Lita Cabellut Goya

La artista Lita Cabellut en el estudio con detalles de las obras 'Disparate Alegre', 'La lealtad' y 'Disparate Claro'. Foto: Lluc Queralt/cedida por Lita Cabellut

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Lita Cabellut: A Goya le importaba mostrar el maltrato a la mujer

Efeminista - 19 noviembre, 2024

Lita Cabellut, una de las artistas españolas más cotizadas del mundo, pintora, poeta, escenógrafa, creadora multidisciplinar y feminista, y que siempre ha trabajado en buscar y mostrar los recovecos del alma humana, se ha puesto a dialogar con el gran maestro aragonés, Goya, uno de sus referentes junto con Rubens, en la muestra Goya x Lita Cabellut. Los Disparates. Mísera humanidad, la culpa es tuya, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde muestra 35 obras basadas en la serie de grabados de Goya, Los Disparates.   

Afincada en La Haya (Holanda) asegura en una entrevista con Efeminista, de vuelta ya en su casa tras la inauguración de la muestra, que ha querido rendir un homenaje a Goya por su preocupación por la humanidad, porque él "ilustra en los Disparates lo que está pasando actualmente, doscientos años después". El 80 %  de esos grabados denuncia el maltrato de la mujer. Es impresionante que en su última obra lo que más le importaba era mostrar cómo se estaba maltratando a la base de nuestra humanidad, que es la mujer.

Homenaje a Goya

P.-  Tengo que preguntarle por qué esta exposición, qué le ha dado Goya. Cuéntenos cómo llega a ese diálogo con el gran artista aragonés.

R.- Goya siempre ha estado ahí, desde el principio de mis pinceladas siempre ha sido mi maestro, no solamente en la pintura, también me ha formado en cómo ver el mundo y la humanidad, en cómo denunciar todo aquello que me duele, me preocupa y me ocupa. El proyecto Goya fue una casualidad por cómo llegó a mis manos la carpeta con sus grabados, y fue gracias a Alicia Bardón, que tenía la librería Bardón en Madrid.

Unos grabados que estaban en una caja y sobrevivieron a un naufragio que sufrió la librería, entonces me dije que, si esa carpeta, tras sobrevivir a un naufragio me ha estado esperando 60 años en ese recinto de madera, entre libros, quizás sea el momento de que Goya tenga un altavoz y quizás sea yo su altavoz.

Simplemente para rendirle un homenaje por su preocupación por la humanidad; porque, en realidad, lo que él ilustra en los Disparates es lo que está pasando actualmente, doscientos años después. Es tremendo, ves los disparates y pones la televisión o lees el periódico, y es lo mismo. Entonces me decidí, aunque me dio un vértigo tremendo, porque acercarme a un espíritu tan grande, a un tesoro mundial tan importante como es Goya, pues es como suicidarte. Es decir, voy a poder o no voy a poder interpretarle humildemente, voy a poder serle fiel...

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"Le importaba mostrar cómo se estaba maltratando a la mujer"

P.- Goya fue un pionero en poner de manifiesto la violencia contra las mujeres

R.- En el 80%  de los Disparates denuncia el maltrato de la mujer. Es impresionante que en su última obra lo que más le importaba era mostrar cómo se estaba maltratando a la base de nuestra humanidad, que es la mujer, que es el fruto de todos nosotros, que es intocable. Hay un porcentaje donde ves la brutalidad entre los hombres, la violencia, la brutalidad, la deshumanización. Pero en los Disparates lo que más ves es la denuncia del maltrato de la mujer, y eso me pareció a mí tan importante.

P.- Ahora se está visibilizando mucho más el maltrato y las consecuencias de vivir en una sociedad patriarcal. ¿Cómo lo ve como artista?

R.- Exacto. Y en esta exposición en la mayoría de los cuadros predomina la mujer. La mujer en  su casa, el maltrato, el maltrato doméstico,  la obligación de matrimonio. Bueno y así infinitamente. Fue muy duro realizar esta serie porque sí es algo tan actual pero han pasado doscientos años.
La violación, que en ese tiempo se hacía por diversión; violar a las mozas, utilizar a los caballos, por eso pone un caballo (en la exposición El caballo raptor) . Hay que pensar que la violación es un medio de guerra, se usa como arma de guerra la violación por diversión,  por pasar el tiempo, la violación en los matrimonios (Disparate matrimonial), o sea, infinito, lo que representa Goya.

"Pinto porque quiero contar una historia"

P.- ¿El arte es un medio también para la denuncia ?

R.- Yo creo que sí. En mi caso hay muchos artistas que no lo ven necesario, pero en mi caso es lo único que me da fuerza para entrar en mi estudio. Yo nunca he sido una pintora que trabaje para divertirse. Pinto porque quiero contar una historia, porque hay algo que me preocupa y al mismo tiempo me ocupa. Cojo un tema y  profundizo en él hasta meterme en el sentimiento, para poder tocarlo y estar tan cerca de esos sentimientos que quiero representar. Y después lo que vemos en un cuadro es un 10 % de todo el proceso que ha habido por delante.

En mi caso, si no fuera porque me importa la sociedad, pues bueno, hoy en día sería millonaria porque hubiera hecho otro tipo de cuadros con los que gente dice: 'mira, qué bonito' ese queda muy bien con el sofá rosa.

P.-  Otra tema hoy que nos inunda es la desinformación, la posverdad, la mentira, los bulos...

R.- Goya también trabajaba con su verdad, la ponía de manifiesto. La verdad ahora mismo está más en deterioro. Vivimos en una sociedad de ilusiones y en medio del terror, porque ya hasta de lo que vemos ni nos podemos fiar. No sabemos si es verdad o no.

Vivimos un momento de oscuridad, de incertidumbre. No sabes si con lo que estás leyendo puedes hacerte un criterio, puedes tener una ilusión o una desilusión. Lo único que sabemos es la brutalidad que vemos contra los periodistas en campos de guerra, que están allí jugándose la vida y los están matando. Esa es la única verdad de la que podemos fiarnos.

Están ahí para para retratar. Es decir, estamos como hace 200 años, en el mismo punto que Goya lo dejó, y por eso elegí ese título.

También hay lugar para la luz

P.- Pero en esta exposición también hay lugar para la luz. Después de tantas pinceladas negras hay un cuadro en blanco.

R.- Yo creo que Goya en sus Disparates oscuros, crudos y tremendos, lo que está siempre diciendo es que podemos volver a empezar. Goya no juzga. Simplemente es ese valiente periodista que está en el campo de guerra y en vez de irse a su casa o irse con unos amigos a su palacete a tomar vino, se va a grabar, se va a dejar testimonio de lo que ha estado viendo y oyendo. El hecho de que tú quieras dejar testimonio de algo, eso es luz.

Eso es fe de que quizás puede cambiarse, de que quizás podemos aprender, de que quizás esa información sea suficiente para empezar poco a poco a reaccionar. Porque, si no, yo creo que se hubiera suicidado. Hay que ver lo que Goya nos enseña. Es un hombre con una pena tremenda, un humanista con un dolor increíble que seguía de pie porque tenía fe, porque veía luz.

P.- ¿Y después de Goya qué?

R.-  Es una buena pregunta. Pues mira, desde que he vuelto de Madrid simplemente estoy recogiendo el estudio. Estoy vaciándolo de restos y rastros de Goya que han ocupado dos años y medio el estudio, estamos recogiendo, tirando latas vacías, pinceles secos y pintando las paredes y los suelos para volver otra vez a buscar un nuevo tema, una nueva inspiración, y la verdad es que en este momento no la tengo, pero tampoco quiero forzarme porque todavía está muy reciente y haber hecho los Disparates no es cualquier tema. Todavía me tengo que curar un poco del susto, de las emociones tan intensas.

Cada vez que (las mujeres) logramos algo volvemos para atrás"

P.-  ¿Cómo ve la situación de las artistas en el mundo del arte?

R.- Bueno, hay muchísimo trabajo que hacer. Hay muchísimas mujeres que ya se han dejado la piel, el alma, los dientes en el camino y parecían grandes logros, pero cada vez que logramos algo volvemos para atrás. O sea, vamos dos pasos para adelante y tres pasos para atrás. Y viene otra política, vienen otras influencias, vale, pues la mujer puede dar tres pasos más para adelante. Ahora viene otro sistema, pues la mujer va otra vez para atrás y así estamos en un impasse. Yo creo que la única manera para ir ganando nuestro camino es no dejar de pensar que ese impasse es necesario.

No debemos pararnos. Si tenemos que dar un paso atrás lo volveremos a dar, pero no nos vamos a romper, vamos a seguir dando pasos adelante, lo único es que lo tenemos muy difícil. La mujer lo tiene muy difícil en todos los aspectos, en todos los campos. Aquí en Holanda, todavía sigue una superejecutiva ganando menos que un superejecutivo en un país liberal.

A mi durante muchos años no se me ha tomado en serio simplemente porque ser artista y madre a un tiempo.
Llevo mucha desventaja, pero nunca me ha importado. Creo que lo que tenemos que hacer todas las mujeres es no depender de lo que la sociedad nos impone, sino depender de nuestra fuerza para tirar adelante.

P.- ¿Sigue haciendo colaboraciones con la poesía, con el teatro? ¿Va a seguir por ahí?

R.- Sí, sí, a mí me encanta, me encanta la escenografía, con la película de Charles, Chaplin (el documental en el que intervino como interprete) me metí en la animación, que también me pareció un viaje maravilloso y siempre he sido muy curiosa y me encanta la investigación. Ahora me doy cuenta de que tengo una cesta llena de materiales y que puedo combinarlos, que el lienzo en realidad se me queda pequeño, no el teatro, qué a veces se me queda grande y vuelvo entonces al lienzo y así quiero entrar y salir.

Me encantaría hacer alguna película, pero como directora sí, y trataría sobre una mujer, cómo una mujer crece por medio de la observación, por medio de saber coger las oportunidades.

P.- ¿Un poco su vida?

R.- Sí, mi vida interior,  todo un desarrollo, ojalá pueda. Estoy intentando darle forma.