Mercedes Echaide

Mercedes Echaide, bióloga argentina, posa durante una entrevista para la agencia EFE en el laboratorio de la facultad de Biología de la UCM en Madrid, donde investiga la relación entre el surfactante de los alveolos y su desarrollo en enfermedades respiratorias.  EFE/Guillermo Azábal

La bióloga Mercedes Echaide : «La ciencia necesita medios, no solo palabras»

Jesús Lozano | Madrid - 6 agosto, 2021

La bióloga argentina Mercedes Echaide ha lamentado que la investigación científica, siempre necesaria y más en tiempos de coronavirus, se valore de palabra en Iberoamérica, «pero no con los hechos».

Echaide, que desarrolla su carrera en España desde hace años y se dedica a estudiar al aparato pulmonar ha señalado que esa es la diferencia «fundamental» con el mundo anglosajón, explica en una entrevista con EFE.

La bióloga cuenta que allí sí se ponen los medios suficientes para investigar, los centros se dotan de personal y material adecuados, y aquí, en el fondo, «la mayoría no están» cuando hay que ponerlos.

Mercedes Echaide, de la palabra al hecho

Como otros científicas latinoamericanas, investiga y enseña en España. Graduada en la Universidad de Buenos Aires, se doctoró en la Universidad Politécnica de Madrid en los años noventa, regresó a la Argentina y volvió a España en 2002 por razones ajenas a cuestiones profesionales.

Echaide, que obtuvo la nacionalidad española, trabaja actualmente en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde entró en 2007.

Después de bastante tiempo de inestabilidad laboral y «paciencia», consiguió hace dos años una plaza de profesora contratada doctora en esta universidad, donde investiga y da clase.

«He tenido la suerte, a pesar de todo, de estar en un laboratorio y un grupo de investigación en el que se me ha valorado -destaca-, enlazando siempre contratos y no me he quedado periodos sin trabajar, pero no siempre ocurre lo mismo, y es difícil cuando tienes que plantearte el futuro» con un panorama laboral «bastante incierto».

Y remata: «Me ha costado mucho llegar aquí como para volver otra vez a empezar», en alusión a la posibilidad de regresar algún día a trabajar en la Argentina, algo que ni se plantea en estos momentos.

Vocación investigadora sobre todo

Preguntada por si ser mujer le ha supuesto alguna dificultad añadida en su carrera profesional en España, comenta que no particularmente.

«Sí que es verdad -matiza- que, por el hecho de ser mujer, las cosas fueron más complicadas (…) No he sentido impedimentos para optar a cosas, pero sí más dificultades porque tenía que hacerme cargo de muchas cosas», como ocuparse de sus hijos mellizos.

«Siempre ha sido como tener que llegar a todos lados, y eso sí que se nota», comenta.

Sobre la falta de vocaciones científicas, aparte de que los medios para la investigación sean insuficientes, cree que está relacionada con que los estudiantes no ven un futuro muy claro.

«Saben que, en principio, si se plantean seguir una carrera investigadora, van a tener que irse fuera (de sus países), muchos no van a volver y eso es algo que pesa también a la hora de tomar decisiones».

Mujeres en la investigación científica

En el caso de las mujeres, considera que se camina hacia una sociedad más igualitaria, pero, a la hora de la verdad, siguen teniendo una «carga adicional y mayor que los hombres en muchos casos». Por ejemplo, de tipo familiar, pues tienen que cuidar de hijos pequeños o de unos padres ancianos.

Aunque su tesis doctoral fue sobre plantas, cambió de línea de investigación por las circunstancias; cuando le surgió la posibilidad de retomar el trabajo científico (lo había dejado temporalmente) era en un proyecto diferente.

«Creo que se trata un poco de ser flexible, de saberse adaptar, de aprovechar las circunstancias -argumenta-, esto era lo que me ofrecían y creo que, cuando te gusta investigar, en realidad da un poco igual en qué, es el gusanillo de saber qué hay más allá lo que te mueve».

Lo sorprendente del coronavirus

En su equipo, explica, se estudia la sustancia que recubre los pulmones por dentro y que evita que colapsen cuando se respira, el surfactante, y cómo funciona, cómo son los mecanismos que permiten al pulmón comprimirse y expandirse.

Esta sustancia se ve afectada en situaciones patológicas porque se inactiva y no funciona correctamente desde el punto de vista de la mecánica respiratoria.

Las enfermedades inflamatorias producen este tipo de inactivación y el coronavirus también.

Pero una de las cosas que más le llama la atención a la investigadora argentina es todo lo que ataca este virus; no es algo tan específico como otros, que se sabe que van a afectar directamente al pulmón u otro órgano vital.

Mercedes Echaide asegura que el coronavirus se quedará

«Por supuesto, afecta muchísimo al aparato respiratorio, pero también tiene otras sintomatologías completamente diferentes que, desde mi punto de vista, es algo bastante impactante».

Cree que la humanidad convivirá con el coronavirus como con el virus de la gripe. «Espero que podamos controlarlo, pero creo que es algo que ha venido para quedarse, los virus tienen una capacidad de mutación muy alta, entonces irá cambiando».