Foto de archivo de un taller de reanimación cardiopulmonar en Barcelona. EFE/Alejandro García
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La falta de diversidad en los maniquíes de primeros auxilios, un riesgo para las mujeres
El diseño de los maniquíes utilizados para enseñar reanimación cardiopulmonar (RCP) sigue centrado en cuerpos tradicionalmente asociados a hombres, lo que perpetúa la brecha de género en la asistencia sanitaria y pone en riesgo la vida de las mujeres en situaciones de emergencia. Según un estudio reciente, el 95 % los maniquíes disponibles en el mercado no tienen pechos y tienen el tórax plano, lo que refleja una gran falta de diversidad corporal.
De acuerdo con la investigación publicada en diciembre de 2024 en la revista Health Promotion International, de los veinte maniquíes disponibles en el mercado global en 2023, solo cinco eran específicamente femeninos, y de estos, únicamente uno tenía pechos.
Aunque anatómicamente los pechos no afectan la técnica de RCP, la ausencia de maniquíes que representen cuerpos de mujeres puede influir en la decisión de las personas de realizar la maniobra en una emergencia. El estudio subraya que la duda y la falta de familiaridad con la anatomía femenina pueden ser factores determinantes en la decisión de no practicar RCP, lo cual podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
La falta de diversidad en maniquíes de RCP
La investigación también destaca que el 90 % de los maniquíes disponibles en el mercado son blancos, delgados y andróginos, lo que no solo afecta a las mujeres, sino a personas de diversas etnias y contexturas físicas.
Ante esto, el equipo investigador subraya la necesidad de que los maniquíes de RCP sean representativos de la población adulta, ya que puede ayudar a mejorar la respuesta ante paros cardíacos y aumentar las tasas de supervivencia, tanto en hombres como en mujeres.
Brecha de género en las emergencias sanitarias
Otro estudio reciente realizado en Australia, que analizó 4,491 casos de paro cardíaco entre 2017 y 2019, encontró que los transeúntes tenían un 9 % más de probabilidades de realizar RCP en hombres (74 %) que en mujeres (65 %). Este sesgo no solo refleja una diferencia en la atención, sino también una falencia en la capacitación de la ciudanía para responder adecuadamente a emergencias cardiovasculares, en especial cuando se trata de mujeres.
Varios factores contribuyen a esta desigualdad en la atención. El temor a ser acusados de acoso sexual, la percepción errónea de que las mujeres son más "frágiles" o la incomodidad de tocar el pecho femenino son algunas de las razones citadas por los transeúntes para evitar realizar RCP.
Además, la falta de conocimiento sobre cómo se manifiestan los síntomas de un paro cardíaco en las mujeres contribuye al retraso en la intervención.
Desigualdad en la medicina
Sobre esta brecha de género en la medicina ha escrito numerosos libros de divulgación la política y médica endocrinóloga, Carme Valls Llobet, quien lleva años luchando contra las desigualdades y es pionera en España en plantearlo en el terreno de la investigación.
"La mujer es un ser humano con la misma calidad de vida que el hombre, y tendría que tener los mismos derechos que el hombre, y derechos a ser vistas y también atendidas en medicina en función de su diferencia, pero con la misma igualdad que el hombre", explicaba la experta en una entrevista anterior con Efeminista.
Por eso su lucha de los últimos años se ha centrado en pedir que "se visibilice a las mujeres en las ciencias de la salud y que no queden ocultas en un neutro que no ayuda a revelar mejores investigaciones científicas ni para mujeres ni para hombres".