Carme Valls Llobet: Hay que revertir la idea del poco valor de la vida de las mujeres

Carmen Sigüenza | Madrid - 24 noviembre, 2020

Carme Valls Llobet, política y médica endocrinóloga especializada en medicina con perspectiva de género, ha publicado numerosos libros de divulgación médica, el último de ellos, «Mujeres invisibles para la medicina», un recorrido por la salud de la mujeres y una reivindicación de una medicina adaptada a las necesidades específicas de las mujer.

Valls (Barcelona, 1945) en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer considera que hay que «revertir la idea del poco valor de la vida de las mujeres y de la poca importancia de todo lo que hacen».

«Por lo tanto, todo lo que pueda hacerlas visibles en todos los campos de la ciencia, de la investigación, de la vida, de las tareas productivas, todo eso será importante para demostrar que todo acto de violencia que se hace contra una mujer es una agresión y va en contra de los derechos humanos de toda la sociedad», ha añadido Valls.

La posesión de la tierra, en el origen de la violencia según Carme Valls

P.- ¿Cuál es o donde está el origen de la violencia contra la mujer?    

R.- El origen de la violencia de género, el origen de la violencia contra las mujeres se remonta ya al patriarcado en el momento en que los hombres empezaron a poseer la tierra y al poseerla necesitaban que su tierra pudiera ser heredada, con lo cual tenían que encerrar a las mujeres en las casas para conseguir que estos hijos fueran seguros de su propio semen.

Y esto obligó a considerar que aquellos seres a los que se les debía encerrar eran inferiores, poco importantes, a los que se debía controlar para que pudieran reproducir a los vástagos de los progenitores y no hacer nada más.

Aquí yo veo el origen de la violencia, porque para hacer aquello se tuvo que demostrar que eran inferiores, cuando no lo eran, que no eran importantes, que no valían nada y que lo mejor  era tenerlas encerradas y en casa. A partir de aquí hay ido reproduciéndose la idea de que todas las mujeres son culpables de alguna cosa, y para culpabilizarlas todas las religiones han llegado a decir o que eran el origen del pecado o que habían secado el  Sáhara con sus manos. En cualquier religión o en cualquier cultura siempre minusvaloran a la mujer considerándola inferior, considerando que puedes hacer de ella lo que quieras, es un origen de violencia contra todas las mujeres del mundo.

«Hay que revertir la idea del poco valor de la vida de las mujeres»

P.- ¿Qué cree que se debería hacer para revertir esta situación?   

R.- Para revertir esta situación las medidas a tomar tienen que demostrar que los trabajos, la vida, el pensamiento de las mujeres tienen el mismo valor que el de los hombres. No es cierto que la mujer sea inferior en nada importante, sí que es diferente la fuerza muscular de una mujer de la de un hombre; en cambio, las agudezas de los órganos de los sentidos son superiores en las mujeres que en los hombres, por tanto hay un complemento claro entre mujeres y hombres.

Lo más importante es revertir la idea del poco valor de la vida de las mujeres y de la poca importancia de todo lo que hacen.

Por lo tanto, todo lo que pueda hacerlas visibles en todos los campos de la ciencia, de la investigación, de la vida, de las tareas productivas, todo eso será importante para demostrar que todo acto de violencia que se hace contra una mujer es una agresión y va en contra de los derechos humanos de toda la sociedad, la mujer es un ser humano con la misma calidad de vida que el hombre, y tendría que tener los mismos derechos que el  hombre, y derechos a ser vistas y también atendidas en medicina en función de su diferencia, pero con la misma igualdad que el hombre.

Perspectiva de género en la COVID19

«Muchas mujeres han visto que su vida personal y profesional ha quedado relegada en sus domicilios»

P.- ¿ Cree o considera que la situación de crisis creada por la pandemia puede recrudecer al violencia contra la mujer o incluso hacer perder lo ya conquistado? 

R.- La crisis de la pandemia ha agravado la situación de muchas mujeres porque han visto que su vida personal y profesional ha quedado relegada en sus domicilios, pero teniendo que hacer todos los trabajos a la vez, cuidar a los hijos, trabajar, cuidar su educación, hacer su propio teletrabajo y cuidar de la restauración de toda la familia, generando una situación de angustia porque los primeros trabajos que se valoran son lo de los hombres y por lo tanto el trabajo de la mujer en la casa, incluso su trabajo profesional, se considera siempre menos importante.

Esto ha generado problemas de salud mental en muchas mujeres, pero además la investigación científica vuelve hacia atrás. Hemos luchado durante años para que todas las investigaciones incluyan mujeres en los trabajos de investigación, que no haya un sesgo de género en la interpretación de los resultados, y los últimos trabajos que se han publicado ya sobre la covid manifiestan como que han padecido la enfermedad unos seres neutros, no sabemos si son hombres o mujeres, no diferencian por sexo, y en el caso en que lo diferencian no lo hacen con ninguna perspectiva de género, ni se valoran las condiciones de vida o trabajo como ocurre con la mayoría de trabajos de investigación.

Por lo tanto, sí que en cierto modo científicamente volvemos atrás en la lucha de reivindicar que se visibilicen las mujeres en las ciencias de la salud y que no queden ocultas en un neutro que no ayuda a revelar mejores investigaciones científicas ni para mujeres ni para hombres.