• Desfile de moda de la diseñadora británica Mary Quant, creadora de la minifalda, en la residencia del embajador inglés en Madrid en 1968. EFE

  • La creadora de la minifalda, Mary Quant. EFE

  • Desfile de moda de la diseñadora británica Mary Quant, creadora de la minifalda, en la residencia del embajador inglés en Madrid en 1968. EFE

  • Las modelos de la creadora de la minifalda, Mary Quant, a su llegada a Madrid para el desfile en la residencia del Embajador inglés. EFE

  • En la foto, una joven minifaldera pasa ante una tienda en donde se venden minifaldas ( foto sin fecha, aproximadamente en los años 70).

La minifalda de Mary Quant, 55 años dando «voz propia» al cuerpo de las mujeres

Laura de Grado/EFE | Madrid - 10 julio, 2019

La manera en que las mujeres cubren su cuerpo supone un «lenguaje simbólico». Es el caso de la minifalda, popularizada por Mary Quant (Inglaterra, 1930), y convertida en un icono de «transgresión de la moral imperante» y con ello en objeto de empoderamiento para las mujeres.

La minifalda sigue cuestionando los cánones estéticos femeninos cincuenta y cinco años después de que la diseñadora londinense la presentase en un desfile el 10 de julio de 1964, dejando los muslos de la mujer el descubierto en una época en la que era impensable mostrar las rodillas.

Con un simple corte de tela, la minifalda consiguió que el cuerpo de las mujeres tuviera «voz» propia.

Para una mujer moderna y autónoma

Ni la misma Quant se esperaba que la minifalda fuera tal éxito, sin embargo, supuso una auténtica explosión de juventud para una sociedad de los sesenta que reclamaba modernidad y cambios sociales. Como explica Elena Corrochano,  profesora del Departamento de Antropología Social y Cultural y miembro del Centro de Estudios de Género de la UNED, dio respuesta a «una mujer moderna, que busca su individualidad, un empleo y autonomía». 

Aunque Mary Quant es considerada la madre de la minifalda, ni ella ni el modisto francés André Courrèges, con quien se disputa la autoría, crearon la prenda.

Según explicó la comisaria de la muestra sobre Mary Quant del museo Victoria&Albert, Jenny Lister, la minifalda nació «a finales de los años cincuenta como una moda urbana; era una época en la que se escuchaba nueva música procedente de América y para bailarla tenía sentido que las faldas fueran más cortas».

Quant trasladó la moda a la calle. Inventó los pantalones cortos, ideo un nuevo maquillaje y consiguió que las mujeres dejaran de seguir las reglas y de vestir como sus madres, era el rechazo a los convencionalismos burgueses de la época.

«Un símbolo de transgresión de la moral imperante»

«La minifalda se puede interpretar como un símbolo de transgresión de la moral imperante. Una joven liberada que busca su individualidad, su libertad y autonomía, y que en esta búsqueda necesita una ropa más cómoda, desenfadada, que refleje lo que ella desea ser, no lo que desean los demás, denotando confianza en sí misma», comenta Corrochano.

«Con la minifalda el cuerpo de las mujeres toma voz propia», defiende la docente, para quien la manera de cubrir el cuerpo supone un «lenguaje simbólico que acompaña a cómo usamos nuestro cuerpo y cómo lo movemos y construimos» . Y como en todo lenguaje, el mensaje que llega depende de cómo lo interpreta el receptor. 

La moda, un lenguaje capaz de expresar códigos sociales

Para la antropóloga, la moda, y en este caso, la moda en las mujeres «es un lenguaje que entiende de clases y de edades, ambas relaciones de poder que se cruzan con el género» y, por tanto, capaz de expresar códigos sociales.

A pesar de que nació como prenda reivindicativa, una vez entra en el mercado, según explica Corrochano, pasa a exaltar lo «eterno femenino» y reproduce «imágenes estereotipadas». «Estos cambios pueden no traer los beneficios deseados, e incluso pueden volverse en nuestra contra: ver esta libertad como una provocación y, lo que es peor, entender que damos pie para un libre acceso a nuestro cuerpo», añade.

La minifalda que pretendía liberar a todas, con una mala interpretación, quedó como «una prenda para mujeres jóvenes y no adecuada para mujeres casadas, que deben tener una moral más recatada», según detalla la investigadora. «Una vez la mujer ya era ‘pertenencia’ de un hombre, no parecía adecuado que llevara la minifalda». 

Quitarse el corsé «libera a todas las mujeres»

A lo largo de la historia varias prendas y cambios en la moda han contribuido a la liberación de las mujeres, como el uso del pantalón o el rechazo al corsé, según recuerda Corrochano. «Quitarse el corsé libera a todas las mujeres», literal y figuradamente. 

Para la experta, quitarse el corsé fue uno de los grandes cambios en la moda de las mujeres, pues se trataba de «una prenda que deformaba los cuerpos para dar gusto a los hombres y que, como en todo, nos decían lo que teníamos que hacer».