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Imagen de archivo de casquillos en la zona donde se registró un ataque armado en el estado de Guerrero (México). EFE/José Luis de la Cruz

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La manosfera y sus consecuencias letales en México

Brenda Hernández | Madrid - 6 agosto, 2026

¿Qué tienen en común el tiroteo en el sitio arqueológico de Teotihuacán, el asesinato de un estudiante en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) a manos de su compañero de 19 años y el feminicidio de dos maestras por un alumno de 15 años en Michoacán? Estos tres crímenes de odio cometidos en México en menos de un año fueron perpetrados por hombres jóvenes radicalizados en internet.

El experto en violencias digitales y masculinidades Pablo Ramírez Rébsamen considera que esta serie de eventos no son una coincidencia, sino un síntoma de la manosfera.

"Es un conglomerado de espacios virtuales heterogéneos en donde proliferan narrativas masculinistas, machistas y sobre todo misóginas", explica el doctorando en Estudios Feministas y de Género por la Universidad Complutense de Madrid, en una entrevista con EFE.

Si bien esta clase de discursos han existido mucho antes que las plataformas digitales, según Ramírez, la particularidad de la manosfera es que le da cohesión y un sentido de estructura a cada una de estas narrativas.

Cuatro subculturas digitales con particularidades específicas

El experto explica que existen cuatro subculturas digitales con particularidades específicas: los incels o célibes involuntarios que atribuyen su falta de éxito en las relaciones sexoafectivas a las mujeres; los activistas por los derechos del hombre, que aseguran que los varones son tratados injustamente por el sistema legal y social a partir de las políticas de equidad de género; los hombres que siguen su propio camino (MGTOW por sus siglas en inglés), que son aquellos que evitan relaciones emocionales y sexuales con mujeres, promueven la independencia masculina y convivencia solo con otros hombres; y los autodenominados “gurús de la seducción”, que promueven técnicas de "conquista" basados en manipulación y cosificación.

Y añade que todas están unidas por dos premisas básicas: la “filosofía de la píldora roja”, una metáfora para describir el despertar de una sociedad controlada por mujeres; y la hipergamia femenina.

El caso mexicano

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en México la tasa de suicidios en varones es casi cinco veces más alta que en mujeres. Para el psicólogo clínico mexicano "estas cifras son sumamente significativas", pero advierte de que dentro de estas plataformas se "tergiversa la narrativa" para describir un mundo en donde los hombres han perdido derechos.

"Todavía nos queda bastante por informarnos e investigar en relación a la manosfera y las particularidades que tiene con la idiosincrasia mexicana, pero no puede ser coincidencia", afirma.

El académico explica que estos fenómenos ya han sido observados en países como Portugal o Alemania, en donde se presentan oleadas de este tipo de crímenes violentos y tiempo después se descubren espacios, como grupos de Telegram, se comparte información de cómo abusar de mujeres y otros contenidos explícitos.

"Tiene que haber una comunidad incel mucho más grande de lo que dimensionamos. Por ejemplo, una vez que apareció el caso del individuo que perpetró el evento en CCH, se le empezó a nombrar dentro de algunos foros, páginas, e inclusive plataformas muy tradicionales como Facebook", apunta.

Este fenómeno ya ha ocurrido en otros países, en los que después de un atentado, los perpetradores se convierten en figuras “célebres” en la red.

Ramírez precisa que actualmente debe haber diferentes canales en donde la comunidad esté creciendo y percibiendo la capacidad de cometer actos como estos.

Un problema estructural

A la hora de difundir las noticias sobre estos crímenes letales, la prensa suele referirse a ellos como "lobos solitarios" o "psicópatas”, pero el colaborador de la Universidad Complutense niega esta teoría y alerta de que se trata de un problema estructural.

Los resultados de un estudio más amplio de este fenómeno titulado "Predicción de daños entre incels, realizado por la Universidad de Swansea y la Universidad de Texas en Austin, muestran que entre aquellos que se identifican como parte de esta subcultura hay altas tasas de ansiedad y depresión. Un 20% de los encuestados reportan haber tenido ideas suicidas a diario en las últimas dos semanas.

"Hay un cinco por ciento de esa población que considera que ejercer daño una vez que se le 'dañó' a la comunidad o a ellos individualmente, está completamente justificado" y, según Ramírez Rébsamen, se trata de un porcentaje muy alto para atribuirlo exclusivamente a un problema individual, "sobre todo cuando los discursos de odio forman parte de lo que consumen diariamente".

Además, explica que los trastornos de salud mental no eximen de la misoginia o machismo que se tengan interiorizados.

Contrarrestar la manosfera

El experto considera que el primer paso para contrarrestar los peligros de la manosfera es identificarlo y observar la forma en la que estos contenidos "generan discursos para individualizarnos más y romper el tejido social".

"Los hombres debemos reconocer que no es algo que te aporte y que incluso genera aún más malestar, dado que no trabaja la parte emocional ni los vínculos", asegura.

Desde su punto de vista, la clave es "generar comunidad, conversaciones alrededor de ello, hablar de los sentimientos y estar ahí presente ahí para los amigos".