Mari Katayama artista

La artista Mari Katayama en la muestra "Loving the Alien" de la Casa Encendida. Foto: Juan Naharro Gimenez

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Mari Katayama, la artista que ha hecho de su cuerpo mutilado una escultura viviente

Carmen Sigüenza | Madrid - 19 febrero, 2024

Modelo, costurera, cantante, madre, la artista Mari Katayama, que ha hecho de su cuerpo una escultura viviente y el material que alimenta sus creaciones, con fotografías, autorretratos y esculturas textiles en busca de su identidad, participa en la Casa Encendida en la muestra "Loving the Alien", una exposición que explora los límites del 'yo' y 'los otros'.

Katayama es una artista internacional que decidió amputarse las dos piernas porque, de no haberlo hecho, su destino hubiera sido vivir en una silla de ruedas como consecuencia de la enfermad con la que nació, 'hemimelia peronal' (carencia de peronés). Desde entonces lleva dos prótesis para poder caminar. Además, tiene una malformación en su mano izquierda, solo tiene tres dedos y funciona como una pinza.

Pero todo ello no hace que Katayama (Saitama, Japón, 1987) tenga un discurso victimista sino todo contrario. La artista rompe roles y estereotipos en una obra construida con humor y a caballo entre el surrealismo y el barroco que busca "la belleza y el misterio", como ella misma explica a Efeminista, en un recorrido por esta muestra que estará abierta hasta el 28 de abril.

Mari Katayama, una escultura viviente

En las imágenes de su cuerpo, la artista, con sus piernas mutiladas o con sus prótesis, a veces tatuadas, y con todos sus elementos escultóricos, se adentra en qué es lo femenino, en la sexualidad y en los rincones más escondidos y psicológicos, e "invita al espectador a preguntarse hasta qué punto somos nuestro cuerpo, cuánto de nuestro o nuestros cuerpos conforman nuestra identidad, hasta qué punto cuando el 'otro' te mira, te define y te posee", como dice el catalogo de la Casa Encendida.

En 2012, ganó el Art Award Tokyu Marunouchi para jóvenes artistas con su instalación High-heels, compuesta de dos autorretratos,  acompañados de esculturas y objetos textiles que simulaban piernas y pies. Esta artista desde muy jovencita comenzó a coser, a familiarizarse con la aguja y a trabajar sola en su cuarto, donde hacía ya esculturas de trapo como piernas y brazos, y pertenece a una saga familiar de costureras que le adaptaban la ropa a sus prótesis.

"Como artista lo que mejor se me da y lo que me encanta es trabajar con aguja e hilos. Cuando ya tenía 3 o 4 años, en vez de coger un lápiz y escribir, empecé con agujas e hilos haciendo costura. Para mí la vida y la creación siempre han estado unidas. Siempre ha sido una convivencia entre vida y creación", decía en la Casa Encendida, un día antes de volver a su país.

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Fotografías y Almodóvar

"Es la primera vez que vengo a España y, cuando ando por las calles de Madrid, aquí cerca caminando, me digo: madre mía, estoy dentro de una película. Tengo que venir más", comenta sonriendo, al tiempo que dice que le "fascina"  Pedro Almodóvar.

Y es que Katayama ahora ha dado un cambio a su trabajo con una visión más abierta  a la hora de salir de su espacio. Tiene estudio,  busca escenas exteriores y  cuenta con otras colaboradoras.

"Siempre he trabajado en la soledad de mi habitación en un trabajo de introspección, de mirada interior, pero ahora poco a poco me voy abriendo a un exterior, como aparece en esta muestra, donde, por ejemplo, también se incluyen fotografías como las de la playa de Naoshima. Estoy saliendo y cambiando un poco la técnica. Antes para presentar mis esculturas o los objetos que creaba utilizaba solo mi cuerpo", explica.

"Ahora utilizo otras manos y objetos de otras personas reales para construir otras escenas u otros objetos. Tengo un equipo que me ayuda y esto significa enfrentarme al mundo exterior.  Y en mis obras ahora también se refleja, y cuando uno se enfrenta con una persona siempre se dice que la otra persona es el reflejo de ti, que es un espejo. Entonces surgen espejos enfrentados que representan lo que es la eternidad, y eso es lo que quiero reflejar en el arte, que el espejo en mi cámara mire al otro, también.

Humor, surrealismo y belleza

La obra de Kayama tiene un cierto aire barroco, surrealista y humorístico, algo que fundamenta su vida, aclara.

"El humor para mí es algo imprescindible. Me gusta que la gente sonría y dicen de mí que tengo algunas veces mala leche, pero es pura ironía para digerir mejor todo".

"En cuanto a si mi obra es barroca, puede ser por la influencia que he tenido cuando estudiaba Historia del Arte. Con una obra de arte puedo conversar con el autor que puede haber fallecido hace 100 o 200 años o incluso mil años. Puedes ser amiga de otros artistas a través de sus obras. Pero, sobre todo, puedes unirte a la búsqueda de la belleza que, repito, es lo que más me interesa. Parece que ahora se olvida el arte de buscar la belleza, pero a mi me parece que la belleza da mucho para pensar. Parece que es ahí donde no pasa nada y sin embargo es donde pasa todo", reflexiona.

Libertad de elección para las mujeres

Actualmente la artista también dirige el proyecto 'High Heels Project', que consiste en buscar el buen uso de tacones altos para mujeres con prótesis, bajo el lema 'libertad de elección'.

"Hay algo que quiero ir transmitiendo a la sociedad -sostiene-, y es la búsqueda de bienestar social con un mensaje fuerte para las mujeres, para que se sientan libres de elegir lo que quieran, pero ello en paralelo a mi vida y obra artística", dice Katayama, que también ha sido cantante de jazz en un club y estudió contabilidad de empresas, mientras estudiaba Historia del Arte porque su madre le decía que tenía que tener una profesión con la que ganarse la vida.

Katayama recuerda que desde que tuvo a su niña mira las cosas de otra manera, pero que el arte le ha servido para estar mejor en el mundo. "De vez en cuando me siento utilizada porque me exponen o me ven como mujer, como madre o discapacitada. Si me clasifican así, luego me llaman para exposiciones por algunos de esos motivos y, claro, solo me ven así como un ser diferente, y eso hay que evitarlo", concluye esta artista, a la que algunos la camparan con Louise Bourgeois.