Rubio, oncóloga del hospital QuirónSalud de Córdoba y participante en esta marcha a pie, explica que inicialmente había muy pocos psicooncólogos y se dependía de los servicios de psiquiatría hospitalaria si bien la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) comenzó a instaurar esta figura porque los pacientes lo demandaban, era muy difícil «digerir» no solo la primera información también los cambios en cada etapa.

Según el último observatorio de la AECC sobre atención psicológica a pacientes de cáncer y familias, el 48 % de los hospitales públicos no ofrece esa atención especializada y en el 52 % restante es insuficiente.

En España, según la AECC, hay actualmente casi 236.000 personas afectadas por cáncer que necesitarían tratamiento psicológico especializado, de ellas el 13 % ha sido atendido por la asociación y el 87 % restante no ha recibido atención psicológica o ha sido insuficiente.

El cáncer ginecológico y la maternidad

Recibir un diagnóstico de cáncer cuando estás pensando ser madre supone un trauma vital. Esto le ocurrió a Irene que confiesa que una semana antes pensaba en quedarse embarazada y asumir que ya no tendría la oportunidad supuso abrir un duelo que hoy, felizmente, da por superado.

Y es que el cáncer ginecológico y la maternidad confluyen en un cúmulo de emociones, no solo por perder la oportunidad de ser madre o retrasarla sino por lo que supone de tiempo que dedicar a los hijos que, en un primer momento, la mujer piensa que la enfermedad le arrebata.

Es el caso de Carmen. A ella el diagnóstico de cáncer de ovario le llegó en la menopausia y su preocupación era disponer de años suficientes para ver a su hijo desenvolverse por sí mismo.

Otra de las protagonistas es Anna. Su perfil con cáncer hereditario hizo que se sometiera a una extirpación de ovarios tras dar a luz a sus hijas. Pese a esta drástica medida fue diagnosticada con un carcinoma meses después. Hoy su objetivo es inculcar la importancia de someterse a estudios genéticos y al diagnóstico precoz.

Visibilidad para el cáncer ginecológico, «asesino silencioso»

Pero no siempre el diagnóstico temprano es posible. El cáncer de ovario, «el asesino silencioso», se caracteriza por no dar síntomas y detectarse en estadio avanzado, por lo que el documental quiere contribuir a que las mujeres sean rigurosas con sus revisiones y sepan que cualquier mínima sospecha la deben consultar.

A Idoia le detectaron cáncer de vagina; a Lorena, de cérvix. Son cánceres pocos frecuentes y las pacientes admiten que da pudor explicar su enfermedad.

Por eso, un objetivo del documental es visibilizar todos los cánceres ginecológicos y aquí se refieren al de cuello uterino, ovario, endometrio, vulva y vagina que la oncóloga Rubio define como «patologías históricamente huérfanas».

Y es que el cáncer de mama no entra en los cánceres ginecológicos, no solo porque no es exclusivamente femenino sino por el hecho de que su alta incidencia le ha dado entidad propia.

La oncóloga Ana Santaballa, del hospital La Fe de Valencia y coordinadora del Grupo de Prevención en la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), afirma que el cáncer ginecológico ha dado un giro de 180 grados en los últimos cuatro años y hoy se puede hablar de «intención curativa» gracias a la biología molecular.

Investigación para asegurar una supervivencia larga y de calidad

«Tú tranquila que de esto no te vas a morir», son las palabras que el oncólogo trasladó a Anna el día que le confirmaba un carcinoma de ovario. Y es que el cáncer ya no es sinónimo de muerte. La posibilidad que abre la investigación asegura una supervivencia más largas y calidad de vida.

Tanto la oncóloga Santaballa como Rubio afirman que las terapias personalizadas están detrás de los últimos avances pero insisten en que este tipo de cánceres raros hay que tratarlos desde el principio; no tiene vuelta atrás porque una equivocación supone la vida.

Para Rubio es fundamental «sospechar el cáncer» y para ello son fundamentales las revisiones y los estudios genéticos porque el cáncer se puede curar «pero eso hay que pelearlo y lo primero es sospechar que se padece».