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Una profesora imparte una clase de matemáticas en un instituto. EFE/Mariscal/Archivo

Las mujeres apuestan por la vertiente social de las matemáticas

Carme Picart | Barcelona - 26 mayo, 2021

Las referentes femeninas de las matemáticas siguen ausentes en el imaginario colectivo y en los libros de texto, pese a su gran aporte a la historia, lo que aleja a las niñas de una disciplina en la que las mujeres buscan utilidad social y donde la investigación sigue copada por hombres.

En estas afirmaciones han coincidido la presidenta de la comisión de mujeres y matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y profesora en la Universidad de Santiago de Compostela, Elena Abal, la física que usa las matemáticas para seguir la pandemia desde el grupo BiOCOSM de la UPC, Clara Prats, y la autora de libros infantiles hilvanados a partir de personajes femeninos relevantes olvidados por la historia, Maria Sánchez Dauder.

Las tres mujeres han hablado con Efe con motivo de la celebración del Día de la Mujer Matemática, instaurado en 2018 para recordar el nacimiento de la matemática iraní Maryam Mirzakhani, que en 2014 fue la primera mujer en ganar la Medalla Fields, un premio instaurado en 1936 por la Unión Matemática Internacional para reconocer descubrimientos sobresalientes en esta materia, equivalente al Premio Nobel.

Maryam Mirzakhani recibió el galardón, que se entrega cada cuatro años a entre dos y cuatro matemáticos menores de 40 años, por sus aportaciones a la geometría y a los sistemas dinámicos, y falleció tres años después, en 2017, poco después de cumplir los 40.

Las mujeres prefieren lo social de las matemáticas

Sobre la situación actual, Elena Abal ha expuesto la necesidad de acercar las matemáticas a la sociedad y de cambiar la percepción de esta disciplina que tienen las niñas para «seguir rompiendo estereotipos«, pese a reconocer que «el trabajo divulgativo en los últimos años está dando frutos ya que el acceso al grado de matemáticas es bastante paritario en cuanto al género».

Abal ha subrayado que en el ámbito profesional universitario español, la investigación matemática la desarrollan sobre todo hombres, puesto que las chicas representan alrededor del 28 % de los estudiantes de doctorado y el 25 % de los de máster.

Entre las razones, ha citado que las mujeres «aprecian el trabajo colaborativo, rehuyen la competitividad y buscan una utilidad social a su labor», que son aspectos «alejados del «muy competitivo mundo investigador universitario».

El mayor interés social de las mujeres «las lleva a optar por aplicar sus conocimientos matemáticos en áreas como la estadística, ciencias sociales o la medicina», y «las más puramente matemáticas estén copadas por hombres», según Elena Abal.

En porcentajes, esto se refleja en las áreas de análisis matemático, geometría o topología, donde las catedráticas de universidad españolas suponen el 5 % del total, en el área de matemática aplicada llegan al 12 % y en el área de estadística e investigación operativa hasta el 19 %, según se desprende del «Libro Blanco de las Matemáticas» publicado por la RSME.

«Hay que seguir difundiendo modelos femeninos»

En referencia a la utilidad social de las matemáticas, la profesora ha citado el ejemplo de la «desconocida enfermera, escritora y estadística Florence Nightingale», que nació también un 12 de mayo pero de 1820 y a quien se considera impulsora de la enfermería moderna al utilizar la estadística matemática para mejorar las condiciones sanitarias de los hospitales de campaña, lo que redujo la mortalidad de los soldados del 40 % al 2 %.

Aplicar los conocimientos matemáticos a la crisis sanitaria actual es lo que hace la física Clara Prats desde el grupo de investigación de Biología Computacional y Sistemas Complejos (BIOCOM-SC) de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Como su colega gallega, Clara Prats ha señalado que existen barreras culturales y sociales generadoras de prejuicios que han limitado históricamente el papel de la mujer y la han alejado de los escenarios tecnológicos y científicos como el matemático.

En la actualidad «tenemos una base» ya que el número de chicas estudiantes del grado de matemáticas no se aleja del de los chicos, pero «hay que seguir difundiendo modelos femeninos matemáticos», para «continuar rompiendo estereotipos», ha afirmado Clara Prats.

La investigación universitaria sigue siendo masculina

Como profesora universitaria, también ha constatado que la investigación en la educación superior «sigue siendo masculina» y que las disciplinas «más bio, como las biomédicas», son las que «atraen a más chicas», ya sea desde las matemáticas, la física o las ingenierías, porque ven una «utilidad social a la aplicación de sus conocimientos».

Por su parte, la pedagoga María Sánchez Dauder, que ha escrito varios libros cuyas historias se tejen a partir de mujeres que no aparecen en los libros de texto, pese a su papel relevante en la historia, ha subrayado la «importancia vital de incorporar estos referentes en los materiales para los docentes».

La autora, que ha difundido sus libros entre colegios y maestros, ha encontrado «mucha sensibilización entre el profesorado para llenar este vacío», por lo que ha pedido a las editoriales que «subsanen este déficit pedagógico e histórico», ya que la falta de tiempo «dificulta que los profesores elaboren contenidos propios».